Iglesia al día

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Mirando con Dios este tiempo

Noticeu “No nos cansaremos nunca de comprobar cómo el amor a la Virgen se transmite de generación en generación”: Mons. Jaime Fuentes

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El 19 de abril, como cada año, miles de fieles peregrinaron al Cerro Verdún para poner sus vidas, deseos y acciones de gracias en las manos de la Santísima Virgen María. El clima amenazaba pero a primera hora de la mañana solo cayó una llovizna que sirvió “para apisonar un poco el camino hasta la cumbre del Verdún y luego salió un sol radiante”. Así comienza su relato el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, en la columna que escribió en el sitio web “Desde el Verdún”.

El Obispo destacó que “no nos cansaremos nunca de comprobar cómo el amor a la Virgen se transmite de generación en generación”. La fiesta, el día de la semana que caiga, es de gran concurrencia. Llegan fieles de todos los rincones del país. “De todas partes se ponen en marcha familias enteras que vienen a honrar a la Virgen, a agradecerle sus indudables favores y a pedirle otros, como es bien natural”, afirma Mons. Fuentes.

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En su blog el Pastor relata algunas imágenes de peregrinos que captaron su atención. Una de ellas fue la de una mamá joven con su bebé en brazos: “Me llamó la atención por su tamaño, muy chiquita”. Estaba la mamá con su esposo y los padres de ella. Cuenta el Obispo que le contó la mamá “que la niña había nacido el día 2, es decir, hace 17 días con una afección pulmonar muy grave, que la llevó al CTI, y la mamá le prometió a la Virgen que si la sacaba adelante iba a venir al Verdún con ella, y que iba a subir el cerro descalza”.

Otra imagen que se repite, según Fuentes, es la de familias, donde los niños pequeños son llevados sobre los hombros o en brazos por sus padres. “Esta preciosa tradición familiar viene de lejos, de los abuelos o de los bisabuelos”, asegura. Llegan también muchas personas mayores que ya no pueden subir el cerro, pero igual vienen para ver a la Virgen y encomendarse a Ella.

A las 10 de la mañana, en la falda del cerro, presidió la celebración de la Eucaristía el Obispo de San José, Mons. Arturo Fajardo, oriundo de la diócesis minuana. La Misa del mediodía, en la capilla Madre de Misericordia, en la cumbre del cerro, la presidió el párroco de Mariscala y Aiguá, Pbro. Fernando Pereira. La Misa solemne, a las 15 horas, también en la falda del cerro, fue presidida por Mons. Fuentes. En ella concelebraron los obispos Mons. Alberto Sanguinetti de Canelones y Mons. Heriberto Bodeant de Melo, además de algunos sacerdotes.