Iglesia al día

" “Todos somos discípulos misioneros en salida” "
I Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe

Noticeu Cardenal Sturla a los nuevos sacerdotes: “Amen a todos, pero prefieran a los pobres, a los enfermos y a los que sufren”

ordenaciones

El pasado 26 de abril, Domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, la Catedral Metropolitana se vistió de fiesta para la ordenación sacerdotal de Marcelo Marciano y Mathías Soiza por imposición de manos y la oración consecratoria del Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla.

La Eucaristía, presidida por el Cardenal, fue concelebrada por el Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, el Obispo Auxiliar de Montevideo, Mons. Milton Tróccoli, el Arzobispo Emérito de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, el Obispo Emérito de Florida, Mons. Raúl Scarrone, sacerdotes, diáconos y seminaristas.

Ante una Catedral plena de amigos y familiares de los ordenados e integrantes de las comunidades por donde han ejercido su servicio pastoral en los últimos años, el Cardenal Sturla los llamó a “ser buenos pastores, portadores de la vida de Cristo”, a amar a todos pero a preferir a los enfermos, a los pobres y a los que sufren.

El Arzobispo de Montevideo, recordó que “el Buen pastor conoce las ovejas y ellas lo conocen. El Buen pastor no huye cuando ve venir al lobo, el buen pastor va también a conducir a las ovejas que no están en el rebaño para reunirlas con las otras… “. Y puntualizó que “el Buen Pastor no es un asalariado, no en un funcionario que cumple horario, no es alguien que le basta cobrar el sueldo y se va tranquilo porque total, las ovejas no son suyas!!!”. “El Buen Pastor da la vida por las ovejas!!!!”, subrayó el Cardenal.

En este sentido, el Arzobispo puntualizó que “dar la vida no se improvisa, no es un impulso natural que nos viene en un gesto generoso y heroico” sino que se aprende “en la respuesta generosa a la gracia, en la entrega cotidiana al propio deber, en la fidelidad del trabajo diario, a veces fatigoso o rutinario, como habrá sido el de Jesús el carpintero”. “A dar la vida se aprende en la escuela de Jesús”, sintetizó..

“Cuánto más se identifiquen con Él más darán la vida, la vida de ustedes que será la vida de él. Ésa que él ha traído como agua fresca de manantial purísimo y que es capaz de fecundar la tierra más estéril… “, aseguró el Pastor.


“TENGAN MUCHOS AMIGOS PERO QUE SEA EL SEÑOR EL AMIGO DE TODAS LAS HORAS”


El Cardenal Sturla animó a los ordenados a estar “cerca de la gente”. Los llamó a agarrar ese “‘olor a oveja’ del que nos habla el papa Francisco, quieran a todos, pero prefieran a los pobres, a los enfermos, a los que sufren. Nadie les hará competencia en esto”.

“Muchos los buscarán, pero a muchos más tendrán que ir a buscar” les advirtió el Pastor. “Estén cerca de la gente sí, pero no pegoteados. El corazón de un sacerdote es un asunto delicado. No mendiguen cariños humanos. Sepan en la cercanía guardar la reserva que un célibe debe tener para que el único dueño de su corazón sea el Señor”, les recomendó.

El Arzobispo de Montevideo les sugirió a los ordenados que “tengan muchos amigos, pero sea el Señor el AMIGO de todas las horas”. “Tomen cada día unos cuantos mates con Él. Cuéntenle sus cosas, compártanle sus alegrías y sus penas. La alegría más grande de un sacerdote es la amistad con el Señor, Él les dará un corazón noble y puro que se ensanchará para que sean muchos los que entren en él”, y si “en algún momento pudieran sentir que Jesús los ha dejado solos, cuéntenselo a su Madre, que es también la Madre de ustedes”, les recomendó el Cardenal a los jóvenes diáconos que minutos después recibirían la ordenación sacerdotal.

HOMILÍA DOMINGO DEL BUEN PASTOR
ORDENACIÓN SACERDOTAL DE MARCELO MARCIANO Y MATHIAS SOIZA

Queridos Hermanos:

“¡Miren cómo nos amó el Padre!
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios y nosotros lo somos realmente”

La Palabra de Dios en la segunda lectura que escuchábamos nos ponía ya en actitud de alabanza, de admiración por las maravillas de Dios. Dios actúa en la historia. El Creador de todo el universo, en su inmensidad y omnipotencia, nos ha creado a su imagen, capaces de dialogar con Él y nos ha dado la inmensa dicha de ser sus hijos.

Podemos llamar a Dios Padre… ¡Abbá!
Esto nos habría bastado. Un antiguo canto hebreo va narrando las maravillas que Dios hizo con su pueblo y agrega a cada una, esta palabra: DAYENU… nos habría bastado…
Pero su amor ha sido grande con nosotros.
Su Hijo se ha hecho carne. Ha nacido en el tiempo de la Virgen Santísima, ha querido tener un padre adoptivo en San José, ha reunido a sus discípulos, ha fundado la Iglesia, nos ha llamado amigos… Seños ¡nos habría bastado!

Cristo ha muerto en la cruz por nosotros, nos ha obtenido el perdón de los pecados… Gracias Señor, basta Señor, ¡ya está!

No, no basta, ha querido quedarse con nosotros de un modo asombroso, haciendo que un cacho de materia, pan y vino, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres, se transformara en su Cuerpo y su Sangre… Gracias Señor, basta Señor…

Para perpetuar este memorial de su muerte y resurrección ha llamado de entre sus discípulos a doce hombres, los ha hecho apóstoles, enviados suyos y les ha dicho: Hagan esto en memoria mía!!!! Gracias Señor, ya basta, gracias de nuevo!!!

Sus apóstoles por la imposición de las manos han transmitido el poder de Jesús, el don del Espíritu para que, por los siglos de los siglos, sobre la Tierra hasta el fin del mundo, el perdón de Dios y su presencia eucarística permaneciera…

En esa cadena, de gracia sobre gracia, estamos nosotros…
Hombres, pecadores, pero también HIJOS!!!!
Servidores inútiles pero que recibimos de Él el dulce nombre de AMIGOS.
Habitantes de este siglo XXI, donde el señor nos ha colocado. Sí en este tiempo que es el nuestro, donde estamos llamados a dejar una huella positiva de nuestro paso por él. Al mismo tiempo, eslabones de una cadena de vida que nos une a través de los apóstoles al mismo Cristo. Sacerdotes de la nueva alianza, de la que fue sellada con la sangre del cordero pascual definitivo, del que trae la libertad y la vida…

Señor ¡ya es demasiado!

Queridos Marcelo y Mathias:

Hijos, amigos, testigos de Cristo, ministros suyos por el diaconado y a partir de hoy PRESBÍTEROS, recibiendo del Obispo, sucesor de los apóstoles, el sacerdocio de Cristo… Gracia sobre gracia…

Marcelo, sos el más veterano de los dos. Tu familia que te acompaña hoy gozosa, tus padres, tus hermanos. Con la alegría que un hijo sea sacerdote. Desde el colegio Seminario, has vivido la fe entre claroscuros y tropezones hasta que un día, a través del dolor por la muerte trágica de un amigo, el Señor fue abriendo una nueva etapa en tu vida.
La Santísima Virgen se atravesó en tu camino e hizo su trabajo, su tarea, llevarte a Jesús, mostrarte el fruto bendito de su vientre.
Años de búsqueda, animando castores, experiencia en Panamá, descubrir tu vocación en el clero secular, la experiencia en la Fraternidad María de Nazaret, el acompañamiento de Mons. Nicolás, y finalmente después de la ordenación diaconal el paso que estás hoy dispuesto a dar. Lo hacen con la certeza que expresa el lema que has elegido: “el discípulo la recibió en su casa” María será tu compañera fiel de camino.

Mathías: Con 25 años serás el sacerdote más joven del Uruguay. A los 12 años recibiste al iniciación cristiana en la parroquia de Nuestra Sra. Del Perpetuo Socorro del entonces P. Alberto Sanguinetti que fue también tu padrino. Allí en esa parroquia descubriste también tu vocación. Porque te plantearon la pregunta : ¿Qué quiere Jesús de ti?
En tu camino hubo un momento de luz en un retiro: “Ya está, date cuenta, es esto”…
Tu madre te ha acompañado y ha estado muy presente en tu camino vocacional así como ha acompañado también a tus compañeros seminaristas. Ella hoy está feliz de este paso.
El lema que has elegido: Les he dado ejemplo para que también ustedes hagan como yo hago”
Hacer como Jesús… servidor de sus hermanos.

Queridos amigos, celebramos esta ordenación en la fiesta de Jesús buen pastor.
En el evangelio Jesús nos decía: “Yo soy el Buen Pastor”. Esta palabra nos llena de consuelo y de enseñanza. El Buen pastor conoce las ovejas y ellas lo conocen. El Buen pastor no huye cuando ve venir al lobo, el buen pastor va también a conducir a las ovejas que no están en el rebaño para reunirlas con las otras…
El Buen Pastor no es un asalariado, no en un funcionario que cumple horario, no es alguien que le basta cobrar el sueldo y se va tranquilo porque total, las ovejas no son suyas!!!

El Buen Pastor da la vida por las ovejas!!!!

Tres veces el Señor nos lo dice en el pasaje evangélico de hoy.
Dar la vida no se improvisa, no es un impulso natural que nos viene en un gesto generoso y heroico.
A dar la vida se aprende, en la respuesta generosa a la gracia, en la entrega cotidiana al propio deber, en la fidelidad del trabajo diario, a veces fatigoso o rutinario, como habrá sido el de Jesús el carpintero.
A dar la vida se aprende en la escuela de Jesús.
Cuánto más se identifiquen con Él más darán la vida, la vida de ustedes que será la vida de él. Ésa que él ha traído como agua fresca de manantial purísimo y que es capaz de fecundar la tierra más estéril…

Sean buenos pastores, portadores de la vida de Cristo.
Estén cerca de la gente. Agarren ese “olor a oveja” del que nos habla el papa Francisco, quieran a todos, pero prefieran a los pobres, a los enfermos, a los que sufren. Nadie les hará competencia en esto.

Muchos los buscarán, pero a muchos más tendrán que ir a buscar. Estén cerca de la gente sí, pero no pegoteados. El corazón de un sacerdote es un asunto delicado. No mendiguen cariños humanos. Sepan en la cercanía guardar la reserva que un célibe debe tener para que el único dueño de su corazón sea el Señor.

Tengan muchos amigos, pero sea el Señor el AMIGO de todas las horas.
Tomen cada día unos cuantos mates con Él. Cuéntenle sus cosas, compártanle sus alegrías y sus penas.
Recuerden estas palabras de la Imitación de Cristo.

“Muy gran arte es saber conversar con Jesús, y admirable prudencia saber tener a Jesús.
Sé humilde y pacífico, y será contigo Jesús. Sé devoto y sosegado, y permanecerá contigo Jesús. Presto puedes echar de tí a Jesús, y perder su gracia, si te abates a las cosas exteriores. Si destierras de tí a Jesús y lo pierdes, ¿adónde irás, a quien buscarás por amigo? Sin amigo no puedes vivir mucho: y si no fuere Jesús tu especialísimo amigo, estarás muy triste y desconsolado”

Queridos Marcelo y Mathías:
La alegría más grande de un sacerdote es la amistad con el Señor, Él les dará un corazón noble y puro que se ensanchará para que sean muchos los que entren en él.

Y si en algún momento pudieran sentir que Jesús los ha dejado solos, cuéntenselo a su Madre, que es también la Madre de ustedes.