El Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, invita a realizar el próximo sábado 7 de setiembre una Jornada de Oración y Ayuno por la Paz, rezando el rosario por la paz u orando en el templo con lecturas apropiadas y momentos de reflexión.
“El espíritu de conflicto hierve en las mentes y decisiones de muchos”, recuerda Mons. Galimberti, incluso, “lamentablemente, en muchos que se profesan religiosos”.
“Los medios humanos para mantener la convivencia más o menos en orden resultan insuficientes” destaca el Pastor por lo que “el Papa Francisco nos convoca a gritar en silencio. A pedir que la paloma de la Paz toque los corazones oscurecidos por el odio. La iniciativa ha recogido adhesiones de mucha gente, sin importar religión o partido político. Con la la paz ganamos todos”.
Reflexión, Ayuno y Oración
Por la Paz en Siria y en el mundoLa Diócesis de Salto adhiere al llamado del Papa Francisco
Sábado 7 de Setiembre 2013
Invita Obispo Pablo GalimbertiEl espíritu de conflicto hierve en las mentes y decisiones de muchos: Políticos, pueblo, gente de la calle, medios de comunicación. También, lamentablemente, en muchos que se profesan religiosos.
Los medios humanos para mantener la convivencia más o menos en orden resultan insuficientes.
A veces pensamos en la fuerza como solución para reprimir conflictos. Pero esto no alcanza si las armas siguen prontas en nuestra lógica y en las decisiones que tomamos.
El Papa Francisco nos convoca a gritar en silencio. A pedir que la paloma de la Paz toque los corazones oscurecidos por el odio. La iniciativa ha recogido adhesiones de mucha gente, sin importar religión o partido político. Con la la paz ganamos todos.
Invito a realizar el próximo sábado 7 de setiembre una Jornada de Oración y Ayuno por la Paz.
En cada comunidad, parroquia, capilla, colegio, grupo eclesial o en familia, propongo rezar el rosario por la paz. O bien realizar una Jornada de oración en el templo con lecturas apropiadas y momentos de reflexión.
Que las fecundas semillas de Paz y Reconciliación que los cristianos sabemos de donde provienen, aplaquen los odios y conflictos en los rincones más amenazados del mundo, sin excluir nuestro propio país. Y que todos soñemos con la profecía de Isaías grabada en el umbral del Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York: “De las espadas forjarán arados; de sus lanzas podaderas. No alzará la espada nación contra nación, ni se prepararán más para la guerra” (2,4).
