
La Iglesia diocesana llama a enfrentar las adicciones con esperanza y compromiso comunitario
En el inicio del Adviento 2025, el obispo Mons. Milton Tróccoli y el presbiterio de la Diócesis de Maldonado–Punta del Este–Minas–Rocha publicaron la Carta Pastoral “Dios nos quiere libres”, centrada en la problemática de las adicciones y en la esperanza cristiana como camino de sanación.
El documento surge de la preocupación pastoral ante el creciente consumo problemático de alcohol, drogas y otras adicciones en Uruguay, especialmente entre los jóvenes, y propone una mirada integral que contemple las dimensiones humanas, sociales, espirituales y comunitarias del problema. La carta recuerda que detrás de las estadísticas hay rostros concretos, familias heridas y comunidades afectadas, y afirma que esta realidad interpela directamente la fe y la misión de la Iglesia.
La carta sostiene que toda adicción es una forma de esclavitud, ya que deteriora la dignidad de la persona y rompe los vínculos, y advierte sobre una comprensión reducida de la libertad entendida solo como hacer lo que se desea. Frente a ello, propone la libertad que nace de la verdad del Evangelio y del encuentro con Cristo, capaz de devolver dignidad, sentido y esperanza.
Desde una perspectiva pastoral, el texto convoca a toda la Iglesia diocesana a comprometerse activamente mediante comunidades que acojan, acompañen y caminen junto a quienes sufren y a sus familias. Se subraya la importancia de la escucha empática, la confidencialidad, el acompañamiento espiritual, la articulación con profesionales y la formación permanente de agentes pastorales.
La carta anima además a fortalecer el trabajo en red con instituciones públicas y organizaciones sociales, promover espacios de prevención, educación y primera escucha, y generar ámbitos comunitarios que favorezcan la reinserción y el cuidado integral de las personas.
Finalmente, el mensaje concluye con una fuerte palabra de esperanza: nadie está perdido y siempre es posible recomenzar. Confiando en el amor de Dios y en la fuerza de la comunidad, la Iglesia diocesana reafirma su compromiso de acompañar, sanar y sembrar esperanza, encomendando este camino a la Virgen María y a San José.
CARTA PASTORAL 2025 DF DESCARGAR
CARTA PASTORAL DE ADVIENTO
DEL OBISPO Y EL PRESBITERIO
DE LA DIÓCESIS DE MALDONADO – PUNTA DEL ESTE – MINAS – ROCHA«DIOS NOS QUIERE LIBRES»
Sobre las adicciones y la esperanza cristianaINTRODUCCIÓN
En una reunión de nuestro presbiterio, reflexionando sobre distintas situaciones pastorales en nuestra diócesis, surgió la preocupación por el creciente número de personas con consumo problemático de sustancias. A partir de ahí comenzamos esta reflexión que ahora les compartimos, invitándolos a comprometernos juntos en una respuesta común, desde el Evangelio, ante esta realidad que afecta a tantas personas, familias y comunidades.Es una realidad difícil que queremos mirar en su complejidad, con el dolor que entraña, acogiendo con determinación y confianza la invitación que ella nos hace, para buscar allí a Dios y aliviar al prójimo que sufre.
Esta reflexión nace del deseo de ofrecer una palabra de luz, verdad, consuelo y esperanza. Queremos estar cerca de quienes padecen, de sus familias, de los que luchan cada día por salir adelante y de todos los que trabajan por una sociedad más humana y fraterna.
1. VISIÓN PANORÁMICA DE LA SITUACIÓN ACTUAL
Las cifras con relación a las adicciones en Uruguay son alarmantes: el consumo problemático de alcohol, marihuana, cocaína, psicofármacos no indicados y otras sustancias va en aumento, en todas las edades y especialmente entre los jóvenes. También se van presentando nuevas problemáticas adictivas en un devenir que, por momentos, puede parecernos imparable.Sabemos también que al consumo problemático de sustancias subyacen situaciones que nos interpelan, que dan cuenta del sufrimiento: el vacío, la soledad, el aislamiento, la ansiedad, la depresión y otros trastornos que afectan a muchas personas y condicionan su libertad.
Los datos del Observatorio Uruguayo de Drogas y del Ministerio de Salud Pública nos cuestionan y no nos dejan indiferentes:
– El consumo de alcohol comienza en promedio a la edad de 13 años.
– El 60 % de los adolescentes ha consumido marihuana al menos una vez.
– Se estima que 1 de cada 4 uruguayos ha experimentado síntomas de depresión o ansiedad.
– La tasa de suicidio en Uruguay es una de las más altas de América Latina.Detrás de cada número hay rostros concretos: hijos, padres, hermanos, vecinos. Nadie queda al margen. Esta es una herida que nos atraviesa como sociedad y, por lo tanto, atraviesa también a nuestras comunidades eclesiales, moviendo nuestra conciencia y comprometiendo nuestra fe.
2. TODA ADICCIÓN ES ESCLAVITUD
Las adicciones no distinguen clases sociales ni edades; están presentes en los barrios más humildes y también en los ámbitos con mayor estabilidad y seguridad económica. Por eso, la respuesta pastoral debe ser amplia, compasiva y organizada.La adicción, en cualquiera de sus formas, es una esclavitud que roba la libertad, deteriora la dignidad y destruye los vínculos. No se trata solo de un problema sanitario o social, sino también de una profunda herida humana y espiritual.
Como Iglesia nos acercamos desde la compasión a las personas que sufren a causa de las adicciones, al modo de Jesús: desde la empatía y la atención al prójimo, sin juzgar ni condenar. Él vino para sanar y salvar. La salvación que ofrece ilumina las esclavitudes de los hombres y mujeres de hoy y abre caminos de libertad interior.
3. LA LIBERTAD EN LA VERDAD
La libertad personal se presenta muchas veces como la posibilidad de hacer lo que uno quiere, cuando quiere, rechazando todo condicionamiento. En este horizonte, la libertad se estrecha y puede convertirse en una falsa libertad, encerrada en el propio yo, marcado por heridas y dolor.La verdadera libertad es como la tierra buena donde la vida se enraíza, se ensancha y se descentra; consiste en vivir según la verdad del Evangelio.
El encuentro con Cristo libera y transforma, devuelve dignidad y ofrece un propósito sano de vida: “Levántate, toma tu camilla y camina” (Jn 5,8).
La persona no se restablece solamente con tratamientos o medicamentos: necesita ser mirada, acompañada, amada y escuchada con empatía. Eso es lo que la Iglesia puede ofrecer: acogida, escucha, presencia, acompañamiento, orientación, derivación y esperanza firme.
4. ¿CÓMO QUEREMOS ACTUAR COMO IGLESIA DIOCESANA?
Queremos comprometernos de manera concreta frente a la realidad del consumo problemático de sustancias. Cada parroquia, capilla, movimiento o comunidad está llamada a ser un lugar de acogida, escucha y esperanza.a. Una Iglesia que acoge
Escuchar con paciencia y empatía, ofrecer calidez humana y confidencialidad.b. Una Iglesia que acompaña
Acompañar procesos y ser puente hacia la ayuda necesaria, integrando la dimensión espiritual como factor de sanación.c. Una Iglesia que camina con las familias
Sostener a las familias, sin juzgar ni culpar, ofreciendo contención y orientación.d. Una Iglesia que construye comunidad
Tejer redes con profesionales, instituciones y organizaciones que trabajen por la recuperación y la reinserción.e. Una Iglesia que se forma y se compromete
Promover formación permanente y trabajo en red con instituciones públicas y sociales.f. Una Iglesia que siembra esperanza
Creer en la posibilidad de un nuevo comienzo. Nada está perdido.5. UNA PALABRA DE ESPERANZA
Dios quiere salvarnos y se hace presente incluso en las situaciones más difíciles. Hay testimonios de quienes han salido adelante gracias al amor, la fe, la oración y el acompañamiento terapéutico y comunitario.Es clave prevenir y educar, especialmente a niños y adolescentes, y ofrecer espacios de primera escucha y acompañamiento.
“El mal se vence juntos. La alegría se encuentra juntos” (Papa León XIV, 26 de junio de 2025).
6. CONCLUSIÓN: NADA ESTÁ PERDIDO
“¡Nada está perdido! ¡Siempre se puede volver a empezar!” (Papa Francisco).Como presbiterio diocesano reafirmamos nuestro compromiso de caminar junto a quienes sufren esta esclavitud, convencidos de que el amor de Dios puede sanar toda herida.
Juntos, sobre cada dependencia que degrada, queremos hacer prevalecer la dignidad infinita que Dios imprimió en cada persona. Esta es una tarea de todos: sacerdotes, vida consagrada, laicos, familias, comunidades, profesionales, instituciones y autoridades. En el comienzo del Adviento encomendamos este camino a la intercesión de la Virgen María, Madre de los afligidos, y de San José, patrono de los trabajadores y de los que buscan un nuevo comienzo.
Con afecto y esperanza,
Mons. Milton Tróccoli, obispo
Pbro. Francisco Gordalina, Párroco de la Inmaculada Concepción (Piriápolis)
Pbro. Leonardo Risso, Párroco de San Nicolás de Bari (Batlle y Ordóñez)
P. Aníbal Barreiro ofm cap, Párroco de la Catedral de San Fernando (Maldonado)
Pbro. Pablo Graña, Párroco de la Catedral de la Inmaculada Concepción (Minas)
Pbro. Alfonso Dittler, Párroco de San Carlos Borromeo (San Carlos)
Pbro. Romualdo Turzinsky, Párroco de Ntra. Sra. de los Dolores (Pan de Azúcar)
Pbro. Nicolás Gastaldi, Párroco de San José y Administrador parroquial de Ntra. Sra. de Fátima (Minas)
Pbro. Nicolás Montilla, Administrador parroquial de María Auxiliadora (Castillos)
Pbro. Fernando Pereira, Párroco de Santa Teresita (Minas)
Pbro. Giacomo Marinucci, Vicario parroquial de Santa Teresita (Minas)
P. Armando López fm, Párroco de Ntra. Sra. de los Remedios (Rocha)
Pbro. Oscar Díaz, Párroco de la Asunción de María Santísima (Chuy)
Pbro. Rodrigo Varga, Párroco de Ntra. Sra. de la Paloma (La Paloma)
P. Jorge Díaz cssr, Párroco de Ntra. Sra. de los Remedios (Maldonado)
P. Mario Marín cssr, Párroco de Virgen de los Treinta y Tres (Maldonado)
Pbro. Julio Palarino, Administrador parroquial de Ntra. Sra. del Rosario (La Barra)
P. Gustavo Corvalán ofm cap, Vicario parroquial de la Catedral de San Fernando (Maldonado)
Pbro. Fausto Alejandro Castaño, Párroco de San Carlos Borromeo (Varela)
Pbro. Silvio Pereira, Párroco de San Antonio (Aiguá) y Administrador parroquial de Ntra. Sra. de Pompeya (Mariscala)
Pbro. Alfonso Linares, Párroco de San Francisco (Lascano)
Pbro. Henry Santana, Párroco de Sagrada Familia (Aznárez) y Administrador parroquial de Ntra. Sra. del Carmen (Solís de Mataojo)Anexo:
Ofrecemos algunos lugares de la diócesis donde se puede brindar orientación y ayuda a personas y familiares:
Grupo Narcóticos Anónimos(NA)
Capilla San Francisco (Piriápolis) Parroquia de Fátima (Rocha) Catedral de la Inmaculada (Minas) Capilla de la Santa Cruz (Minas)
Parroquia Asunción de María Santísima (Chuy)
Grupo Amor Exigente
Capilla San Francisco (Piriápolis)
Grupo Esperanza Viva (GEV)
Parroquia San Carlos Borromeo
San CarlosAlcohólicos Anónimos (AA, Al Anon)
Capilla San Francisco (Piriápolis) Catedral de San Fernando (Maldonado)
Capilla Ntra. Sra del Carmen (Costa Azul, Rocha) Capilla Ntra. Sra. de Pompeya (Minas) Parroquia María Auxiliadora (Castillos)
Grupo Venciendo Adicciones
Parroquia María Auxiliadora(Castillos)
30 de noviembre de 2025 – Primer domingo de Adviento
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