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Noticeu Procesión naútica con Nuestra Señora de la Candelaria

candelaria3En la imagen la Virgen y entre la gente el Obispo de Maldonado, Mons. Rodolfo Wirz

La temporada de verano en Punta del Este es una sucesión de eventos de todo tipo. Este jueves 2 se realizó uno que recuerda el primer hecho histórico de nuestro país, la llegada del navegante Juan Díaz de Solís. En 1516 este explorador divisó una bahía que denominó De la Candelaria y en 2017 los lugareños hicieron una procesión náutica en honor a la Virgen con ese nombre y en recuerdo del pasado nacional.

Los barcos partieron del puerto del principal balneario a las 16:30 horas. En la embarcación Sol y Ríos iba la Virgen, sobre una peana y rodeada de flores. Gomones, lanchas y yates se sumaron al cortejo que zurcó las olas en la tarde gris. Todos rezaron el Rosario, guiado desde una barca que tenía parlantes de largo alcance.

“Fue un acontecimiento de la gracia”, relató al programa Entre Todos de Radio Oriental el padre Jorge Godoy, párroco de Nuestra Señora de la Candelaria, la iglesia ubicada en la península. “Fue muy sencillo pero muy sentido. Pudimos navegar por esas aguas donde en 1516 navegaba Solís y llamó a la bahía De la Candelaria. Con ese sentido nosotros hoy navegamos en esas aguas, pidiendo la bendición para Punta del Este, para los turistas, las familias, los enfermos, la gente que quizá no pudo llegar hasta aquí”.

La Virgen de la Candelaria es la patrona del balneario, adonde llegó Solís precisamente un 2 de febrero, fecha de esa advocación de la Virgen. Candelaria significa vela, luz, pues María enseña la luz que es su hijo Jesús. En 1997 se retomó la tradición de homenajearla públicamente y se hizo con una procesión náutica.
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“Viví los días previos pidiéndole a Dios que el clima nos acompañara”, relató Virginia Martínez, de la parroquia organizadora. A la hora en que partieron las embarcaciones, cesó la lluvia y se abrió el cielo. El mar permitió una buena navegación.

En diálogo con Radio Oriental, la mujer confió que el viaje de ayer fue muy distinto a otros que ha hecho en barco, pues esta vez no estuvo pendiente del movimiento de las olas y los posibles mareos. “Me sentí absolutamente protegida, bendecida, entregada a la Virgen, festejando y homenajeándola”.

El viaje en barco fue, en efecto, muy simbólico para todos. Uno de los que lo expresó así fue el Obispo de la diócesis de Maldonado y Rocha, Mons. Rodolfo Wirz. Se refirió al “realismo del mar que nos rodea” y al desafío de tener que asumir el mensaje de ser candela, luz.

“En el barco rezábamos, cantábamos, las naves se movían, pero a pesar de eso la luz nos guiaba. Y en la vida la tormenta es permanente, uno está tironeado por tantas cosas, que necesita tener un norte, una luz. Ese es el gran regalo que podemos aportar a la sociedad: que en cada lugar uno refleje la luz de Cristo. Y eso es un regalo de Dios”, resumió el Obispo.

La Virgen del milagro
En la península hay una ermita con la imagen de la Virgen que atrae de modo particular la devoción de la gente. Luis Borsari, director de Turismo de la Intendencia de Maldonado, comentó en diálogo con Radio Oriental que “es precioso cómo la gente es devota y la llena de cosas. Es el amor y la devoción de la gente por la Virgen María y la Virgen de la Candelaria”.

A fines de octubre hubo una gran tormenta y la Virgen desapareció entre las olas. Dos días después, el mar la devolvió. “Apareció cortada en dos, aparecieron los dos tramos. Eso es un milagro”, aseveró el funcionario.

Tomado de ICM