Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu Mons. Jaime Fuentes: “Buen viaje, Presidente”

Ante la inminencia del viaje del Presidente de la República, José Mujica, a Europa, que incluye un encuentro con el Papa Francisco el 1 de junio, el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, le sugiere un tema para departir con el  Santo Padre.

Con fecha del 21 de mayo, el Obispo publicó en su blog un post con una carta al Presidente en la que le plantea las dificultades para subsistir que atraviesan los colegios católicos en muchas zonas del país, especialmente en las más carenciadas y problemáticas,  al no recibir ninguna ayuda del Estado.

“Usted empieza su viaje cuando Casavalle se ha convertido en el Chiapas del Uruguay. ¿Sabe, Presidente? Creo que no está hecho un estudio sobre el perfil religioso de esos muchachos que matan y se matan por unos gramos de droga,  pero estoy seguro de que en su inmensa mayoría jamás oyeron hablar de Dios, ni de Jesús, ni de los mandamientos… Ahí, en Casavalle, hay un buen número de instituciones católicas cuyos directores se rompen el lomo para subsistir y, a pesar de no recibir ni un peso y de pagar religiosamente el impuesto a primaria, siguen trabajando para hacer, de esos chicos, hombres y mujeres como Dios manda. ¿No le parece que, de una buena vez,  ya es hora de solucionar este asunto y que reciban del Estado lo que es justo?”, plantea el Obispo de Minas.

Post publicado el 21 de mayo de 2013, en www.desdelverdun.org

Buen viaje, Presidente

Mons. Jaime Fuentes, Obispo de Minas

Se lo deseo sinceramente: no es papa el plan del viaje que empieza hoy. Dios quiera que las buenas ideas que lleva consigo se concreten, para bien de todos.

En estas líneas de despedida sólo quisiera pedirle que, cuando visite al Papa Francisco, no deje de hablarle de un tema que me preocupa mucho. Le cuento.

Hace dos años y medio, cuando empecé mi gestión como Obispo de Minas, una de las primeras visitas que recibí fue la de dos Hermanas de una comunidad religiosa, que el Papa seguro conoce muy bien: las Pobres Bonaerenses de San José.

Habían venido a saludarme, nada más, porque estaban cerrando el colegio que tenían en Solís de Mataojo, que se encuentra en mi jurisdicción. Las encontré tristes, la verdad sea dicha. Y, al contarme la historia, comprendí bien la pena que sentían.

Llevaban en el pueblo más de cuarenta años, ¿se da cuenta? Habían sacado a pulso un colegio, por el que pasaron generaciones de mujeres y de hombres, de Solís y de toda la zona. Les pregunté por qué se iban…

– Monseñor, no podemos más. Tomar esta decisión nos ha costado muchísimo. ¡Tenemos un cariño enorme al pueblo! Y la gente nos quiere de verdad…

– ¿Entonces?

– Lo que pasa es que no damos más. Nos pasamos la vida organizando kermesses, festivales, domas, ventas económicas…, en fin, todo lo que se imagine, para poder subsistir. Nosotras no cobramos sueldo, pero las maestras, los profesores, la gente de la limpieza, todo el mundo cobra, como debe ser, y nosotras no damos abasto. Nos vamos haciendo mayores, ¿entiende? Nos cuesta demasiado seguir sacando el colegio a pulmón…

Las Pobres Bonaerenses de San José se fueron de Solís y sus pobladores no tienen ahora, ni pagando, la libertad de elegir la enseñanza para sus hijos.

Usted sabe, Presidente, que el caso al que me refiero se repite, triste e injustamente, en todo el país, porque el Estado no le da un mango a la enseñanza privada.

Usted empieza su viaje cuando Casavalle se ha convertido en el Chiapas del Uruguay. ¿Sabe, Presidente? Creo que no está hecho un estudio sobre el perfil religioso de esos muchachos que matan y se matan por unos gramos de droga,  pero estoy seguro de que en su inmensa mayoría jamás oyeron hablar de Dios, ni de Jesús, ni de los mandamientos… Ahí, en Casavalle, hay un buen número de instituciones católicas cuyos directores se rompen el lomo para subsistir y, a pesar de no recibir ni un peso y de pagar religiosamente el impuesto a primaria, siguen trabajando para hacer, de esos chicos, hombres y mujeres como Dios manda. ¿No le parece que, de una buena vez,  ya es hora de solucionar este asunto y que reciban del Estado lo que es justo?

Sólo quería decirle estas cosas al empezar su viaje,  porque es un tema que el Papa Francisco, como usted, tiene muy en su corazón y seguro que hablando con él le encontrará la vuelta. Que la Virgen del Verdún lo acompañe.