Iglesia al día

" “Todos somos discípulos misioneros en salida” "
I Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe

La Iglesia en los medios Visita de Francisco arroja luz sobre la situación de las cárceles nortemericanas

EL OBSERVADOR |

El sistema penitenciario de EEUU tiene 2,2 millones de internos, en su mayoría negros y latinos

Cuando visite una prisión de Filadelfia el domingo, el papa Francisco ofrecerá al mundo la posibilidad de atisbar el interior del caótico sistema carcelario estadounidense, donde el hacinamiento y el confinamiento solitario se tornaron lugares comunes.

La visita papal será así un rayo de luz de humanidad sobre un sistema que encierra igualmente a sospechosos y condenados, que son también algunos de los miembros más pobres de la sociedad estadounidense, y donde negros e hispánicos son una mayoría desproporcionada.

El Centro Correccional Curran-Fromhold, bautizado en homenaje a dos ex empleados muertos en 1973, es la mayor prisión de Filadelfia, con una extensión de 10 hectáreas.

Abierto en 1995, el centro penitenciario parece desde fuera moderno y bien arreglado. Los edificios están pintados de rosado, está rodeado de césped bien cortado y el estacionamiento ofrece la sombra de pequeños árboles.

Pero al otro lado de las paredes con alambres de púas la institución ofrece una ventana a los problemas generalizados del sistema carcelario, ilustrados en un reciente video que muestra un guardia golpeando violentamente a un detenido.

En ese lugar, y bajo un estricto dispositivo de seguridad, Francisco se encontrará con unos 100 prisioneros, hombres y mujeres seleccionados cuidadosamente en todo el sistema carcelario de Filadelfia por sacerdotes, empleados del servicio social y del sistema de seguridad.

“Aquellos que fueron seleccionados expresaron interés en encontrarse con nuestro ‘invitado especial’, mostraron buen comportamiento en custodia y compromiso en la asistencia a misa”, dijo a la AFP el vocero de la prisión, Shawn Hawes.

Condiciones que empeoran
Francisco se sentará en una silla construida por detenidos, para conversar con sus familiares.

No hay en agenda, sin embargo, previsión de una visita guiada por las instalaciones, a pesar de los constantes informes sobre el empeoramiento de las condiciones de vida en las prisiones estadounidense.

La situación alcanzó tal punto que la ciudad de Filadelfia ya se tornó objeto de un proceso judicial por esta causa.

En uno de los reclamos, al que AFP tuvo acceso, tres detenidos fueron mantenidos en una celda diseñada para dos, por lo que uno de los presidiarios debía dormir en el piso junto a un improvisado inodoro.

“Cuando hay sobrepoblación es necesario colocar tres personas en una celda”, admitió Hawes, quien sin embargo señaló que “el tiempo que los detenidos son mantenidos en esas celdas triples es limitado, ya que son trasladados a celdas para dos personas dentro de un plazo de 60 días”.

Hawes dijo a la AFP que Curran-Fromhold alberga actualmente a 2.863 prisioneros, aunque puede recibir “bastante más” de 3.000.

Más de tres cuartos de los actuales detenidos aún aguardan un juicio. Esos detenidos permanecen en la penitenciaría porque no tienen medios para pagar sus fianzas, aún en casos en que se trata de unas pocas centenas de dólares.

“Increíble crueldad”
Este es apenas un ejemplo del extraordinariamente caro sistema correccional estadounidense, que tiene tras las rejas a 2,2 millones de personas, número que pone a Estados Unidos al tope en términos de población carcelaria entre los países desarrollados.

En julio de este año Barack Obama se convirtió en el primer presidente en visitar una prisión federal, cuando recorrió el bloque B del Instituto Correccional El Reno, en Oklahoma, y donde se reunió con seis condenados por tráfico de drogas.

El presidente desea reducir el número de personas encarceladas y minimizar el uso del confinamiento solitario.

Francisco, quien ya expresó su rechazo al confinamiento solitario indefinido, ya ha visitado prisiones anteriormente, incluyendo un centro penitenciario en Bolivia, en julio, considerado el más peligroso de ese país.

En 28 estados estadounidenses las prisiones aún encadenan a mujeres embarazadas, incluso en el momento de dar a luz, una práctica que el diario New York Times consideró esta semana una “increíble crueldad y una degradación sin sentido”.