El sábado 16 de noviembre, con un día primaveral y un sol radiante, las familias religiosas de la Diócesis de Tacuarembó se reunieron para celebrar el día de la Vida consagrada, que tiene como fecha de celebración el 21 de noviembre, fiesta de la Presentación de María.
Los religiosos y religiosas de todas las congregaciones presentes en la Diócesis, se reunieron a las 9 de la mañana en el 3er piso de la Casa Diocesana. Después de saludarnos y de una breve oración comenzó el encuentro.
El Obispo Diocesano,Mons. Julio Bonino, acompañó a los religiosos durante toda la Jornada y ya bien tempranito se hizo presente y abrió la Casa para todos. Participó del encuentro, asimismo, la Hna. Daniela, Presidenta de la CONFRU.
En primer lugar, compartieron las vivencias más relevantes de cada Congregación. La Presidenta de laCONFRUexpresó el proyecto desde la institución que preside de poder tener una comunión con todas las religiosas del país para fortalecer su dimensión de consagradas..
El obispo agradeció mucho la presencia de las religiosas en la diócesis y todo cuanto ofrecen y comparten desde su Carisma en el proyecto diocesano.
El Pastor comentó, asimismo, el objetivo general que va a iluminar al Pueblo de Dios que camina en las diez Diócesis de Uruguay para el próximo quinquenio. Estas orientaciones pastorales han sido consensuadas en la Asamblea de los obispos en este mes de noviembre.
Ser Iglesia en estado de Misión Permanente: Sacramento con Jesucristo vivo,
Quien nos revela el amor misericordioso del Padre;
Iglesia Madre que sale al encuentro, recibe, escucha, reconcilia y cura.
Desde los criterios pastorales que orienta el objetivo general cada Iglesia Particular optará por las prioridades y necesidades más urgentes para elaborar su misión diocesana en un proyecto común para 2014-2019.
El obispo se dirigió a María, Ntra. Señora de la Medalla Milagrosa, Patrona de la Diócesis, colocada en la sala en lugar privilegiado. Tuvo un recuerdo y evocó la historia de esta devoción. Con el acordeón Mons. Bonino invitó a rezar y cantar a María para que los proteja y acompañe siempre.
La Eucaristía fue presidida por el Obispo y concelebrada por los sacerdotes religiosos.
Al iniciar la Misa, cada Congregación puso delante del altar un signo que expresa la comunión eclesial en la pluralidad de Congregaciones que ofrecen en la diócesis su carisma específico para el Pueblo de Dios.
La Misa fue festiva, acompañando los cantos con guitarra, alegría y agradecimiento de vivir juntos esa Jornada que culminó con el almuerzo.
Fuente: Boletín Digital «Manantial»
