Desde 2009 en Cáritas Uruguaya surge la inquietud de dar algún tipo de respuesta a la realidad de consumo que crece en el país.
Esta problemática está presente en la sociedad y acompaña la historia de la humanidad. El uso abusivo de las drogas se ha extendido y se ha mostrado un fenómeno dinámico, multifacético y de difícil abordaje por nuestra sociedad.
El conocimiento científico acumulado y la experiencia de trabajo en prevención y tratamiento, considera la religiosidad un factor de protección para el inicio del consumo, y para las oportunidades de recuperación.
Desde el 2014, con el apoyo del Subcomité para la Iglesia en América Latina, de la Conferencia de los Obispos Católicos de Los Estados Unidos, se ha conformado un equipo con la coordinación de dos técnicos especialistas en el área, las psicólogas María Soledad Olave y Carolina Abbadie.
Los objetivos de este proyecto actualmente son:
1. Mapeo de los agentes y las acciones ya existentes con una mirada eclesial.
2. Contacto con las diferentes Diócesis para conformar equipos referentes de la Pastoral de las Adicciones en cada una de ellas.
3. Itinerario con fines de reflexión, formación, intercambio de experiencias y fortalecimiento de la red priorizando las acciones de prevención, escucha y acompañamiento.
4. Trabajo en red con diferentes proyectos y organizaciones de la Sociedad Civil y del Gobierno.
Extracto de las consideraciones finales de los especialistas participantes de la conferencia sobre el tema realizada en Campinas en el año 2007, que contó con el apoyo del papa Benedicto XVI en su visita a Brasil:
“… La Iglesia ha hecho su opción preferencial por los pobres, los jóvenes y los marginados y los usuarios y dependientes de drogas se encuadran en esta opción y merecen ser respetados como seres humanos dignos.
La Iglesia católica tiene gran poder para sensibilizar, movilizar y orientar las personas sobre la problemática de las drogas y sus consecuencias nefastas para la sociedad. Por eso, hacemos un llamado a la Jerarquía de la Iglesia para mirar a la persona con dependencia de drogas como un “corazón que ve” y suscitar a sus pastores a ser una voz de esperanza junto a aquellos que sufren este mal.
Que la Iglesia, fiel a las enseñanzas de su Maestro, asuma la misión de ayudar a las personas a liberarse de los efectos dañinos de la dependencia a las drogas, para vivir con plenitud la dignidad que le fue confiada por Dios.” *
* Consideraciones finales de la Conferencia Internacional de Especialistas en Dependencia Química, Campinas, 2007. Presidente de la Conferencia: Padre Harlodo Rahm s.j.
Responsables: Soledad Olave y Carolina Abbadie / [email protected]
