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La Iglesia en los medios Una mujer afirma que el Papa le curó el cáncer

EL PAÍS |

CAROLINA BALBUENA

“Milagrosamente estoy viva”, repite una y otra vez Carolina Balbuena. Es argentina, tiene 41 años, hace diez que vive en España y hace cuatro que le diagnosticaron cáncer de mama. Una fuerte recaída la tuvo “entre la vida y la muerte”.

Perdió capacidades del habla, de la visión y de motricidad. Sin embargo, esa cuesta abajo tuvo un quiebre y se transformó en cuesta arriba en cuestión de días. En realidad, en un solo día, según ella afirma: el miércoles 10 de abril, cuando viajó al Vaticano y recibió la bendición del papa Francisco.

“En enero, el cáncer se había disparado a todos los órganos, al hígado, a los huesos de la cabeza, a los ganglios, a la retina. Perdí el 70% de visión porque la metástasis estaba atrás del ojo -relató Balbuena a La Nación desde España- “En ese momento, no creía en Dios para nada.”

Sin embargo, ese escepticismo cambió el 13 de marzo, cuando escuchó que su compatriota Jorge Bergoglio sería el nuevo jefe de la Iglesia Católica. “Fue una alegría para mí porque vi algo en él. A partir de ahí, algo en mi corazón dijo: `Lo tenés que ir a ver, lo tenés que ir a ver”, rememoró. Y allí fue, tras conseguir un pase para la audiencia de los miércoles del Pontífice. El 10 de abril, llegó al Vaticano cargada de ansiedad. “Me pusieron en un lugar donde justamente sale el papamóvil. Yo llevaba la bandera argentina y la camiseta de San Lorenzo. Él pasa con el papamóvil, yo me levanto, y le digo: `Su Santidad, necesito su bendición. Tengo cáncer, pero creo en los milagros y gracias a usted volví a creer en Dios`. Me dice: `Ojalá, ojalá, ojalá`. Me bendice. Le muestro la firma de mi oncóloga y le pido que la bendiga porque ella cura a los enfermos. Me bendice dos veces. Y la vuelve a bendecir a ella (la oncóloga). Con su mirada me transmitió todo. Él pudo ver mi dolor”, recordó Carolina.

El mismo día, Balbuena regresó a España y se sentía totalmente cambiada, aunque su enfermedad se seguía manifestando y la llevó a un límite. “Fueron dos meses muy malos, en los que estuve entre la vida y la muerte”, expresó.

Esos dos meses incluyeron tres semanas de internación, en los que los médicos le decían que le quedaban “muy pocos días de vida”.

“Y de repente me empiezo a poner bien”, subrayó.

La mejoría.

Su recuperación llevó a que el lunes pasado Balbuena recibió el alta en el Hospital de San Juan de Alicante porque el cáncer “se está reduciendo”, explica. Los nódulos de las metástasis eran externos, por lo que ella pudo verlos achicarse gracias a la quimioterapia que ahora puede resistir. Le quedan cuatro ciclos, cada 21 días, de los seis que conforman el tratamiento.

La doctora Nieves Díaz Fernández es jefa de Oncología del Hospital de San Juan de Alicante y atiende a Carolina desde el comienzo de su enfermedad. “Ella tenía un cáncer de mama diseminado con afectación pulmonar, que después se extendió a los ganglios. Tenía afectación de la envoltura del cerebro y de la médula espinal. Una lesión que le afecta al ojo derecho, que le produce desprendimiento de la retina. Estaba bastante mal”, contó la médica desde España a La Nación. “La mejoría ha sido espectacular. Nosotros no esperábamos que mejorara tanto”, confiesa y destaca que, en general, el tratamiento tarda unos dos o tres meses en comenzar a mostrar resultados y que en este caso “ha sido en menos de tres semanas”, explicó.

“Ella lo atribuye a que fue a ver al Papa. Yo digo, pues, todo hace. No puedo decir que es sólo eso. Lleva un tratamiento largo. Pero ese tratamiento normalmente no es tan efectivo, no es tan rápida la mejoría. A veces funciona, a veces no, o funciona lento, y a veces lo hace desaparecer. En este caso se ha reducido, nos faltaría hacer una prueba más, pero las lesiones que se veían a simple vista se han quitado y ha recuperado la visión del ojo. Ella creía que se moría y yo también, la verdad -concluye-. Ahora está perfecta. Está de alta en su casa, está otra vez activa”.

La medicina y el milagro de Francisco

Nieves Díaz Frenández, la médica que atiende a Carolina Balbuena, explica que se había iniciado un tratamiento nuevo de quimioterapia. “La mejoría ha sido espectacular. Nosotros no esperábamos que mejorara tanto. Tiene lesiones en la cabeza, en la zona del cuero cabelludo, nódulos que se veían y han desaparecido. No sé cuánto durará esto”, confiesa y subraya que, en general, el tratamiento tarda unos dos o tres meses en comenzar a mostrar resultados y que en este caso “ha sido en menos de tres semanas”.

Cuando le preguntan a la médica si recomendaría a sus pacientes ir al Vaticano, ella responde: “Con lo que he visto con esta paciente, le recomendaría. Mal no le va a hacer, porque la influencia positiva que él ejerce, aunque sea solo sugestión para las personas ya es bueno. Una persona así irradia salud, irradia mejoría. Soy una simpatizante de él (Francisco)”.

Carolina Balbuena

A Carolina Balbuena (41), una argentina que vive en España, los médicos le pronosticaron que le quedaba poco tiempo de vida por un cáncer de mama diseminado con afectación pulmonar, y otras complicaciones. Sin embargo, cuando supo que su compatriota, Jorge Bergoglio, sería el nuevo Papa, ella tuvo un presentimiento y -a pesar de no ser católica- sintió la necesidad de ver al pontífice y estar con él. A través de las gestiones de una amiga, Balbuena pudo estar el 10 de abril en una audiencia general, que el Papa encabeza todos los miércoles, y llegó hasta el pontífice quien le habló y le dio su bendición. De regreso a España, ese mismo día, ella cuenta que se sentía totalmente cambiada. Ahora Balbuena recibió el alta del Hospital de San Juan de Alicante y su médica afirma: “Ahora está perfecta. Está en su casa, está otra vez activa”.