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Noticeu Tras 60 años el “fuego interior” del Opus Dei se ha propagado y multiplicado

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La “Obra” en el Uruguay “ha contribuido a propagar el incendio del fuego del amor de Dios, de la vida cristiana sólida y se ha multiplicado”, aseveró ayer, el Cardenal Daniel Sturla, en la misa de acción de gracias por los 60 años del Opus Dei en nuestro país.

Más de 700 personas colmaron la Catedral Metropolitana en esta Eucaristía concelebrada por el obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, el vicario del Opus Dei en Uruguay, Mons. Carlos M. González Saracho, el párroco de la Catedral Metropolitana, Pbro. Juan González, entre otros.

Durante toda la misa hubo presbíteros disponibles para administrar el sacramento de la Reconciliación. El coro, compuesto por aproximadamente 10 personas, intervino de forma solemne invitando al recogimiento.

El 20 de octubre de 1956 el Padre Agustín Falceto y el Padre Gonzalo Bueno (ambos españoles y en actividad al día de hoy) llegaban a Montevideo para comenzar la labor apostólica de la Obra. En una carta de junio de 1963 el fundador de la Prelatura, San Josemaría Escrivá, les decía: “Queridísimos, que Jesús me guarde a esos hijos. No sabéis cuánta alegría me dan vuestras cartas. Os encomiendo continuamente y estoy seguro de que el Señor y la Santísima Virgen seguirán bendiciendo vuestra labor. Rezad por mí. ¡Cómo me gustaría ir a veros! Os bendice cariñosamente vuestro Padre”.

opus-dei-2“Uno puede ver las obras materiales que demuestran la fecundidad del Opus Dei en nuestras tierras”, señaló al inicio de su homilía el Cardenal Sturla, al tiempo que mencionó varios de los emprendimientos en Uruguay: la Universidad de Montevideo, los colegios Los Pilares y Monte VI, el centro educativo Los Pinos, las residencias universitarias Del Mar y Montefaro, los centros de estudio Miradores y Lantana, entre otros.

“Pero el tema no es una enumeración de obras sino, lo que cuenta, es el fuego interior, la espiritualidad que pone su foco en el llamado a la santidad (…) no `a pesar de´, sino precisamente `en´ el mismo trabajo que se transforma así en camino de vida cristiana”, aclaró el Arzobispo de Montevideo.

El Cardenal calificó todas las iniciativas de la Prelatura como “focos de irradiación del espíritu cristiano”. A continuación, citó testimonios de personas que integran la Obra en los que se manifiestan “una realidad vital que toca las decisiones personales más íntimas”. También se refirió a las familias, propias de los supernumerarios, los fieles de la Prelatura que, sin compromiso de celibato, se involucran a pleno en el apostolado del Opus Dei con la disponibilidad necesaria para cumplir sus obligaciones familiares, profesionales y sociales. “Cuánto se admira en el Opus Dei la generosidad de las familias numerosas”, remarcó.

Luego Sturla trajo a colación un pasaje de “Camino”, uno de los libros más difundidos de San Josemaría: “Que busques a Cristo, que encuentres a Cristo, que ames a Cristo”. Expresó su alegría de celebrar ese acontecimiento especial.

En Uruguay “estamos en un momento clave, de nueva evangelización”, subrayó, y añadió: “Queremos ser como dice el Papa Francisco, con una imagen bien gráfica, ‘hospital de campaña’ que cura a tantos heridos con cierta urgencia porque el momento no está para cirugía estética sino para realizar las intervenciones necesarias que buscan resultados eficaces… sabiendo que, en definitiva, no se trata de ser exitosos según el mundo, sino de ser fecundos según el Evangelio”.

El Arzobispo aludió a los cinco programas evangelizadores de la Arquidiócesis con los que se buscan “acciones concretas”. “¡Qué alegría vivir este fuego evangelizador! No somos cristianos achicados ni agrandados sino cristianos contentos de ser cristianos”, reiteró el Cardenal.

“Al Opus Dei  lo queremos con todo su ardor apostólico y la riqueza de su aporte específico, en el marco felizmente variado de la Iglesia, en total sintonía con esta Iglesia particular, sintiendo con ella, compartiendo sus propuestas y programas evangelizadores”, concluyó el Arzobispo de Montevideo.

Luego de la homilía, los presentes aplaudieron como gesto de agradecimiento al Cardenal por sus palabras.

Al final de la misa el Padre Bueno tomó la palabra y pidió un aplauso para el Padre Falceto, quien hizo cabeza varios años en el inicio por encargo de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Agradeció a muchas personas que los ayudaron en los primeros tiempos, siendo acogidos con hospitalidad. “El secreto para todo lo que hacemos en el Opus Dei nos lo dio San Josemaría: alegría, oración y trabajo”, reveló.

Crónica elaborada por Sebastián Sansón para NOTICEU (DECOS CEU)

Homilía del Cardenal Daniel Sturla

60 años Opus Dei en Uruguay

20 de octubre de 2016

Yo he venido a traer fuego sobre la tierra y cuánto desearía que estuviera ya ardiendo…

Estas palabras de Jesús del evangelio de san Lucas, al igual que la carta a los efesios que leímos primero, son las lecturas correspondientes al día de hoy en todo el mundo de rito latino… No las elegimos a propósito y vienen como anillo al dedo para esta celebración de los 60 años del Opus DEI en Uruguay…

He venido a traer fuego!  San Josemaría dice en el punto 801 de Camino:

Hace 60 años el Padre Bueno y el padre Falceto venían a fundar al Uruguay enviados por el Fundador por el entonces Padre Josemaría … Podemos decir que la Obra en el Uruguay ha contribuido a propagar este incendio del fuego del amor de Dios, de la vida cristiana sólida, y se ha multiplicado en este país querido…

San Josemaría les escribía poco tiempo después de su llegada al Uruguay a sus hijos sacerdotes:

 “Queridísimos: que Jesús me guarde a esos hijos de Montevideo. Un muy bien, a vuestra labor. Y después deciros -que lo sepa don Ricardo- que conviene buscar casa para vuestras hermanas: (…) lo que se desea es encontrar un local -piso o casa no muy grande- donde puedan instalar una escuela del hogar. No importa que empiecen a trabajar ellas antes que lleguen vuestros hermanos. Un abrazo y una cariñosa bendición de vuestro Padre. Mariano”

Así fue que poco después se fundó también la rama femenina de la Obra El 29 de agosto de 1957, llegó de Buenos Aires Carmen Sánchez, que se quedaría varios años en Uruguay.

Uno puede mirar las obras materiales que sin duda expresan, manifiestan la fecundidad de la tarea del Opus Dei en nuestra tierra, decía el Fundador:

“Residencias de estudiantes, casas de retiro, centros de formación para obreros y campesinos, institutos técnicos, colegios, escuelas de formación para la mujer, etcétera. Estas obras han sido y son indudablemente focos de irradiación del espíritu cristiano”
Y nosotros les podemos poner nombre: Pilares, Monte VI, IEEM, Universidad de Montevideo, CADI, Los Pinos, los Nogales, Los Rosales, secretariado, la Cantera, Flama, Miradores, Montefaro, Proa, Antares,. Daymán… y me quedo corto…

Pero el tema no es una enumeración de obras sino lo que cuenta es el fuego interior, la espiritualidad que pone su foco en el llamado la santidad, ése del que había hablado san Francisco de Sales en su inigualable Filotea y que retoma San Josemaría en Camino y que el Concilio Vaticano II lo plasma en la Lumen Gentium: el llamado universal a la santidad.

Todos los hijos de Dios llamados a santificarnos en el marco multicolor de la propia vida: familia, estudio, trabajo, ocupaciones diversas, en el juego, en el contacto con la naturaleza… pero de un modo especial en la valoración del trabajo humano… allí llamados a la santidad, no “a pesar de”, sino precisamente “en” el mismo trabajo que se transforma así en camino de vida cristiana.

Por eso estos días me he detenido en leer algunos testimonios de personas que han encontrado en la Obra  una escuela de santidad y apostolado,

Como dice Carlos Delpiazzo: Ciertamente, toda esa enseñanza fue decantando en mi vida personal, luego en mi noviazgo, en mi matrimonio, en mi actividad profesional y docente, en la educación de los hijos cuando llegaron, y en las exigencias de la vida pública cuando hube de desempeñarme en ella…

O Como dice Pablo Bartol en un reciente reportaje, sobre si su estar en Los Pintos tiene que ver con su ser de la Obra

34) ¿Vos estás acá por ser miembro del Opus?

Sí, netamente. No solo vine un día para empezar, sino que ocho mil veces quise dejar de venir y quien estuvo atrás dándome aliento y recordándome mi responsabilidad como cristiano ha sido el Opus Dei. Hemos pasado cosas difíciles acá en Los Pinos que a veces te dan ganas de tirar la toalla.

No es entonces la pertenencia a la Obra, camino de santidad de vida cristiana, un sombrero que me pongo y me saco al entrar al templo, no es un parche católico en una vida laica, es realidad vital… que toca las decisiones personales íntimas como también las más externas:

Es una vocación por la familia, por la generosidad de la familia numerosa, que es una marca de la Obra entre nosotros, con todas las dificultades que esto conlleva:

Me encantó el testimonio de la sra. Elaisa Vega de Varela:

Me acuerdo que una señora una vez me dijo: “Te tienen cortita, al trote todo el día, pero después Dios te hace gozar de unos hijos maravillosos”. Y no se me olvida porque cuando trabajás y te asfixia la tarea, y todo son montañas de ropa y juguetes tirados, y tratás de tener tu casa con detalles, y vez que la comida no está en hora, a veces entrás un poco en depresión. Sin embargo, ahora compruebo lo que me dijo esa señora, porque aunque han dado trabajo, después uno ve como salen adelante”.

¿Qué hay tras estas obras o estos testimonio personales: de compromiso con la vida, de vivir el testimonio público de la fe o de procurar lo mejor en un ambiente difícil y complejo de Montevideo, en una zona “vulnerable”? Lo que describe tan bien San Pablo en esta lectura de la Carta a los Efesios:

Que Él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, conforme a la riqueza de su gloria para que crezca en ustedes el hombre interior. Que Cristo habite por sus corazones en la fe, y sean arraigados y edificados en el amor.

San Josemaría decía: «Que busques a Cristo: que encuentres a Cristo: que ames a Cristo»

Cristo en el centro del corazón, el Espíritu que fortalece nuestro hombre interior mediante los medios sencillos de la tradición cristiana: la oración cotidiana, la fidelidad a la Misa dominical o diaria, el rezo del santo rosario, la confesión frecuente, la devoción a la Santísima Virgen.

Esta fortaleza interior nos da el coraje para el combate de la vida cristiana. El evangelio de hoy trae esas duras palabras del Maestro: “No he venido -dice el Señor- a traer paz sobre la tierra sino la división”. Sabemos que Jesús es nuestra paz, nuestra reconciliación. Pero esta paz no es la paz de los sepulcros, no es neutralidad, Jesús no trae neutralidad, esta paz no es una componenda a cualquier precio. Seguir a Jesús comporta renunciar al mal, al egoísmo y elegir el bien, la verdad, la justicia, incluso cuando esto requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses. Y esto sí, divide; lo sabemos, divide incluso las relaciones más cercanas. Pero atención: no es Jesús quien divide. Él pone el criterio: vivir para sí mismos, o vivir para Dios y para los demás; hacerse servir, o servir; obedecer al propio yo, u obedecer a Dios. (cfr Papa Francisco)

Cuando vivimos para Dios,  el Espíritu  nos hace crecer en el amor a Dios y a las cosas de Dios, en el ardor apostólico.  En el amor a su santa Iglesia. : “¡Qué alegría poder decir, con todas las veras de mi alma: amo a mi madre la Iglesia Santa!”, decía San Josemaría.

Es precisamente hoy la Iglesia en el Uruguay que se alegra de estos 60 años de  presencia y al mismo tiempo este Obispo de Montevideo y cardenal de la Santa Iglesia Romana les dice:

Estamos en un momento clave para la vida de la Iglesia en  el Uruguay… Ustedes que aman la Iglesia,  que este amor no sea una teoría que se declama y se salta a la Iglesia particular para ponerse en una universalidad cómoda que nos aleja del servicio concreto a la Iglesia en la que se encuentran.

En Uruguay somos pocos y nos conocemos, esto puede tener sus desventajas pero también tiene enormes beneficios… (Cuento de la confesión de la niña en Talleres)

A este país le han enfriado la fe, han pretendido cortar sus raíces cristianas y muchas ramas de la vid del Señor se han secado o se están secando. “Casi todo está apagado” que decía San Josemaría. Uruguay está en primera línea en la necesidad de la nueva evangelización de la que habló tanto  San  Juan Pablo II. La Iglesia en Montevideo está haciendo un enorme esfuerzo evangelizador. Hemos puesto en marcha este año cinco programas evangelziadores, uno de los cuales, el Departamento de Comunicación ha contado con el apoyo invalorable de la Universidad e Montevideo… queremos ahora poner en marcha una Programa “Navidad con Jesús” para darle a esta fiesta cristiana su verdadero sentido y que no sea el día de la Familia que marca nuestro calendario secularizado.

Queremos ser como dice el Papa Francisco, con una imagen bien gráfica, “hospital de campaña” que cura a tantos heridos con cierta urgencia porque el momento no está para cirugía estética sino para realizar las intervenciones necesarias que buscan resultados eficaces… sabiendo que en definitiva no se trata de ser exitosos según el mundo sino de ser fecundos según el evangelio.

Al Opus Dei  lo queremos con todo su ardor apostólico y la riqueza de su aporte específico, en el marco felizmente variado de la Iglesia, en total sintonía con esta Iglesia particular, sintiendo con ella, compartiendo sus propuestas y programas evangelizadores.

Como dice san Josemaría (en el Punto 385 de) Camino:

“¿Brillar como una estrella…, ansia de altura y de lumbre encendida en el cielo?

Mejor: quemar, como una antorcha, escondido,

pegando tu fuego a todo lo que tocas.

—Éste es tu apostolado: para eso estás en la tierra”

Fotografías aportadas por UM y Sebastián Sansón