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Noticeu “Y nos seguimos queriendo”: partió a la Casa del Padre el salesiano Enrique Bisio sdb

A los 77 años de edad falleció el domingo 18 de julio, el salesiano sacerdote Enrique Bisio sdb. La triste noticia conmocionó a los muchísimos que conocían y querían a este salesiano oriundo de Salto (norte del país) debido a que no se le conocía enfermedad.
“Es tan difícil vivir este momento de tristeza sabiendo que tu estás gozando de la presencia del Señor. ¡Qué paradoja!”, expresó el Padre Inspector, Alfonso Bauer sdb, en la misa de exequias que tuvo lugar el lunes 19, presidida por el Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Mons. Arturo Fajardo (obispo de Salto) y concelebrada por el Cardenal Daniel Sturla sdb , Mons. Carlos Collazzi sdb (obispo de Mercedes), y sus hermanos salesianos .
El Padre Bisio había concedido en noviembre de 2020 una entrevista al Boletín Salesiano en la que al ser preguntado sobre dónde querría estar en este momento contestó: en “el cielo…mientras, ser peregrino donde Dios quiera”. Al recordar en su homilía esa entrevista, el Padre Bauer acotó: “Estamos ante uno de los salesianos que podríamos decir ‘queribles’. La cruz de nuestra profesión religiosa dice: ‘Procura hacerte amar’ y vaya que lo has testimoniado. Cuando te despedías de alguien decías ‘y nos seguimos queriendo”. Era imposible llevarse mal con Enrique. De temperamento alegre y optimista, pero asentado en una gran fe, cultivada a través del tiempo”.
“Se nos va un referente, para su familia, como hermano mayor que supo acompañar, aconsejar, comprender, estar presente en cada acontecimiento tanto alegre como doloroso. Y un referente para la Inspectoría: supo formar a tantas generaciones en el amor a Don Bosco y a la vida salesiana, supiste acompañar, ser cercano desde sus servicios de formador, inspector, director…todas excusas que te servían para desarrollar tu capacidad de cuidado identificándote como el Buen Pastor.También se destaca su amor a la Iglesia, representado en estos Obispos que hoy están presentes y en otros que he recibido el mensaje acompañando tu partida”, subrayó Bauer.
En sus casi 50 años de sacerdocio, el Padre Bisio desempeñó diversos servicios en la Congregación: en Montevideo (Instituto Juan XXIII y Tacurú), en Mercedes, en dos oportunidades en Salto, en las casas de formación (aspirantado, noviciado, teologado), en Rivera (por 2 oportunidades) y fue Inspector por 6 años. “Con corazón oratoriano has acompañado a tantos oratorios, entre ellos San Andrés, Santa Teresita, por nombrar algunos de ellos junto a grandes barriadas de las capillas donde te tocó asistir”, puntualizó Bauer.
“Como dicen nuestras Constituciones: ‘Cuando un Salesiano muere trabajando por las almas, la Congregación alcanza un gran triunfo”. Y sí…este triunfo es por goleada…Nos duele despedirte, pero estás en todo tu derecho de gozar de la presencia del Señor. Y es tanta la gente que te acompaña para despedirte y tanta que quisiera estar y por lejanía o situación de la pandemia nos han expresado el agradecimiento y el cariño con que marcaste el paso de su vida. Fuiste muy querible y testimoniaste el amor de Dios en la entrega cotidiana”, enfatizó Bauer .
PATERNIDAD, ALEGRÍA DESBORDANTE, AMOR A DIOS Y A MARIA
El Padre Inspector resaltó algunas de las características del Padre Enrique: la paternidad, su alegría desbordante, la amabilidad y el afecto, hombre de Dios y de oración, su amor a María y su gusto por la naturaleza y los momentos de compartir sencillos.
“Como buen hijo de Don Bosco…Enrique ejerció muchas veces el rol de P. Director…que más que un cargo, un rol, es una característica tan propia del carisma salesiano. Supo cuidar, estar cercano, aconsejar, testimoniar, es decir vivir él en primera persona lo que iba a proponer, a exhortar. ¡Tantos nos sentimos hijos espirituales tuyo!”, manifestó Bauer refiriéndose a su paternidad.
Aludiendo a la ‘alegría desbordante que lo caracterizaba” el superior salesiano señaló que “donde estaba Enrique reinaba la alegría. De carácter jovial, le buscaba la parte buena a toda la realidad, mirando siempre con esperanza y confianza en el otro…Supiste generar espíritu de familia porque te vinculabas con los demás desde la sencillez y siempre a la mano. Rostro alegre y corazón en mano, he aquí un verdadero salesiano”. Destacó, asimismo, su amabilidad y afecto: “Sabías trasmitirlo desde tu ser religioso. Con un trato sencillo, cercano, de dar el primer paso para ganar el corazón del otro. Una afectividad que testimoniaba el amor de Dios que tù sentías y querías compartirlo con el otro, para que también se sienta amado. Sabías amar en libertad y sin complejos, con autenticidad”.
“Un hombre de Dios, de oración. Siempre supo cultivar ese vínculo con el Señor, no para cumplir sino con la constancia de quien se siente amigo y le dedica un tiempo privilegiado para el encuentro. Y en eso destacamos su devoción principalmente en la Eucaristía, celebrada con tanto fervor, que se transformaba viviendo ese momento como si viera al Invisible, transfigurado”, detalló el Padre Inspector al evocar aquello que caracterizaba al salesiano fallecido.
“Y no menos importante fue su vínculo con la Madre, con la Auxiliadora, Con Ella sí, siempre se sintió como un niño pequeño, confiando en Aquella a quien Don Bosco nos confío como Maestra aprendiendo a amar a Jesús, a llevarlo a los demás en la misión y a aferrarse de su manto en los momentos de dificultad. ¡Cuánto has amado a María Santísima!”, subrayó.
Finalmente, el Padre Bauer recordó cuánto amaba la naturaleza el Padre Bisio así como “compartir un mate, un buen asadito y si fuese con un vinito ¡mejor! Y qué decir del fútbol…con quien vibrabas y sufrías con tu querido Peñarol”. “En el lenguaje futbolístico, si uno juega muy bien el partido, lo sacan 5’ antes para ovacionarlo y aplaudir su entrega. En estos estás vos también Enrique porque jugaste el partido de la vida, sin menoscabar la entrega, diste todo, fuiste generoso, sembraste a manos llenas”, acotó con emoción.
“Muchos otros podrían enriquecer estas palabras. De manera particular los hermanos de Rivera que compartieron la misión contigo en tus últimos años – pero en todos lados has dejado una huella imborrable –. Gracias a ellos por haberte acompañado y felices de ellos por haberte tenido en el último tramo de vida que es cuando uno hace síntesis de lo vivido y te acompañaron fraternalmente hasta la estación de partida al Paraíso”, manifestó en su prédica el Padre Inspector.
“No nos queda más que agradecerte Señor por la vida de Enrique. Porque si de algo estoy convencido es que su humanidad se vio plenificada en su vocación salesiana sacerdotal. Ahí estaba Enrique, ese era Enrique. No me lo imagino de otra manera que siendo lo que fue: salesiano sacerdote. Vivió en plenitud desde esa vocación con la cual se consustanció integrando su humanidad, poniendo todas sus cualidades al servicio de la misión. Supo canalizar, expresar, desarrollar todas sus virtudes desde el ser salesiano”, concluyó el Padre Bauer.
Las comunidades de Rivera pudieron despedir el domingo 18 a su Párroco en un breve velatorio en la Parroquia San Pedro y luego los restos del P. Bisio fueron conducidos a la ciudad de Salto para ser velados en la Parroquia Salesiana “Nuestra Señora del Carmen. Tras la misa de cuerpo presente, el sepelio tuvo lugar en el panteón familiar en el Cementerio Central de la ciudad de Salto.

 

 

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