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Noticeu Oración, frecuencia sacramental, vida donada a la Iglesia: las huellas vitales de Mons. Raúl Scarrone

Mons. Martín Pérez Scremini, en el último adiós a su antecesor en la Diócesis de Florida, invitó a seguir el camino que Mons. Raúl Scarrone señaló con su propia vida, alimentada de la oración, la frecuencia sacramental y la donación total de su persona a la Iglesia. 

El martes 4 de mayo, en la tardecita, Mons. Scarrone, obispo emérito de Florida, partió a la Casa del Padre mientras descansaba. Hacía algunos días que su estado de salud se venía deteriorando pero Dios le dio la gracia a él y a sus afectos más cercanos, de poder intercambiar saludos por teléfono y WhatsApp el domingo 18 de abril al cumplir sus 90 años de vida.

Los informativos de televisión y los portales de los diarios y radios de alcance nacional y locales se hicieron rápidamente eco de la triste noticia, al tiempo que fieles y amigos del pastor, de distintos rincones del país, expresaban en las redes sociales su doble congoja: por la partida de Mons. Raúl y por no poder despedirlo en forma presencial debido a las restricciones sanitarias imperantes por la pandemia de COVID-19.

El miércoles 5, a las 11 de la mañana, se abrieron las puertas de la Catedral de Florida y Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, para recibir a los hermanos obispos, a sacerdotes y a un grupo limitado de fieles de la Diócesis que, previo registro para no sobrepasar el aforo dispuesto, pudieron despedirlo. A las 12 horas se celebró la misa de exequias presidida por el obispo de Florida y concelebrada por el Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, el Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Mons. Arturo Fajardo, obispos de las demás diócesis y sacerdotes de Florida y Durazno. 

“Él dejaba huellas, marcaba vidas, orientaba hacia Dios”

La homilía estuvo a cargo del Vicario General de la Diócesis de Florida, Pbro. César Buitrago, para quien, según él lo ha confiado, Mons. Scarrone ha sido “un abuelo”. 

Luego de agradecer a los presentes y a quienes se unían a la misa que estaba siendo transmitida por el canal de Youtube de la catedral y reproducida por otros medios y redes sociales, el Pbro. Buitrago afirmó: “No nos reúne aquí la muerte sino la vida…Mons. Raúl, nos consta, vivió en fidelidad y entrega su ministerio sacerdotal y espiscopal. Su vida apostólica fue muy fecunda y de eso da razón la reseña que en la tarde de ayer publicaban en la CEU”. “Los que tuvimos la gracia de compartir con él, sabemos que no pasaba desapercibido, él dejaba huellas, marcaba vidas, orientaba hacia Dios”, subrayó.

“Su paso de esta vida a la eternidad fue como él se lo pidió a San José. De un sueño a otro y justamente un 4 de mayo, el mismo día en que su padre biológico marchó a la casa de nuestro Padre Dios. Marchó en paz, habiendo recibido todos los sacramentos. Hasta el último día de su vida celebró la santa misa. Me decía: ‘César yo nunca he dejado de celebrar la misa desde que me ordené, todos los días de mi vida sacerdotal he celebrado’. Ahora Raúl, desde el cielo estás unido al cordero para siempre.”, compartió el sacerdote. 

 El Pbro. Buitrago reconoció que “la muerte física, la separación de nuestros seres queridos causa congoja humana” pero señaló que “como cristianos nuestra actitud ante la muerte, no es de desesperación, de pánico o de miedo. No somos unos ilusos cuando, reunidos en esta circunstancia, ciertamente triste a nivel humano, nos invaden sentimientos de esperanza, de certeza y casi de alegría”.

Aludiendo al Evangelio proclamado (San Juan 14, 1-12) recordó que la esperanza y las certezas provienen de Jesús “que nos dice que salimos de este mundo pero llegamos a la casa del Padre. Es hermoso que la primera imagen que hoy nos presenta el Evangelio sea el de una casa, un hogar. Un hogar es un lugar que indica un comienzo y una llegada, un lugar cálido y familiar, que me pertenece, me es propio”. 

Compartió que Mons. Raúl así como nosotros “muchas veces de manera explícita o implícita le preguntamos a Jesús: ‘Señor, ¿cómo se llega a tus moradas?`” y Él responde : “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (14, 6). “Así las Sagradas Escrituras nos revelan que la Biblia no es un libro de instrucciones para el viaje, el viaje es una persona que dice ‘Yo soy el camino´”, puntualizó.

Agregó que “Jesús es la vida que se opone a la pulsión de muerte, a las nanas de los años, a las limitaciones que con los pasos de los años vamos experimentando” y “nuestra fe en el Resucitado nos da la certeza de que la vida no se acaba, se cambia por aquello que es definitivo”. 

“¡Tantas cosas que queríamos hacer en la vida y no hemos podido, tantas ganas de vivir y nos morimos! Al final de este camino de decepción y de impotencia humana, nos espera Dios con su vida, la vida eterna…que dará cumplimiento a todas nuestras ansias de ser felices y completará, sobradamente, todos nuestros proyectos inacabados”, aseguró el Vicario General de la Diócesis de Florida.

“Querido Raúl, descansa en paz, gracias por todo”, concluyó el Padre Buitrago. (Homilía Pbro. César Buitrago. Misa de exequias Mons. Raúl Scarrone.)

Luego de la misa de exequias feligreses, familiares y amigos de Mons. Scarrone acompañaron el cortejo fúnebre hasta el cementerio local donde le dieron el último adiós.

 

“EL DOLOR ES INMENSO”

Tras el sepelio, Mons. Pérez Scremini entrevistado por Florida Noticias, visiblemente emocionado, destacó que “Raúl dejó en todos los que los conocimos huellas importantes. Fue una vida fecunda para el mundo, la iglesia y nosotros”. Compartió que para él, su antecesor en la Diócesis que pastorea hace 13 años,  fue “un consejero y referente”. “Con Raúl almorzábamos juntos, vivíamos pegados, éramos muy cercanos”, dijo.

“Estamos viviendo un momento difícil, pero esperado porque su enfermedad nos iba diciendo que los días eran cada vez menos”…nos fuimos preparando junto a él, quien estuvo muy lúcido en todo momento”, narró el obispo.

“Más allá de la fe, que sabemos hacia dónde vamos y cuál es nuestra meta, creyendo en la vida después de la muerte y la resurrección, lo humano sigue estando, y el dolor es inmenso”, confesó Mons. Pérez Scremini.

ALGUNOS TRAZOS DE LA HOJA DE VIDA DE MONS. RAÚL SCARRONE 

Mons. Scarrone fue obispo durante casi 39 años, primero auxiliar de Montevideo (1982- 1987), desde 1987 a 2008 obispo de Florida y, desde entonces, obispo emérito de esa Diócesis. En la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) ocupó la presidencia en dos períodos y desempeñó otras cargos de responsabilidad así como en el CELAM. Antes de su ordenación episcopal fue, durante una década, rector del Seminario Mayor Interdiocesano Cristo Rey.

Mons. Scarrone nació en Montevideo el 18 de abril de 1931 en el seno de una familia católica.

Desde niño sintió el llamado de Dios para servirlo en su Iglesia y, siendo muy joven, ingresó al Seminario. Desde entonces ha consagrado su tiempo a la oración y el acompañamiento de comunidades y todas aquellas personas que se han acercado a él buscando una palabra de consuelo y aliento.

Fue ordenado sacerdote con 24 años, el 24 de setiembre de 1955, y en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Aguada) dio sus primeros pasos en el ministerio como Vicario Parroquial. Luego se desempeñó como Párroco en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores (Reducto), animador de la Acción Católica, y encargado de Vocaciones en la Arquidiócesis de Montevideo.

El “aggionarmento” del Concilio Vaticano II lo encontró activo y comprometido con el nuevo impulso bíblico, catequético y pastoral. Luego pasaría a desempeñar por 17 años responsabilidades como formador y rector del Seminario Mayor Interdiocesano Cristo Rey, habiendo coordinado la construcción del actual edificio que alberga aún hoy a los seminaristas de todo el país.

A los 51 años, el 12 de diciembre de 1982, fue ordenado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Montevideo. El 15 agosto de 1987 asumió el Obispado de Florida y en poco meses recibía a San Juan Pablo II en el Estadio Campeones Olímpicos en el marco de su primera visita a Uruguay.

En la CEU ocupó la presidencia en dos períodos: 1991-1994 y 1997-2000 y la vicepresidencia de 2003 a 2006 y de 2006 hasta abril de 2008. En su carácter de vicepresidente fue en esos períodos el administrador de la CEU.

Además desempeñó en diferentes momentos la presidencia de las Comisiones del Clero, del Diaconado Permanente, de Animación Bíblica de la Pastoral, y de Pastoral Popular y del Departamento de Vocaciones y Ministerios. Integró la comisión de obispos para el Seminario Interdiocesano Cristo Rey, la Universidad Católica del Uruguay,  y fue suplente del obispo delegado al CELAM.

Fue durante su presidencia en la CEU que, en el año 2000, tuvo lugar el IV Congreso Eucarístico Nacional en Colonia del Sacramento y la gran peregrinación de uruguayos a Roma por el Gran Jubileo, en el marco de la cual le dirigió un mensaje al papa san Juan Pablo II ante una plaza San Pedro colmada de fieles de todo el mundo.

Comenzó una actividad pastoral intensa en la Diócesis, compartiendo con las comunidades la fe, varias veces, en visitas pastorales y en sus múltiples llegadas de cercanía y acompañamiento. La construcción de la Casa de Retiros Jesús Buen Pastor y de otras instalaciones para la evangelización en Florida y Durazno demandaron su energía y optimismo para llegar a buen término las iniciativas.

En 2008, tres años después de haber presentado renuncia por edad, recibió a Mons. Martín Pérez Scremini como obispo de Florida y pasó a ayudar en las tareas pastorales desde su nuevo rol de obispo emérito. Desde entonces ha sido un referente en la escucha y el ministerio de la Reconciliación para laicos, consagrados y sacerdotes.

Imágenes gentileza de la Diócesis de Florida, tomadas por la fotógrafa Pilar Amaya. Más imágenes : https://www.facebook.com/iglesiauy/posts/5400363750037454