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La Iglesia en los medios Vázquez cerró debate sobre aborto

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El expresidente Tabaré Vázquez le puso “punto final y definitivo” al debate sobre el aborto, defendió el “pluralismo” y rechazó que éste se exprese en “términos de intolerancia, agravios y mentiras”. Además, trazó líneas programáticas en economía y seguridad, con duras críticas a la oposición.

Dos días despúes de que la ciudadanía rechazara en las urnas la posibilidad de interponer un recurso de referéndum contra la despenalización del aborto, el expresidente Tabaré Vázquez dijo que el tema tiene para él “punto final y definitivo”, aunque defendió el “pluralismo” y se escudó de las duras críticas que recibió.

“No todos tenemos la misma opinión. Y no es un drama tal diversidad de opiniones. Es saludable que una sociedad se interrogue a sí misma. Es la única forma de encontrar respuestas. Drama sería que no existiera tal pluralismo, o que no pudiera expresarse, o que se expresara en términos de intolerancia, agravios y mentiras, o que no se respetara la decisión mayoritaria de la ciudadanía”, manifestó Vázquez durante una cena organizada por la Coordinadora B del Frente Amplio en Carrasco.

“Tras el contundente e inexcusable pronunciamiento cívico del domingo pasado, aquí no hay buenos o malos, aquí hay una ciudadanía convencida de que nuestro país puede y debe ser cada día mejor y que está comprometida a trabajar para ello”, añadió el expresidente, que acompañó la iniciativa a favor de someter la ley de interrupción voluntaria del embarazo a un referéndum derogatorio.

Con ese punto final, Vázquez aventó cualquier suposición de que puede volver a cargar contra la despenalización del aborto y se ganó un cerrado aplauso de todos los comensales, entre los que estaban casi todas las figuras de su gobierno y del de José Mujica.

Además, esa vuelta de página se dio en medio de un discurso de corte programático, centrado en la economía y la seguridad pública, que lo ubicó unos cuantos pasos más cerca de la oficialización de su postulación presidencial.

Vázquez dijo que no quería condicionar el programa del Frente Amplio y a renglón seguido, tras la explicitación del apoyo al gobierno de Mujica, enumeró nueve puntos para el desarrollo de una política fiscal, cambiaria y monetaria “en armonía”, donde “el equilibrio macroeconómico es la base sobre el que se deben edificar el resto de las políticas”.

Mencionó como “crucial” el control de la inflación y estableció conceptos que guiaron su administración, como seguridad jurídica y reglas de juego claras para las inversiones, fortalecimiento del Mercosur y más valor agregado a la producción -menos exportación de troncos y más exportación de muebles de madera y escarbadientes, dijo-.

Criticó la “impaciencia táctica” cuando “se confunden acuerdos puntuales con políticas de largo plazo” y advirtió que “los espejismos pueden ser fatales”.

En materia de seguridad, el tema en que la oposición enfoca sus más duras críticas, Vázquez sostuvo que hay una “matriz” que “no es ajena a la dictadura que padecimos entre 1973 y 1985”.

Enumeró acciones de los gobiernos posteriores a la dictadura y las que se implementaron durante los gobiernos del Frente Amplio y advirtió que en 2010 hubo un acuerdo multipartidario que “son otros quienes simulan que lo han olvidado”.

Fustigó a “los descreídos, los resultadistas, los ‘sé todo’ y los opositores de siempre” y fue más allá al decir que “si no son intelectualmente inimputables, no pueden decir que no se ha hecho nada”.

Advirtió de una “manipulación” sobre los sentimientos de inseguridad, que a su juicio “impide u obstaculiza la convivencia”.

Retomó la visión que defendió durante su gobierno de combatir el delito “pero más enérgicamente las causas del delito”, aunque reconoció que se necesita una estructura policial “moderna” y dar una “lucha sin tregua contra la corrupción”.

Como cuando era presidente, Vázquez dirigió una crítica al tratamiento de los asuntos policiales en los medios de comunicación al señalar que existe una “obsenidad para vender más en el mercado de las noticias”.

Y entre sus críticas a la oposición, no dejó de fustigar la recolección de firmas para bajar la edad de imputabilidad penal.