
Navidad: “la revolución de la ternura”
Con motivo de la celebración de la Navidad, el obispo de Salto, Mons. Arturo Fajardo, compartió un mensaje en el que invita a contemplar el nacimiento de Jesús como una verdadera “revolución de la ternura”, capaz de iluminar las realidades más frágiles y dolorosas de la vida humana.
En su reflexión, el obispo señala que el nacimiento de Jesús continúa fascinando y provocando preguntas profundas, especialmente en un contexto marcado por situaciones que parecen alejarse del verdadero sentido de la Navidad. Estos días —afirma— nos interpelan a volver sobre las preguntas fundamentales: qué es lo que realmente importa en nuestra vida.
Retomando su carta pastoral “Peregrinos de esperanza, testigos de su luz”, Mons. Fajardo reconoce las múltiples dificultades que atraviesan muchas personas y familias: la pobreza, la falta de trabajo, la dificultad de llevar el pan cotidiano, la violencia, el sufrimiento, la pérdida del sentido y del valor de la vida, los consumos problemáticos y la realidad de quienes viven en situación de calle.
Asimismo, el obispo recuerda que para muchos, la Navidad puede estar atravesada por la nostalgia y la tristeza, a causa de rupturas familiares o la ausencia de seres queridos. En ese contexto de fragilidad humana, subraya que el nacimiento de Jesús acontece en el silencio y fuera de la ciudad, porque “no había lugar para ellos”. Allí nace el Emanuel, Dios con nosotros, que trae la luz en medio de tantas tinieblas.
El mensaje destaca que la vida, la belleza, la ternura y la alegría se nos regalan precisamente en la pequeñez y la fragilidad. En ese horizonte, el obispo invita a vivir la Navidad desde la certeza de la cercanía de Dios, recordando las palabras de san Pablo: “Alégrense siempre en el Señor”, porque el Señor está cerca y promete su presencia constante hasta el fin del mundo.
Finalmente, Mons. Arturo Fajardo hace llegar su saludo y su oración de manera especial a los enfermos, a quienes están lejos de sus hogares, a las personas privadas de libertad y a quienes han perdido a un ser querido, animándolos a sostenerse en la fe y en la esperanza. “La alegría del Señor es nuestra fortaleza”, concluye el obispo, impartiendo su bendición y deseando a todos una Feliz Navidad.
Navidad: “la revolución de la ternura”
El nacimiento de Jesús es un acontecimiento que nos sigue fascinando.
A pesar de tantas realidades que poco tienen que ver con la Navidad estos días, nos invitan a encontrarnos con nosotros mismos, a hacernos las preguntas fundamentales ¿Qué es lo que realmente importa en nuestra vida?
Como decía en la carta pastoral “Peregrinos de esperanza, testigos de su luz”: vemos tantas dificultades: las distancias, la pobreza, las dificultades de conseguir trabajo y llevar el pan cotidiano a las familias. Conocemos las situaciones de violencia y de sufrimiento, la pérdida del sentido y el valor de la vida, de los consumos problemáticos, de cuantos viven en situación de calle
Son también para algunos días de nostalgia y tristeza por rupturas familiares perdidas de seres queridos.
En medio de los ruidos, en el silencio, fuera de la ciudad porque no había lugar para ellos, nace un niño que es el Emanuel Dios con nosotros que nos trae la luz en medio de tantas tinieblas.
La vida, la belleza la ternura, la alegría se nos da en medio de la fragilidad y la pequeñez.
“Alégrense siempre en el Señor” El Señor está cerca y nos promete su presencia cada día con nosotros hasta el fin del mundo.
Llegue mi saludo y mi oración a los enfermos a los que están lejos de casa, a los privados de libertad a los que han perdido algún ser querido
“La alegría del Señor es nuestra fortaleza “
¡¡¡¡Feliz navidad!!!!
Con mi saludo y mi bendición
+Arturo Fajardo
Obispo de Salto