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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Una casa que fue club de fútbol, burdel y parroquia

EL PAÍS |

MAÑANA SE ESTRENA EL FILME DE ALICIA CANO

Después de exhibirse en más de treinta festivales internacionales, la película documental. El Bella Vista, llegará mañana a los cines para presentar un curioso caso verídico que sucedió en Durazno y que inspiró a la directora uruguaya Alicia Cano.

Los habitantes de Durazno dan su testimonio en el film de Alicia Cano.

¿Cómo un mismo lugar pudo haber funcionado como club de fútbol, burdel y parroquia católica? Eso es lo primero que se preguntó la realizadora al leer un artículo en el diario El País sobre la transformación que sufrió el Bella Vista Fútbol Club de Durazno. Un hecho que trasciende la anécdota para revelar los prejuicios sociales y la gran necesidad de amar que afecta a los protagonistas.

Actualmente allí funciona la Capilla Jesús de la Misericordia, pero esas paredes que hoy escuchan rezos y oraciones, albergan innumerables historias menos amables.

Las mujeres trans de Durazno trabajaron allí ofreciendo servicios sexuales durante años, porque según explica Cano, “era el único lugar donde podían liberarse, ser ellas mismas y no estar expuestas a los peligros de la calle”.

Desplazadas por la Iglesia que necesitaba un espacio físico para dictar catecismo, participan en este documental ofreciendo sus testimonios y recreando parte de sus experiencias. Es en este segmento donde aparece el único actor profesional de todo el filme, para encarnar a la pareja de un transexual, debido a que “el hombre real no quiso exponerse”.

“La población del interior del país es prejuiciosa. Para mí fue entrar en un mundo desconocido. Es una película que cuenta historias de amor y aborda las pasiones y los prejuicios. Todo con un toque de humor también, porque la vida es eso, uno se ríe y la pasa mal, pero seguimos adelante. Nos reímos juntos mientras filmábamos”, confiesa Cano a El País.

La investigación demandó un año: “me pareció muy interesante el caso, y yo que vengo del interior conozco bastante esas instituciones que componen nuestra idiosincrasia. Empecé a conocer a los protagonistas y a entender las motivaciones profundas de cada uno. Los futbolistas decían que ahí crecieron como hombres de pelo en pecho, por ejemplo. Todos hablan con amor sobre el Bella Vista, como si fuese lo que les hubiera pasado”.

La cineasta se formó en Comunicación Social y realizó en Italia un posgrado en Creación Audiovisual que la llevó a trabajar en la producción de material televisivo. Uno de sus proyectos en Europa tenía como escenario un hospital y a la maternidad como eje central. “Me gusta esto de contar historias verídicas, y tomar la realidad como un territorio para explorar y hacer emerger lo importante. En este caso creo que la realidad superó a la ficción”, comenta.

Entre las múltiples distinciones que recibió están el Premio del Público que otorga el Festival de Cine de Valdivia y menciones especiales en Mar del Plata, Zurich y La Habana.

La crítica internacional acompaña el estreno de El Bella Vista. Por ejemplo, Página 12 destacó que “conmueve genuinamente, sin desdeñar el humor como herramienta indispensable para generar empatía incluso con lo políticamente correcto”.

El rodaje se realizó en 2011 y exigió un entrenamiento previo de los participantes. El guión incluye historias individuales como el de una mujer trans que adoptó a un niño y pone en el tapete realidades que son tabú.

“Un prostíbulo es ahora lugar de rezos. Los vecinos estaban hartos de tantos gritos y decidieron hacer de la casa de citas, la casa de Dios”, fue el párrafo que inspiró a la salteña, sobre todo porque ese lugar tan disputado -que ahora encima es protagonista de una película- es en realidad una pequeña sede con techo de chapa.