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Noticeu “Busquemos ser mejores, busquemos a Dios”: Mons. Alberto Sanguinetti en su mensaje para Navidad

 

En su mensaje para la Navidad, el Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, llama al amor, al perdón, al respeto, a hacer actos buenos y a la construcción de la paz.  Anima, asimismo, a buscar a Dios e invita, especialmente a los padres, a que  “eduquen cristianamente a sus hijos, para que les den la oportunidad de conocer a Jesús, de ser sus amigos, de conversar con Él”.

En su mensaje Mons. Sanguinetti explicita su deseo de que “la Navidad de Jesús suscite en cada uno lo mejor de sí mismo, lo mejor que Dios ha puesto en su alma”. “Que nos amemos y nos perdonemos, que valoremos al otro y lo respetemos. Que nos reconciliemos por encima de las diferencias, incluso por encima de errores, según aquello de que errar es humano y perdonar es divino, como nos lo enseñó el que nació en Belén”, agrega. 

El Pastor augura, asimismo, que la pobreza de Jesús “nos haga más libres de la vanidad y la avaricia y nos lleve a apreciar a cada uno de nuestros próximos. Tratemos de hacer actos buenos, pensemos en qué podamos hacer un bien. Abrámonos a la verdadera paz, que es fruto del don de Dios y de la generosidad de todos. Así nos daremos a nosotros mismos y a los demás unos verdaderos regalos de Navidad”. “Al mismo tiempo, quiero anunciarles el conocimiento de Dios, Padre de Jesucristo, que nos trae la Navidad y los invito a buscar a Dios”, expresa. “Busquemos a Dios, dediquemos tiempo para conocerlo más; así nos reconoceremos amados de un modo inimaginable, porque Él nos amó primero y nos busca. Para ello nació Jesús.Queramos también conocer su voz, su palabra, para amarlo, para seguirlo, para cambiar nuestra vida en hijos de Dios y discípulos de Jesús”, anima.

“A veces escucho a padres que dicen que dejan que su hijo elija cuando sea grande. Sin embargo no les dan la oportunidad de elegir, puesto que para ello deben conocer: simplemente los educan ignorantes de Dios y Jesús. Invito, pues, a los padres para que acerquen a sus hijos a Dios. Háblenles de Dios. Si pueden recen con ellos. Lleven a sus hijos al bautismo, a fin de que participen plenamente del ser de hijos de Dios que el Hijo Único, Jesús, nos trae con su nacimiento. Y luego que acompañen a que esa vida bautismal se desarrolle por la catequesis – el conocimiento de Jesús – y los demás sacramentos: la Confirmación y la Comunión con su cuerpo crucificado y glorioso”, recomienda el Obispo de Canelones. 

“La Navidad es el comienzo permanente de un admirable intercambio: Dios se hace hombre para que nosotros participemos de la vida de Dios. Así la Navidad es el comienzo de la vida eterna por la fe de la Iglesia y el bautismo. En la Navidad el Hijo de Dios toma cuerpo para así en la Santa Misa, con su cuerpo sacramental darnos la mayor presencia de Dios en este mundo. Acerquémonos a Jesús en la Misa”, concluye. 

 

 

 

MENSAJE DE NAVIDAD DE .ALBERTO SANGUINETTI MONTERO OBISPO DE CANELONES – Diciembre de 2019 

Busquemos ser mejores, busquemos a Dios

 

Queridos hermanos y amigos: antes que nada mis augurios acompañados con mi oración, para que todos tengan una feliz y santa Navidad, que colme los deseos de su corazón. 

En primer lugar espero que la Navidad de Jesús suscite en cada uno lo mejor de sí mismo, lo mejor que Dios ha puesto en su alma. Que nos amemos y nos perdonemos, que valoremos al otro y lo respetemos. Que nos reconciliemos por encima de las diferencias, incluso por encima de errores, según aquello de que errar es humano y perdonar es divino, como nos lo enseñó el que nació en Belén. Que su pobreza nos haga más libres de la vanidad y la avaricia y nos lleve a apreciar a cada uno de nuestros próximos. Tratemos de hacer actos buenos, pensemos en qué podamos hacer un bien. Abrámonos a la verdadera paz, que es fruto del don de Dios y de la generosidad de todos. Así nos daremos a nosotros mismos y a los demás unos verdaderos regalos de Navidad. 

Al mismo tiempo, quiero anunciarles el conocimiento de Dios, Padre de Jesucristo, que nos trae la Navidad y los invito a buscar a Dios. Busquemos a Dios, dediquemos tiempo para conocerlo más; así nos reconoceremos amados de un modo inimaginable, porque Élnosamóprimeroynosbusca.ParaellonacióJesús.Queramos tambiénconocersu voz, su palabra, para amarlo, para seguirlo, para cambiar nuestra vida en hijos de Dios y discípulos de Jesús. 

En este orden de cosas hago una invitación a los padres y madres para que eduquen cristianamente a sus hijos, para que les den la oportunidad de conocer a Jesús, de ser sus amigos, de conversar con Él. A veces escucho a padres que dicen que dejan que su hijo elija cuando sea grande. Sin embargo no les dan la oportunidad de elegir, puesto que para ello deben conocer: simplemente los educan ignorantes de Dios y Jesús. Invito, pues, a los padres para que acerquen a sus hijos a Dios. Háblenles de Dios. Si pueden recen con ellos. Lleven a sus hijos al bautismo, a fin de que participen plenamente del ser de hijos de Dios que el Hijo Único, Jesús, nos trae con su nacimiento. Y luego que acompañen a que esa vida bautismal se desarrolle por la catequesis – el conocimiento de Jesús – y los demás sacramentos: la Confirmación y la Comunión con su cuerpo crucificado y glorioso. 

La Navidad es el comienzo permanente de un admirable intercambio: Dios se hace hombre para que nosotros participemos de la vida de Dios. Así la Navidad es el comienzo de la vida eterna por la fe de la Iglesia y el bautismo. En la Navidad el Hijo de Dios toma cuerpo para así en la Santa Misa, con su cuerpo sacramental darnos la mayor presencia de Dios en este mundo. Acerquémonos a Jesús en la Misa. 

Que a todos y cada uno los ilumine el Niño de Belén, que le dé consuelo y esperanza, que le dé fortaleza y alegría, que sea una bendición y un recomienzo para todos. ¡Feliz y santa Navidad!