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Noticeu El camino a la santidad: causas de uruguayos


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El camino hacia la santidad tiene varios “escalones”.

En Uruguay contamos con dos Siervos de Dios, un Venerable y tres Beatas.

El título “Siervo de Dios” se otorga cuando comienza oficialmente la causa de un “candidato a la santidad”, después que la Santa Sede autoriza la apertura del proceso, ya que comprueba que el candidato tiene méritos suficientes.

Luego, se estudia en profundidad su vida para comprobar que ha vivido heroicamente las virtudes humanas y cristianas. Si esto se comprueba, y después de pasar por dos tribunales, el Santo Padre firma el decreto que declara al siervo de Dios como venerable. Seguidamente pasa a ser beato y, finalmente, santo. Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya obtenido y comprobado un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado es necesario un segundo milagro. Ese segundo milagro debe ocurrir después de ser proclamado beato.

¿Qué son las virtudes heroicas?

En el estudio de la vida de las personas que tienen fama de santidad se trata de investigar si han vivido las virtudes humanas y cristianas en grado heroico, es decir con una fidelidad que va más allá de lo común y que supone una repuesta generosa a la Gracia de Dios. Estas virtudes “humanas” son las clásicas del mundo griego: prudencia, fortaleza, justicia y templanza. A ellas se suman las virtudes cristianas de la fe, la esperanza y el amor.

LOS URUGUAYOS EN CAMINO A LA SANTIDAD

 

VENERABLE  MONS. JACINTO VERA 

El miércoles 6 de mayo de 2015, día en que se cumplían 134 años de su fallecimiento, en Pan de Azúcar, el primer obispo uruguayo, Mons. Jacinto Vera, fue declarado Venerable por el Papa Francisco en reconocimiento de sus “virtudes heroicas”.

La Iglesia en Uruguay dio gracias por este significativo paso hacia la beatificación y canonización del Obispo misionero, en las Misas que esa jornada se celebraron en las Catedrales y Parroquias del país. En Montevideo, el Arzobispo, Cardenal Daniel Sturla, presidió una Misa en acción de gracias por la declaración de Venerable del primer Obispo de Montevideo, en la Catedral Metropolitana.

El decreto con el que Jacinto Vera es declarado “venerable” fue firmado el martes 5, en la audiencia que concedió el Papa al Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Arzobispo Angelo Amato.

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BEATA MADRE FRANCISCA RUBBATTO

Fundadora de las religiosas Terciarias Capuchinas de Loano,

Nació en Italia, hija de Juan Tomás Rubatto y Catalina Pavesio. En 1863 quedó huérfana y se trasladó a Turín, donde ingresó al Cottolengo.

El 23 de enero de 1885 tomó el hábito con otras compañeras, fundando en Loano la Congregación de las Hermanas Capuchinas, y el 17 de septiembre de 1886 hizo los votos religiosos con el nombre de María Francisca de Jesús. En 1892 partió rumbo a Uruguay con tres compañeras, y comenzaron una tarea pastoral y de ayuda. En el barrio de Belvedere crearon un taller de costura, que con el tiempo se transformó en el Colegio San José de la Providencia.4 También realizó viajes misioneros a Argentina y Brasil, donde seis de sus compañeras dieron su vida.

La muerte la sorprendió allí, en las nuevas fundaciones de frontera, el 6 de agosto de 1904. Desde ese día sus restos descansan en Montevideo, tal como lo solicitara en su testamento, en la primera casa abierta en el nuevo continente.

El 10 de Octubre de 1993 fue proclamada beata  por el Papa Juan Pablo II, en Roma.

La Fiesta de la Beata Madre Francisca Rubato “…mártir de caridad y primera beata del Uruguay”, como la llamó el Papa es el 9 de agosto de 2006.

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BEATAS DOLORES Y CONSUELO AGUIAR MELLA

Dolores y Consuelo Aguiar Mella fueron dos laicas uruguayas mártires, beatificadas por el Papa Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001.

Dolores nació en Montevideo el 29 de marzo de 1897 y Consuelo también pero el 29 de marzo pero de 1898.

Fueron asesinadas en Madrid en 1936, en plena guerra civil, por milicianos comunistas. Eran laicas, pero fueron ejecutadas por proteger a un grupo de monjas escolapias en tiempos de persecución religiosa.

En 2001, el Papa Juan Pablo II las beatificó, el paso previo a la santificación. Para eso, lo que falta es que las hermanas produzcan un milagro.

Sus restos descansan desde el domingo 9 de julio de 2006 en la Catedral de Montevideo, los restos de, las primeras beatas nacidas de Uruguay.

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SIERVO DE DIOS WALTER CHANGO

Joven laico, catequista e integrante de la comunidad de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Aguada.

Nació el 1° de noviembre de 1921, en Montevideo, en una familia cristiana, siendo sus padres Pedro Chango y Teresa Rondeau.

Vivió con entrega su vocación laical en la parroquia de la Aguada, donde desarrolló diversas actividades en la Acción católica y en la congregación laical dedicada a la Inmaculada Concepción y a San Estanislao de Kostka. Su director espiritual fue el padre Atilio Nicoli, quien se convirtió en un propagador entusiasta de la fama de santidad del joven Chango. Desde niño se distinguió por su amor a la Eucaristía.

Murió el 18 de noviembre de 1939 y fue enterrado en el cementerio de la Teja.

Cuando Walter contrajo tuberculosis, la familia se instaló en un barrio tranquilo, alejado del centro de la ciudad, considerando que el cambio de ambiente sería beneficioso para su salud. La casa tenía un jardín con una fuente rodeada de rosales, que Walter recorría cuando se sentía mejor. Un día, estando en el jardín con su madre, le dijo: “Mamá cuando yo muera me has de cubrir con esas rosas”, señalando los rosales.

Cuando Walter murió, su madre recordó el pedido de las rosas y fue al jardín pero no encontró ninguna. Más tarde, algunas personas que estaban en el velatorio comentaron que se sentía un muy agradable perfume. En efecto, los rosales y un magnolio estaban cubiertos de flores. Los presentes cortaron las rosas para colocarlas en el féretro y florecieron nuevamente. Este hecho asombroso se repitió tres veces, hasta que se pudo cubrir por completo el cuerpo del joven. Diversas autoridades eclesiásticas presenciaron el hecho, entre ellas el entonces obispo coadjutor de Montevideo, Mons. Antonio Mª Barbieri.

En 1999 los restos de Walter Chango fueron trasladados a la basílica de la Aguada, donde se celebran misas en su nombre cada 18 de mes.

El 25 de junio de 2000, en la fiesta de Corpus Christi, el entonces arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, siguiendo las disposiciones canónicas de la Iglesia, declaró abierto el proceso diocesano de beatificación y canonización de Walter Chango.

El 3 de noviembre de 2001, la Congregación para las causas de los Santos decretó “nulla obsta” para la iniciación de la beatificación. El postulador de la causa es el Pbro. Raúl Díaz Corbo.

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SIERVO DE DIOS RUBEN ISIDRO ALONSO, PADRE CACHO

La Santa Sede autorizó el comienzo de la causa formal de canonización del Padre Ruben Isidro Alonso, Padre “Cacho” y a partir de este Domingo 18 de Febrero de 2017 es “Siervo de Dios”. En marzo DE 2017 comenzará oficialmente su proceso de canonización y beatificación.

El Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, lo anunció esta mañana en su programa radial “La Alegría del Evangelio”, en Oriental 770 AM, señalando que se trata de una Buena Noticia que “nos llega de alegría”, referida a “una figura entrañable para la Iglesia uruguaya y la Iglesia de Montevideo” e invitó a pedir su intercesión con vistas a su beatificación y canonización.

El Arzobispo de Montevideo informó que el postulador de la causa, Pbro. Daniel Bazzano, realizó “un trabajo muy bien hecho” de acuerdo al procedimiento, que incluyó una breve biografía, el relevamiento de testimonios de personas que conocieron al Padre Cacho para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa.

Hace unos días, la Congregación para la Causa de los Santos en la Santa Sede dio el llamado “nihil obstat” es decir, la autorización para que comience el proceso con vistas a la beatificación y posterior canonización.

Ya se mandaron a imprimir estampitas con la imagen del Padre Cacho y una oración para que se pueda orar pidiendo su intercesión.

“Siento la imperiosa necesidad de vivir en un barrio de pobres y hacer como hacen ellos. Necesito encontrar a Dios entre los que más sufren… Sé que vive allí, que habla su idioma, que se sienta a su mesa, que participa de sus angustias y esperanzas”. Con esta certeza llegó en 1977 el Padre Cacho a Montevideo, luego de prestar su servicio ministerial en Salto, Paysandú y Rivera y se la plantea al entonces Arzobispo de Montevideo, Mons. Carlos Parteli Se instala, entonces, en el barrio las Acacias, al norte de la ciudad, a pocas cuadras del “cantegril” de Aparicio Saravia. Murió el 4 de setiembre de 1992 y sus restos fueron transportados por un carrito de clasificadores hasta el Cementerio del Norte.

Desde entonces fueron varias las voces que coincidieron en otorgarle “fama de santidad”.

BREVE BIOGRAFÍA

Ruben Isidro Alonso nació el 15 de mayo de 1929. Hijo de los primos Dámaso Alonso, panadero, y María Alonso, lavandera. A los 12 años ingresó a la casa de formación de la congregación salesiana. Se ordenó sacerdote en noviembre de 1959. El Concilio Vaticano II, el despertar de la voz de la Iglesia latinoamericana con Medellín y Puebla, la Teología de la Liberación y la Educación Popular constituyeron un escenario donde se proyectó desde su vocación.

Trabajó como catequista en Montevideo y Paysandú;  en 1973 lo nombraron primer Asesor Diocesano de la naciente Pastoral Juvenil de Paysandú.  En 1975, con dos compañeros salesianos, inspirados en la experiencia de los curas obreros, se fue a vivir a un barrio en los márgenes de la ciudad de Rivera. En el año 1977 llegó a Montevideo deseoso de profundizar en esa manera de vivir su sacerdocio: ser un vecino más. Así descubre la zona de Aparicio Saravia, el lugar de sus amores, donde plantó su tienda para no marcharse jamás. El 4 de setiembre de 1992 parte su cuerpo  en un carrito tirado por un caballo blanco. Una caravana silenciosa de hombres, mujeres, niños y perros lo acompañan.

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