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Tiempo de la Creación

Noticeu “Trabajar, ¿satisfacción o mala cara?: Reflexión de Mons. Pablo Galimberti

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El Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, dedica su columna semanal en el Diario “Cambio” a reflexionar sobre la satisfacción del trabajo “bien hecho”.

“¿Qué hacer para descubrir, reconocer o recuperar la satisfacción por el trabajo bien hecho?”, plantea. “La motivación de quien trabaja juega un gran papel. Porque despierta el gusto, la paciencia, la energía que anima para enfrentar desafíos y superar obstáculos”, subraya.

Mons. Galimberti asegura, al concluir, que “la motivación interior hace milagros”.

 

Trabajar

¿Satisfacción o mala cara?

Noticias recientes señalan, en grandes pinceladas, que en el desempeño laboral los uruguayos muestran compromiso y habilidades pero que al mismo tiempo hay mucho para mejorar. Por ej. el ausentismo o los conflictos entre interés privado y público o el multiempleo en detrimento de la calidad, etc.

El Banco de Previsión Social procesa enorme número de certificaciones médicas, lo cual, según el ministro de Economía, incrementa el gasto de las prestaciones del BPS, especialmente en seguros por enfermedad.

El ausentismo es alto y problemático en la educación, pensemos en los educandos. En el segundo semestre del 2015 el porcentaje de funcionarios, que se certificaron alguna vez, promedia el 43% en el Consejo de Educación Inicial y Primaria, Consejo de Educación Secundaria y UTU.

Un extranjero que trabajaba en los preparativos de la primera visita del Papa Juan Pablo II, hace 30 años, comentaba: llamo a un ministerio a las 9 y me responden que Fulano está por llegar. Pasan dos horas, llamo y me responden: recién salió.

Vemos a muchos que trabajan en la salud correr de un empleo a otro con escaso o sin tiempo para una pausa. Explican que así redondean ingresos para afrontar el presupuesto familiar.

Andar habitualmente a las corridas produce fatigas, mal humor y estrés. Esto lo sufre no solo quien trabaja; de rebote también el cliente, paciente o usuario del servicio.

¿Qué hacer para descubrir, reconocer o recuperar la satisfacción por el trabajo bien hecho? Lamento las veces en que los cinco hermanos sentados en la mesa devorábamos un postre sin agradecer las manos que habían puesto cariño y fatiga al prepararlo. Qué diferencia con algunas familias donde a la hora de comer se abre el freezer y en pocos minutos todo está listo. Añoro aquellas impacientes esperas que servían de preámbulo para despertar el apetito y sonreír a quien sabía poner ese sabor de hogar.

El trabajo bien hecho ennoblece al artesano. Es señal de inteligencia, imaginación, gusto, dedicación, sensibilidad para acertar con el gusto de todos. Es el arte de una buena madre.

“Cualquier trabajo, si lo haces bien, tiene sentido”. Así lo expresa el sociólogo italiano Vincenzo Moretti. Otra de sus máximas es: “Donde pones la mano debes poner la cabeza, donde pones la cabeza debes poner el corazón”.

Seguramente todos deseamos hacer las cosas con gusto. En especial cuando corremos, superponiendo tareas y con poco tiempo para hacer bien lo que hacemos. Los jesuitas usaban una máxima latina: “age quod agis”, hacé bien lo que estás haciendo. Podríamos recordarlo a la hora de comer, con celular encendido y cien mensajes de WhatsApp.

Al acabar la escultura del Moisés, que según un crítico “parecía más trabajo de un pincel que de un cincel”, Miguel Angel golpeándola dijo: parla. Era lo único que le faltaba a un trabajo tan bien hecho, que hablara. Nuestros trabajos “hablan” de nosotros, de algún modo.

La motivación de quien trabaja juega un gran papel. Porque despierta el gusto, la paciencia, la motivación, la energía que anima para enfrentar desafíos y superar obstáculos. Lo comprobamos en la manera amorosa en que una madre cuida a su bebé de pocos días.

Al borde de un arroyo un matrimonio observaba a un niño cargando a otro. Pesa demasiado para ti solo, le dijeron. ¡Pero es mi hermanito! La motivación interior hace milagros.

Columna de Mons. Pablo Galimberti publicada el viernes 22 de setiembre en el Diario “Cambio”