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Noticeu El presbiterio de Tacuarembó y Rivera celebró la Misa Crismal

Foto: Decos Tacuarembó-Rivera/ Santiago Fernández Yurcho sdb

En la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, el 27 de mayo, se celebró la Misa Crismal en la Diócesis de Tacuarembó-Rivera en la que el presbiterio renovó sus votos.

La celebración, presidida por el obispo Diocesano, Mons. Pedro Wolcan, tuvo lugar en la Parroquia del Sagrado Corazón, de la ciudad de Tranqueras.

En un clima de recogimiento, sencillez y profundidad, Mons. Wolcan recordó a los sacerdotes la reafirmación y renovación del Sí de las promesas sacerdotales hechas el día de la ordenación ante el Obispo y el pueblo de Dios. “La profundidad de nuestro ser se expresa en el servicio al Pueblo que nos debemos y al que hemos sido enviados, siendo dispensadores de los Sagrados Misterios de Dios, en la celebración de la Eucaristía y en las demás acciones Litúrgicas, como en el servicio a la Caridad para con nuestros hermanos, particularmente a los más humildes y necesitados”, les dijo.

Mons. Wolcan, en su prédica, subrayó a los sacerdotes de Rivera y Tacuarembó que “toda nuestra acción como Misión específica y primera es anunciar a nuestros hermanos al Señor Resucitado y favorecer el encuentro con Él. Este ha de ser el horizonte de nuestras acciones pastorales, proyectos, y acciones de Caridad”.

Foto: Decos Tacuarembó-Rivera/ Santiago Fernández Yurcho sdb

Resaltó, luego, que la acción pastoral de la Iglesia deja espacio a todas las vocaciones así como la importancia del respaldo de los sacerdotes a los laicos. “No clericalicemos la acción pastoral de la Iglesia, dejemos espacio a la debida y propia participación del laico, que tengan su espacio, cooperemos con ellos y que sientan nuestro respaldo, nosotros en lo nuestro, como ellos en lo que les es propio, responsables de la construcción de la comunidad y en el compromiso laical en el mundo, en ‘todos los mundos’ según su propia vocación”, enfatizó.

Foto: Decos Tacuarembó-Rivera/ Santiago Fernández Yurcho sdb

Al concluir animó a confiar en que “Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote nos conserve en la Misión que Él nos participa y la renovación de nuestras promesas Sacerdotales como la consagración del Crisma y la bendición de los Óleos que nos hacen presente a nuestro Pueblo del que somos servidores en nombre del Señor nos animen a recorrer el camino de la fidelidad a la Misión recibida y de la construcción de la Comunidad que se nos confía”.

Foto: Decos Tacuarembó-Rivera/ Santiago Fernández Yurcho sdb

Texto completo de la homilía de Mons. Pedro Wolcan 

 

Misa Crismal
Parroquia del Sagrado Corazón  

Tranqueras – 27 de mayo de 2021

Nos reunimos hoy para celebrar la Misa Crismal en el día de la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, fiesta que nos evoca y recuerda de quien procede lo que se nos permite ser en medio de nuestro Pueblo.

Congregados en torno a la mesa del Altar y de la Palabra, nos reconocemos servidores de quienes con nuestro pensar y oración traemos con nosotros y a quienes estamos llamados a servir desde la vocación específica a la que fuimos llamados.

Cada día que iniciamos renovamos nuestro SÍ que hoy reafirmamos al renovar nuestras promesas Sacerdotales que un día hicimos ante nuestro Obispo y ante el pueblo santo de Dios y continuar mediante el relacionamiento con el Señor nuestra configuración con Él en la búsqueda constante, exigente y bella de la fidelidad.

Esta realidad de vida y de verdad, que toca la profundidad de nuestro ser se expresa en el servicio al Pueblo que nos debemos y al que hemos sido enviados, siendo dispensadores de los Sagrados Misterios de Dios, en la celebración de la Eucaristía y en las demás acciones Litúrgicas como en el servicio a la Caridad para con nuestros hermanos, particularmente a los más humildes y necesitados.

A tantos hoy marcados por la afectación en la salud, en la vida, en el dolor, en el sufrimiento, entre los necesitados de alimento, de techo, de abrigo, de trabajo, en fin, de aquello que es necesario y no tienen para una vida digna, según el querer y sentir de Dios para toda creatura humana.

Todo un despliegue de nuestro ser Sacerdotal ante las situaciones de vida de nuestro Pueblo y que nos llama a darles respuesta, todo se nos puede presentar como necesidad, esperando de nuestra parte, si bien no podemos desconocer ni ser indiferente, recordemos que cuanto hagamos ha de surgir de nuestra intima unión con el Señor y de la vocación recibida y que al celebrar esta Misa Crismal en el día de la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, nos lo recuerda. Él es fuente y origen de nuestro Sacerdocio.

Podemos sentirnos necesaria mediación en este mundo, mediación al salir al encuentro con nuestros hermanos, ayudarles a descubrir el proyecto de Amor para cada uno, y de invitarlos al encuentro con el Señor en Su Palabra y en Su presencia en el modo por Él querida, en la Eucaristía, sitio privilegiado de construcción de la comunidad por la participación en ella, donde nos descubrimos comunidad suya llamada a ser testimonio en palabra y vida.

Toda nuestra acción como Misión específica y primera es anunciar a nuestros hermanos al  Señor Resucitado y favorecer el encuentro con Él. Este ha de ser el horizonte de nuestras acciones pastorales, proyectos, y acciones de Caridad , no el asistencialismo, ni la solución momentánea ante una situación compleja, sino que es devolverle la dignidad plena de Hijos de Dios y tal vez perdida por la degradación en su condición de vida y por lo tanto merecedores de todo desvelo Ministerial, si no logramos ayudar a   descubrir el rosto amante del Padre Dios mediante estas acciones y ayudar a vivir la experiencia de hijo amado, dejaremos y quedará a mitad de camino  nuestro prójimo en su realización plena de vida en su presente.

Prevengo y discúlpenme, la franqueza, y el pedido que les hago: no permitamos que las “agradables distracciones”, nos aparten de nuestra Misión específica, de aquello que nos es propio, de aquello con lo que se nos identifica, y que podemos realizar y debemos ofrecer a las comunidades que pastoreamos.

Las circunstancias de la vida presente de nuestra gente y la supuesta sensibilidad contenida en la dimensión humana y Sacerdotal pueden interpelarnos y hacernos involucrar en un sinnúmero de acciones y actividades y tal vez dar cierta   satisfacción en la condición humana y sociológica pero no logran responder  ni a la  opción primera y última de nuestra Misión  ni lo que espera  nuestro Pueblo que es que les hablemos de Jesucristo, que les compartamos el ardor y fervor que Él despierta y sostiene nuestra vida Sacerdotal.

No clericalicemos la acción pastoral de la Iglesia, dejemos espacio a la debida y propia participación del laico, tengan su espacio, cooperemos con ellos y que sientan nuestro respaldo, nosotros en lo nuestro, como ellos en lo que les es propio, responsables de la construcción de la comunidad y en el compromiso laical en el mundo, en ‘todos los mundos’ según su propia vocación.

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote nos conserve en la Misión que Él nos participa y la renovación de nuestras promesas Sacerdotales como la consagración del Crisma y la bendición de los Óleos que nos hacen presente a nuestro Pueblo del que somos servidores en nombre del Señor nos animen a recorrer el camino de la fidelidad a la Misión recibida y de la construcción de la Comunidad que se nos confía.

 

Fuente: Decos Tacuarembó- Rivera