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El Nuncio Apostólico visitó por primera vez la Asamblea de la CEU

By 07/11/2014noviembre 13th, 2014No Comments

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El Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. George Panikulam, visitó por primera vez a los Obispos reunidos en la Asamblea Plenaria, que se desarrolla desde el miércoles 5, en la Casa de Retiros “Jesús Buen Pastor” de Florida.

El jueves 6, el Nuncio Apostólico les dirigió un discurso fraterno en el que les expresó su deseo de “servir a esta Iglesia y a esta noble Nación” y cumplir esta tarea junto a ellos.

En su mensaje, Mons. Panikulam hizo referencia a dos textos evangélicos (Jn 1:35-49) y (Mc 3:13-19) que aluden a la llamada de Jesús a los Apóstoles para resaltar que “el permanecer con el Señor, el estar con él”, forma parte “esencial” de su vocación como obispos. “Esta experiencia es absolutamente necesaria en la vida de un obispo. Si no es así, su misión, como también toda su actividad pastoral, se queda sin alegría y fracasa”, advirtió. El Nuncio recordó que “la vida de Jesús, nuestro Maestro, fue una vida de servicio, y su muerte en la cruz fue la coronación de ese servicio. En sus enseñanzas, él nos indica nuestro camino, un camino de servicio incondicional”.

PERFIL DEL OBISPO: SIERVO Y ESCLAVO

Mons. Panikulam destacó que “Cristo ha prestado su sublime servicio a la humanidad en su cruz” y, por lo tanto, “la Iglesia de Cristo y sus dirigentes tienen que continuar prestando este servicio”. “Ese servicio es parte esencial de la vocación de los obispos, si quieren ser fieles a su vocación. Ellos tienen que ser siervos y esclavos, como ha dicho el Señor a sus Apóstoles, y como lo ha ejemplificado en el lavatorio de los pies”, puntualizó.

AMOR INCONDICIONAL, ALEGRÍA, CERCANÍA

El representante del Papa en Uruguay señaló que “todo pastor, por tanto, es el medio a través del cual Cristo mismo ama a los hombres: mediante nuestro ministerio – queridos sacerdotes -, a través de nosotros, el Señor llega a las almas, las instruye, las custodia, las guía”.

“Esta es la norma suprema de conducta de los ministros de Dios, un amor incondicional, como el del buen Pastor, lleno de alegría, abierto a todos, atento a los cercanos y solícito por los lejanos (cf. San Agustín, Sermón 340, 1; Sermón 46, 15), delicado con los más débiles, los pequeños, los sencillos, los pecadores, para manifestar la misericordia infinita de Dios con las tranquilizadoras palabras de la esperanza” (cf. id., Carta 95, 1; Benedicto XVI, Audiencia General del 26 de Mayo de 2010)”, subrayó Mons. Panikulam.

EL SERVICIO DE LA CEU “NO ES FÁCIL”

El Nuncio Apostólico dijo estar convencido de que el servicio que presta la Conferencia Episcopal Uruguaya “no es fácil” debido a las dificultades internas, como la falta del personal necesario para la pastoral, y la escasez de medios financieros; y por estar insertos en “una sociedad fuertemente seglar y liberal”. Admitió que “muchas veces nuestro servicio no recibe ningún reconocimiento” y que “adaptar nuestro servicio es bien difícil”. No obstante, recordó que “el Señor Resucitado, a través de su Espíritu, está cada día animándonos a encontrar nuevos caminos de pastoral”. “Escuchemos sus iniciativas e inspiraciones”, exhortó.

El Nuncio invitó a los Obispos, asimismo, a ser “constructores de la comunión» y los animó a trabajar para “impartir una catequesis adecuada, y vivir una liturgia en la que los participantes sean animados a una verdadera celebración de la presencia del Señor entre ellos”. “El partir del pan es para nosotros, los Obispos, la ocasión de servir dos mesas: la de la Palabra de Dios y la de la Eucaristía”, precisó. “Cuando nuestra feligresía queda saciada en estas dos mesas, brota de ella automáticamente la alabanza al Señor. Una celebración litúrgica bien organizada y una homilía corta y bien preparada atraen fieles a la iglesia. Y el partir del pan, nuestra celebración del Señor, está en el centro de la vida de la comunidad”, puntualizó Mons. Panikulam.

Al culminar su mensaje, el Nuncio apostólico les propuso a los Obispos celebrar juntos algunos encuentros puntuales en el año (Fiesta del Papa y previo a Asambleas Plenarias) favoreciendo “un momento de encuentro en distensión, un momento de comunión y un momento de verdadera fraternidad”.