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Noticeu AUDEC dio a conocer los datos del Censo de Educación No formal 2016

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En Uruguay 15.000 niños, adolescentes y adultos son beneficiarios de proyectos de educación no formal atendidos por la Asociación Uruguaya de Educación Católica (AUDEC) a través de 1600 funcionarios y cientos de voluntarios, según datos arrojados por el Censo de Educación No Formal que autoridades de la institución dieron a conocer esta mañana, en un acto en el Cabildo de Montevideo con motivo de la celebración del Día Nacional de la Educación Católica.

Estos proyectos incluyen Centros Caif, Club de niños, Centros Juveniles y hogares que atienden a personas desde la primera infancia hasta los 25 años aproximadamente.

Según datos del primer censo de Educación No Formal 2016 elaborado por la Asociación Uruguaya de Educación Católica (AUDEC), encargado a  la Consultora “Equipos”, se registró un total de 161 proyectos de los cuales 48% funcionan en Montevideo y 52% en el interior del país.

A nivel de CAIF los proyectos vinculados a AUDEC representan el 12 % del total de beneficiarios del país (4129); cerca del 40% de los que asisten a Clubes de Niños (6164), al 26% de los que participan en Centros Juveniles (1498) y el 22% de los que son atendidos en Hogares (995).

En estos centros Caif, Club de niños, de jóvenes u hogares se realizan actividades extracurriculares tales como talleres diversos, oficios, música o deportes.

En cuanto al nivel educativo de los trabajadores, un 60% tiene formación universitaria, de magisterio, tecnicatura o posgrados.

Según explicó el Director Nacional de AUDEC, Rafael Ibarzábal,  la Asociación se planteó realizar un censo de la educación no formal “como forma de conocerse y reconocerse  y, a la vez, crear productos claves como una nueva plataforma informática que permita gestionar online la información, el diseño y la capacitación en nuevas formas de evangelización”.

Recordó que “en Uruguay existe educación y obra social católica antes que el país se reconociera como tal, incluso Artigas fue alumno de los franciscanos”.

Ibarzabal destacó que en  los sectores más vulnerables “la Iglesia está presente no solo con obras establecidas, algunas de muy larga data, a lo largo y ancho del país, sino también con gran creatividad y capacidad técnica aplicada a la búsqueda de nuevas formas de respuestas”. Puntualizó que sin caer en el asistencialismo la educación no formal debe “responder a necesidades materiales como alimentación en incluso vivienda”.

“La educación católica son un buen `laboratorio de innovación´ desarrollando modelos que luego el Estado puede replicar a escalas más amplias”, argumentó Ibarzabal y subrayó que el resultado del censo “muestra una institucionalidad experiente, en muchos casos antigua, pero no envejecida sino con altas expectativas de futuro”.