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Noticeu “Tendremos que aprender juntos … voy dispuesto al encuentro”: P. Fabián Antúnez SJ en Radio Oriental

“Fue muy marcante desde el inicio del Pontificado de Francisco el principio de misericordia, y comulgo con esa idea de una Iglesia de la misericordia, que salga a buscar a los heridos, de puertas abiertas y de la compasión. Vibro con eso, soñaría con una Iglesia en esa línea, creo que es el corazón del Señor”, compartió el obispo electo de la Diócesis de San José de Mayo, P. Fabián Antúnez SJ, entrevistado en el programa “Hoy quiero hablarte” de Radio Oriental 770 AM. 

El conductor del programa, Pbro. Fabián Róvere, favoreció, a través de sus preguntas, que la audiencia pudiera conocer un poco más en profundidad a este nuevo pastor para la Diócesis de San José de Mayo y la iglesia en Uruguay.

Consultado sobre cómo se sueña como obispo, el P. Antúnez señaló: “Espero y deseo que encuentren a un hombre de diálogo, de comunión, de apertura, de escucha, que también juntos podamos ayudarnos a sacar lo mejor que tiene cada uno, potenciarlos en sus riquezas, en sus posibilidades, a generar procesos de crecimiento humanos y espirituales, comunitarios”. “Básicamente soy, creo, una persona que intenta la generación del encuentro, de trabajos en equipo, de soñar cosas juntos. Después la realidad me va ir devolviendo por dónde ir soñando ese espacio en la diócesis. En el encuentro con la gente voy a ir teniendo una sensibilidad de lo que necesitan y podamos ir estructurando juntos. Tendremos que aprender juntos y confío que con el corazón de Dios lo podremos hacer, voy dispuesto al encuentro”, expresó.

LA EXPERIENCIA DEL PUEBLO QUE REZA POR SU PASTOR

Refiriéndose a la sorpresa de su designación como obispo el P. Antúnez compartió que “son de esas experiencias sorprendentes de Dios que nos vistan en determinados momentos de nuestra vida y nos cambian todos los planes. Nos comprometen a caminar en cierta incertidumbre, fiados del Espíritu. Básicamente es una invitación a la total confianza en Dios”. En este sentido, en otro tramo de la entrevista, comentó que había recibido la propuesta de ser obispo hacía unos 9 días en los que, debido al embargo de la noticia hasta que la Santa Sede la anuncia, debió, en el silencio, integrar “este llamado a la misión y lo duro de dejar lo que estoy dejando”. No obstante, confesó que “el saber que en la Diócesis rezaban por el nuevo obispo -sabiendo en lo interno que era yo-  fue muy consolador”. “Es muy fuerte la experiencia del pueblo que reza por su pastor”, acotó.

Reconoció que este nuevo servicio en una realidad diocesana “con una versatilidad y riqueza muy grande” le va a demandar “una flexibilidad adaptativa muy interesante”. “Será desafiante a nivel humano y a nivel espiritual para mí esta adaptabilidad a una realidad muy diversa, y la vivo con un espíritu de aprender y, guiado por Dios, ir creciendo en muchas dimensiones de mi vida. La verdad que es un salto de crecimiento muy grande”, confió.


POR QUÉ DIJO SÍ

El P. Róvere preguntó al obispo electo por qué aceptó este llamado y contestó: “Nosotros como jesuitas tenemos un cuarto voto, una profesión solemne de obediencia al Papa para ser enviados a las misiones, y es un voto que también nos compromete hacia Dios y hacia la Iglesia. Frente a esto que viene de una manera sorpresiva, que no brota de un discernimiento mío ni de una moción mía (porque la ordenación uno la pide) sino de un llamado de Dios a través del Papa, uniéndolo a mi cuarto voto como que no era tan fácil decir que no. Eso fue lo que en mi interior termina surgiendo, el ‘hágase’ de la Virgen, aunque cueste comprender los caminos de Dios, Él nos visita y nos sorprende, nos lleva más allá y siempre es para bien, aunque en el momento nos cueste visualizarlo. En el tiempo Dios se manifiesta”.


SU VÍNCULO CON URUGUAY

El sacerdote jesuita, de 52 años de edad, pese a ser oriundo del norte argentino ha estado viviendo en varios momentos en nuestro país y aseguró que su vida está muy unida a la Compañía de Jesús en Uruguay. Comentó, al respecto, que llegó a Uruguay “primero como estudiante jesuita en la experiencia que hacemos de trabajo apostólico en el Colegio Seminario, por 1998-99, después volví a trabajar un año en la pastoral de la Universidad Católica, y en el año 2001, previo a irme a mis estudios en Teología en Granada y en Roma estuve en algunas obras de la Pastoral Vocacional. Estando en Roma vine a ordenarme a Uruguay, lo que tiene toda una carga simbólica. Mi ordenación fue aquí y la profesión solemne en el Colegio Seminario. Mi vida está muy unida a la Compañía deJesús en Uruguay”.

LOS DESAFÍOS DE LA IGLESIA

Consultado sobre cómo se adaptó a la idiosincracia uruguaya, el P. Antúnez sj admitió que “para los que venimos de Argentina, con una religiosidad popular muy fuerte y una explicitación de la fe en lo público como muy marcada, el shock cultural es fuerte” por lo que “ha sido un camino internalizar el modo de llegar al uruguayo en su fe y desde ahí tratar de traerlo hacia Dios”. Destacó, sin embargo, que “el uruguayo es muy comprometido en lo social, es una sociedad que tiene a la ética como un valor muy importante, y en la explicitación de lo religioso es más bien respetuosa de una religiosidad vivida más bien en el ámbito de lo privado, cuesta más en lo público porque hay una configuración antropológica de ser uruguayo distinta”. Subrayó que “en el paso del tiempo visualizo que ha habido una mayor apertura hacia la sensibilidad religiosa aun cuando hay otros desafíos como la vivencia sacramental de la fe en Uruguay”.