Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Mons. Jaime Fuentes Mons. Fuentes y el Ministro Fernández Huidobro tomaron hoy el café pendiente…

“Gracias por tu carta y tus explicaciones. En estos días las voy a leer despacio. La polémica no me gusta, y menos ahora, como te digo: son días para la reflexión y la oración. Pero, con muchísimo gusto, si tenés tiempo, te llamo y nos tomamos un café y charlamos de todo lo habido y por haber. Te deseo que tengas unas Muy Felices Pascuas”. Con estas palabras el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, daba por terminado el cruce epistolar sostenido en marzo de este año con el Ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, luego que éste, en una reunión de ADM, se refiriera a Jesús como el “flaco ese, que lo crucificaron por gil, porque se pasó predicando el perdón”.

La invitación quedó pendiente y por iniciativa del Obispo y la deferencia del Ministro, se concretó en esta jornada, en la casa de Mons. Fuentes, donde realmente hablaron de “lo habido y por haber” menos del tema que generó el cruce de cartas. “¿Para qué?”, dice el Obispo, “si una imagen vale más que mil palabras, ¿cuánto vale el gesto de visitar al obispo en su casa? Ministro, te pasaste”.

He aquí el relato del encuentro compartido por Mons. Fuentes en su blog www.desdelverdun.org:


Ministro, te pasaste (FIN)

En el Debe de mis obligaciones, desde la Semana Santa pasada yo tenía la invitación que le había hecho al ministro de Defensa de tomar juntos un café. Cada dos por tres se me presentaba alguien que cargaba mi Debe con su curiosidad: – ¿Y? ¿Tomaron el café?…

Hace un mes, más o menos, llamé al ministerio y le dije a la secretaria del ministro que yo iría a Montevideo en tal fecha, que me gustaría pasar a saludarlo…

– Yo se lo comunico, quédese tranquilo.

Pasó un día, pasaron dos, tres, cuatro… una semana, y nada.

– O no puede, o no le interesa, pensé.

Nueve días después de mi petición de audiencia, sonó el teléfono a las ocho y media de la mañana.

–        Buen día, quisiera hablar con el obispo de Minas.

–        Sí, soy yo, ¿quién es?

–        El ministro de Defensa.

–        ¡Pero qué sorpresa!…

Que tal día voy a Minas, me dijo; que a qué hora podríamos vernos…

Esta mañana vino a mi casa y estuvimos charlando durante una hora. Salieron recuerdos del “Santa María”, en 8 de Octubre, donde estudiamos la primaria y el liceo. Recuerdos del último día de clases, cuando al terminar el cuarto año de secundaria fuimos caminando un montón de cuadras –a mí me pasó otro tanto- con los compañeros, disimulando entre risas la tristeza de que ya no volveríamos a estar juntos.

Hablamos de su familia –se le cae la baba al contar algo de la hija de 11 años- y de su pasado: del rencor que no tiene porque sabía en qué andaba metido y lo que le podía tocar… Le recordé un refrán español que le hizo gracia: Tú lo quisiste, fraile mostén; tú lo quisiste, tú te lo ten.

       Hablamos de su regreso a la actividad oficial cuando ya estaba retirado.

–         Yo le había dicho al presidente que estaba a las órdenes para lo que necesitara, y él me lo propuso cuando Rosadilla tuvo que dejar el cargo. Se hablaba, se hablaba de que yo iba a ser… Y resulta que me encontraba un día con unos amigos en un boliche, cuando el dueño viene a felicitarme porque habían dicho en la radio que yo era el nuevo ministro de Defensa. Sí, sí, dale… Pero resulta que viene el hombre y trae una botella de Johnnie Walker etiqueta negra y la pone encima de la mesa y dice que invita él… ¡Entonces es verdad, porque  si éste invita, con la fama que tiene!…

Hablamos de más cosas, mientras tomábamos un café. Entre ellas, recordé que hace años él no votó el proyecto de legalización del aborto. Hablamos también de que en vez de estar tan pendientes de lo que pasa, hay que aprender a mirarse para adentro… Me contó algo, en este sentido, que decía el Pepe cuando estaban presos: aunque estés en el espacio de una baldosa, solamente de una baldosa, adentro tuyo podés correr, podés hasta galopar… Sí, recordé; es la misma idea de aquella milonga de Yupanqui: hondo sentir, rumbo fijo, corazón y claridad; si el mundo está adentro de uno, ajuera pa’qué mirar…

 Hablamos de la Virgen de losTreinta y Tres, de un antiguo rosario…, de otros temas, en fin, que no vienen al caso. De lo que no hablamos nada fue de lo que él dijo hace meses, de lo que yo le contesté, de lo que él retrucó: ¿para qué? Si una imagen vale más que mil palabras, ¿cuánto vale el gesto de visitar al obispo en su casa? Ministro, te pasaste.