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Noticeu “Educación y espiritualidad al rescate de la interioridad sin desconectarnos de la realidad”: 90 docentes de la Diócesis de Maldonado compartieron Jornada de formación

 

Más de 90 docentes de centros de Educación Formal y No Formal de la Diócesis de Maldonado-Rocha compartieron el 20 de febrero una Jornada de formación en San Carlos de la mano de la Prof. Rosa Ramos en torno al tema “Educación-espiritualidad. Al rescate de la interioridad sin desconectarnos de la realidad”.

La Jornada se desarrolló en el Colegio Nuestra Señora del Rosario y congregó a maestros, profesores y directores de seis colegios y liceos católicos y del centro de Educación No Formal Formal Dionisio Diaz de San Carlos.

Mons. Milton Tróccoli en Jornada Diocesana de Educadores

La ponente, académica formada en teología y docente de filosofía, comenzó planteando el objetivo de la Jornada: “Pretende contribuir a la identidad de los educadores de los colegios católicos de la Diócesis de Maldonado y Rocha. Pero no podemos desconocer que somos parte de un país laico y plural, de ahí la importancia de partir de lo que nos es común: somos humanos y somos uruguayos”.

En este sentido, Ramos señaló que “la espiritualidad, patrimonio de la humanidad, se puede leer con una hermenéutica teológica y de fe en las entrañas, identidad y cultura de un  pueblo, entretejida a veces de modo invisible, alentando la vida y las opciones más propias”. “Así, por ejemplo, nuestro pueblo uruguayo, tan laico, tiene una espiritualidad muy rica que lo anima”, aseguró.

Citando a Benjamín González Buelta expresó que “los cristianos tenemos que aprender a leer lo secular, lo profano, para descubrir en el mundo la presencia del Espíritu… Una cosa es creer que Dios actúa en el mundo, y otra muy distinta tener una sensibilidad contemplativa que nos permita percibirlo a través de nuestros sentidos porque las personas, la materia y la cultura se nos hacen transparentes” . “Se trata entonces de cultivar nuestra interioridad y la de los alumnos sin desconectarnos de la realidad, sino leyendo el paso de Dios por la historia, hoy, aquí…”, subrayó.

La Prof. de Filosofía manifestó que “el aula y el hecho educativo, ese espacio-tiempo donde interactúan docentes y estudiantes, es un ‘lugar teológico´, vale decir, creemos que es un espacio de presencia y manifestación divina.  O más modestamente, donde ‘puede’ acontecer o acaecer Dios. Y lo es porque es lugar de vida, crecimiento, encuentros, de relaciones, de descubrimientos y producción de saberes”. Puntualizó que “el hecho educativo supone una relación humana intencional donde se proponen situaciones que brinda posibilidades de experiencias nuevas para aprendizajes significativos tendientes a la humanización, es decir, ocasiones para el pasaje de modos menos humanos a modos más humanos de ser, vivir y relacionarnos”.  La experta en espiritualidad dijo que “el aula es un Horeb (monte sagrado), allí arde sin consumirse la presencia de Dios, allí acontece Dios una y otra vez. Pero es necesaria la presencia de educadores sensibles y atentos, como Moisés. Y también capaces de acoger los nuevos desafíos de esa presencia acaeciendo. Eso requiere una cultivar una espiritualidad”.

INTELIGENCIA ESPIRITUAL COMO EJE TRANSVERSAL 

La Prof. Ramos  explicitó, asimismo, la invitación a atesorar esta espiritualidad y proponer como eje transversal del currículo la inteligencia espiritual”, entendida por Francisco Torralba como la inteligencia que “nos permite transcender, crear y, en última instancia, ser felices de una manera profunda y duradera”.

 Aclaró, en este sentido, que “no estamos proponiendo una espiritualidad ligth ni intimista, ni que busca el placer personal o la paz interior al margen de la realidad, sino encarnada en la historia, capaz de afrontar desde un centro tan lúcido como sensible la complejidad de la vida, que incluye también el dolor, el fracaso, la muerte, la injusticia”. “Educar desde y para una espiritualidad profundamente humana y cristiana supone involucrarse y comprometerse con la vida abundante para todos”, acotó.

“La inteligencia espiritual – para Torralba-  lejos de ser una capacidad que aísle al ser humano de su entorno natural y social, es un poder que… le hace más receptivo, más sensible, más plenamente integrado al entorno. Una persona espiritualmente inteligente capta con profundidad los problemas, goza intensamente de la belleza … padece intensamente por los males, las injusticias, los sufrimientos. Las personas que más han influido en la historia de la humanidad han sido seres espiritualmente inteligentes que han tratado de contribuir desde su fuerza, a transformar el mundo, a mejorarlos significativamente…”.

“La espiritualidad propuesta (…) ¿no es la que Jesús nos mostró con su vida, palabras y gestos? ¿No era acaso la novedad de los vínculos sanadores, del tiempo regalado, de la gratuidad, lo que él llamaba el ‘reino de Dios´ y que hacía presente con su comunidad itinerante a todos y en especial a los pobres, enfermos, alejados, gente que sufría cualquier tipo de discriminación…? ¡Sí! Y es también la espiritualidad que nos invita a cultivar el Papa Francisco con su “cultura del encuentro”, que repite en sus exhortaciones, en La Alegría del Evangelio; La Alegría del Amor; Alégrense y exulten, Alabado seas, Querida Amazonia…”, planteó la ponente.

“Nuestra espiritualidad será profundamente cristiana, si somos profundamente humanos, y siendo profundamente humanos, podemos barruntar la presencia del Espíritu de Dios habitándonos y habitando la Historia… tan real como discretamente. Descubrir la Presencia, ser reflejos de su Presencia… Ser nosotros mismos Evangelio, Buena Noticia, como Jesús. ¡Esa es nuestra identidad de cristianos y de educadores!”, concluyó.

Los docentes de la Diócesis de Maldonado-Rocha comparten este tipo de encuentros todos los años y la temática es elegida por los directores en sus encuentros anuales.

Participaron en esta instancia docentes de los siguientes centros educativos:

Colegio y Liceo de San José y Colegio y Liceo Larrañaga de Rocha; Colegio y Liceo de las Hnas. Capuchinas y Colegio Santander de Maldonado; Colegio San Francisco de Piriápolis y Colegio Nuestra Señora del Rosario  y Centro de Educación No Formal Dionisio Díaz de San Carlos.