Iglesia al día

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Mirando con Dios este tiempo

Noticeu Mons. Galimberti presenta a su sucesor, el VI Obispo de Salto, Mons. Fernando Gil

MonsGalimberti

Mons. Pablo Galimberti, dedica su columna semanal en el Diario “Cambio” a  presentar a su sucesor, el VI obispo de Salto, Mons. Fernando Gil Eisner.

VI obispo de Salto
Fernando Gil Eisner

Comparto con ustedes un acontecimiento relevante para la comunidad católica. Llegó la hora del relevo del obispo de la diócesis salteña. Aceptada por el Papa Francisco mi renuncia presentada obligatoriamente al cumplir 75 años, luego de dos años llega mi sucesor.

Uruguayo de 65 años, inició sus estudios eclesiásticos después de vivir con su familia en varios países del continente acompañando la actividad profesional de su padre, ingeniero. Un día se sentó a charlar francamente con su tío Daniel, sacerdote jesuita, años después, obispo de Salto. Aquella tarde nació una luz y despertó una pregunta sobre el rumbo de su vida con su carrera de ingeniería casi finalizada. Se dio cuenta que asomaba otro camino diferente a una profesión y formar una familia. Percibió vientos que soplaban hacia una entrega total a Dios como sacerdote.

Le tomó gusto a la historia y finalizados sus estudios teológicos lo enviaron a Roma. Allí obtuvo el doctorado en historia de la iglesia con una investigación sobre los primeros evangelizadores españoles en México. Este gusto por la historia marcó una de sus actividades futuras, la docencia en la Facultad de Teología bonaerense.

Fue nombrado párroco en la zona de Moreno Merlo. Allí palpó la realidad de los migrantes procedentes del norte argentino y países limítrofes. Calles sin veredas o de tierra. Caminos polvorientos, tránsito obligado de tantos vecinos.

En esas andanzas nunca pensó en volver a su patria de nacimiento como obispo. A diferencia de ese paisaje del conurbano bonaerense, en este territorio diocesano, desde Artigas a Río Negro, encontrará muchas zonas con escasa población y cuatro departamentos que rondan los 380 mil habitantes. Muchos de ellos buscando un rumbo para su vida y un compañero de camino.

Vecinos y gente de esa zona de  Merlo-Moreno se preparan para venir a Salto, acompañados por obispos y el cardenal de Buenos Aires.

¿Cómo se proyecta el nuevo obispo en este territorio del litoral norte? Adelantó algunas pinceladas al diseñar su escudo episcopal. En él se destaca un azul con estrellas, que representa el mundo, campo de misión del pastor. Es la iglesia en medio del mundo y de los pueblos de la tierra.

Resalta también un campo celeste, el río de la  Plata. Vinculado a la biografía del obispo que ha vivido y desarrollado su misión de los dos lados del río. Sugiere también al río Uruguay, “cielo azul que viaja” que bordea la diócesis de Salto. El celeste simboliza la dimensión femenina. Ternura, misericordia y cercanía a los sufrimientos, que resplandecen en María de Nazaret, compañera de camino.

Un sol grande resalta en el centro con numerosos rayos y tres letras en el centro. Es el monograma o cristograma IHS, que indica el nombre de Jesús. Son las tres primeras letras del nombre griego de Cristo, originalmente difundido por la evangelización franciscana.

En la parte inferior del escudo resalta una cita de la carta de Pablo a los Efesios elegida por el nuevo obispo para explicar su misión: “Cristo es nuestra paz”. Porque derribó el muro que separaba al pueblo judío de los extranjeros. La reconciliación con el Padre Dios se convierte en fuente inspiradora para transformar las relaciones de violencia en vínculos fraternos. Urgente tarea cuando proliferan muros invisibles en nuestras ciudades, familias, en la inteligencia y en el corazón.