Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu “¡Qué raro…no trajiste el mate!” dijo el Papa Francisco hoy al Director de Obras Misionales Pontificias en Uruguay

El Director de las OMP en Uruguay, Pbro. Leonardo Rodríguez participó esta semana en Roma de la reunión anual de las Obras Misionales Pontificias junto a 130 pares de todo el mundo.

Al finalizar la reunión este viernes 17 fueron recibido por el Papa en la Sala Clementina y en esa ocasión el P. Leonardo tuvo oportunidad de saludar al Papa Francisco.

Así describió ese momento de encuentro en su cuenta de FB:

“Grande Papa Francisco… con el rostro un poco cansado… presumimos saliendo de otra reunión … pero con muy buen humor nos recibió hoy a los Directores de OMPdel mundo… sus palabras … breves, concretas y desafiantes… y cuando llegué allí … al tomarle la mano solo le agradecí por quien es y por como vive su servicio… y la respuesta: ‘QUÉ RARO… NO TRAJISTE EL MATE!!!!!’ En medio del protocolo.. el cansancio … y demás… la cercanía y la espontaneidad que acerca y anima!!!
la verdad… solo hay que estar allí para descubrir en la sencillez de un hombre y la profundidad de sus gestos un verdadero camino de misión”.

Durante esta semana unos 130 directores reflexionaron sobre el camino recorrido. Cada uno de ellos ofreció los recursos recaudados el año pasado en su país y se determinaron las ayudas, los objetivos y las estrategias para el año próximo.

Llamados a ser instrumentos de la misericordia,  la ternura y el amor de Dios

Las Obras Misioneras Pontificias son “plenamente actuales, más aún, necesarias porque hay tantos pueblos que todavía no han conocido ni encontrado a Cristo y urge encontrar nuevas formas y caminos para que la gracia de Dios toque el corazón de cada hombre y cada mujer y los lleve a Él”. Con estas palabras, el Papa Francisco recibió por primera vez a los directores nacionales de las Obras Misioneras Pontificias dándoles las gracias porque le ayudan “a tener siempre viva la actividad de evangelización de la Iglesia”.

El Santo Padre recordó que las Obras Misioneras se llaman también Pontificias porque “están a disposición directa del Obispo de Roma con el objetivo específico de actuar para que se ofrezca a todos el don inapreciable del Evangelio”. “Ciertamente dijo- la misión que nos espera es difícil, pero con la guía del Espíritu Santo se transforma en una misión entusiasta… Y lo que nos tiene que dar siempre coraje es saber que la fuerza de la evangelización procede de Dios, le pertenece. Nosotros estamos llamados a abrirnos cada vez más a la acción del Espíritu Santo… para ser instrumentos de la misericordia, la ternura y el amor de Dios por todos los hombres y las mujeres, sobre todo por los pobres, los excluidos, los que están lejos. Y esta para cada uno de los cristianos, para toda la Iglesia, no es una misión facultativa, sino esencial”.

El Papa repitió a los directores generales la invitación que hace casi cincuenta años les dirigió Pablo VI: “Custodiad con ahínco la apertura universal” de las Obras Misioneras Pontificias, y les ha exhortado a que “siguiendo el surco de su tradición secular continúen animando y formando a las Iglesias, abriéndolas a una dimensión amplia de la misión evangelizadora”. Si bien dichas Obras también están puestas bajo la solicitud de los obispos para que se radiquen en la vida de las Iglesias particulares, “deben convertirse realmente en una herramienta privilegiada para la educación en el espíritu misionero universal y en la comunión y colaboración cada vez más intensas entre las Iglesias para el anuncio del Evangelio al mundo”. “Frente a la tentación de las comunidades de encerrarse en sí mismas, preocupadas por sus problemas -ha subrayado el Pontífice- vuestra tarea es llamar a la “missio ad gentes”, de testimoniar proféticamente que la vida de las Iglesias es misión y es misión universal”.

En este contexto, Francisco llamó a dedicar “una atención especial a las Iglesias jóvenes que, a menudo, viven en un clima de dificultad, de discriminación y también de persecución, para que sean sostenidas y ayudadas a la hora de testimoniar con la palabra y las obras el Evangelio” y ha concluido su discurso alentando a los directores de las Obras Misioneras Pontificias a proseguir su labor “para que las Iglesias locales asumen cada vez con más generosidad, su parte de responsabilidad en la misión universal de la Iglesia”.