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Noticeu Mons. Sturla en su primera carta como Arzobispo plantea: “¿Qué haría Cristo en nuestro lugar?”

El mismo día en que tomó posesión de la Arquidiócesis de Montevideo, Mons. Daniel Sturla, dirigió una carta a la comunidad arquidiocesana, en la brinda su saludo de “padre, hermano y amigo”.

En su carta, el Arzobispo de Montevideo invita a que oren para que el Señor le conceda la gracia de la mansedumbre y la pureza de corazón de quien “’busca primero el Reino de Dios y su justicia’, en la seguridad que lo demás le ‘será dado por añadidura’”.  A su vez, Mons. Sturla asegura su oración por cada uno de los integrantes de la comunidad arquidiocesana por la misma intención. “Cuando el Señor purifica nuestro corazón, nuestra vida se va haciendo más sencilla, más unificada, más transparente. El Espíritu Santo, que es el gran Maestro interior, nos va enseñando a ser cristianos, a asemejarnos a Cristo. Vamos así adquiriendo el hábito de pensar, sentir y actuar como Cristo. San Alberto Hurtado, santo chileno, sacerdote jesuita, se preguntaba y ayudaba a sus amigos a preguntarse: ‘¿qué haría Cristo en mi lugar?’”, destaca Mons. Sturla. “Ésta es la gran pregunta de un corazón cristiano unificado, que ‘busca primero el Reino de Dios y su justicia’”, explica el Pastor y asegura que “es válida para todo cristiano. No como un peso que agobia, sino como una brisa fresca que renueva”. “Sin duda la respuesta es personal, adecuada a la situación de cada uno y a las circunstancias de la propia vida. Pero es también comunitaria”, indica Mons. Sturla al tiempo que invita a que “cada comunidad parroquial, cada grupo, cada movimiento”, se la formule “con sencillez en este comienzo del año: ¿Qué haría Cristo en nuestro lugar?”.

Al finalizar su misiva, el Arzobispo de Montevideo adelantó que “en estos días se publicarán las ‘Orientaciones Pastorales’ que los Obispos del Uruguay, después de muchas consultas, les proponemos para el quinquenio 2014-2019. Se titulan: ‘Jesús, fuente de agua viva’.  “¡Vaya si tenemos estímulos! ¿Nos ponemos en camino? ¿Qué haría Cristo en nuestro lugar? “, plantea Mons. Sturla.

 

 Carta del Arzobispo a la comunidad

Montevideo, 9 de marzo de 2014

Queridos hermanos de la Arquidiócesis de Montevideo:

Al iniciar mi servicio como Arzobispo de Montevideo deseo llegar a cada uno de ustedes con mi saludo de padre, hermano y amigo. Espero, con la ayuda de la gracia, “servir al Señor con alegría”, poniéndome  a disposición de todos los que el Señor me ha encomendado.

Quiero expresar la gratitud de toda la Arquidiócesis por el servicio pastoral de Mons. Nicolás Cotugno, que nos ha guiado durante quince años. Siento la alegría de saber que en esta nueva misión estoy bien acompañado: por el obispo Auxiliar Mons. Milton Tróccoli, por los sacerdotes, los diáconos, los consagrados y los laicos. Juntos formamos el Pueblo de Dios que peregrina en Montevideo.

Hace dos años, en el retiro previo a la ordenación episcopal, me llamaron la atención estas palabras de la oración de consagración de obispos: “que por la mansedumbre y la pureza de corazón te sea grata su vida”. Les invito a que pidan al Señor esta gracia para mí. La mansedumbre y la pureza de corazón es la de quien “busca primero el Reino de Dios y su justicia”, en la seguridad que lo demás le “será dado por añadidura”.

Esta oración, a su vez, yo la hago por cada uno de ustedes. Cuando el Señor purifica nuestro corazón, nuestra vida se va haciendo más sencilla, más unificada, más transparente. El Espíritu Santo, que es el gran Maestro interior, nos va enseñando a ser cristianos, a asemejarnos a Cristo. Vamos así adquiriendo el hábito de pensar, sentir y actuar como Cristo. San Alberto Hurtado, santo chileno, sacerdote jesuita, se preguntaba y ayudaba a sus amigos a preguntarse: “¿qué haría Cristo en mi lugar?”

Ésta es la gran pregunta de un corazón cristiano unificado, que “busca primero el Reino de Dios y su justicia”. Es válida para todo cristiano. No como un peso que agobia, sino como una brisa fresca que renueva. Si soy un niño, un joven, un adulto, un anciano, hombre o mujer, casado o célibe, en la situación social en que me encuentre, es bueno que me pregunte: ¿Qué haría Cristo en mi lugar?

Sin duda la respuesta es personal, adecuada a la situación de cada uno y a las circunstancias de la propia vida. Pero es también comunitaria. Cada comunidad parroquial, cada grupo, cada movimiento, podría formulársela con sencillez en este comienzo del año: ¿Qué haría Cristo en nuestro lugar?

Vivimos una oportunidad histórica. Estamos llamados a discernir los signos de los tiempos. Gracias al Papa Francisco, sopla un viento favorable hacia la fe y la Iglesia. La carta que nos escribió: Evangelii Gaudium (“La alegría del Evangelio”), es una invitación a vivir nuestra fe con una fuerte carga misionera. En estos días se publicarán las “Orientaciones Pastorales” que los Obispos del Uruguay, después de muchas consultas, les proponemos para el quinquenio 2014-2019. Se titulan: “Jesús, fuente de agua viva”.  ¡Vaya si tenemos estímulos! ¿Nos ponemos en camino? ¿Qué haría Cristo en nuestro lugar?

En este tiempo de Cuaresma pidamos al Señor, por la intercesión de María y de nuestros Patronos San Felipe y Santiago, que caminemos juntos como Iglesia, en la esperanza de la Pascua cercana.

Con mi cariño y mi bendición.

                                                                                                                         + Daniel Sturla sdb                                                                                                                                                   Arzobispo de Montevideo