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La Iglesia en los medios Un texto de la ANEP recomienda que desde los dos años los niños vean la masturbación y los juegos autoeróticos como una práctica “saludable” [de interés]

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EL LIBRO SUGIERE HABLAR CON ELLOS A PARTIR DE LOS 10 AÑOS SOBRE LA “ORIENTACIÓN SEXUAL”

La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) presentó el martes 8 la segunda edición del libro “Es parte de la vida. Material de apoyo sobre educación sexual y discapacidad para compartir en familia”, que guía a padres y maestros en cómo explicar a los niños sobre la masturbación, la orientación sexual y los juegos presexuales y sexuales, entre otros conceptos.

El libro, elaborado por el Programa de Educación Sexual de la ANEP, se editó inicialmente en 2012 para ser distribuido solo en las escuelas públicas especiales del país. Ahora se llevará al 100% de los centros del Consejo de Educación Inicial y Primaria con el objetivo de que los maestros puedan emplearlo en clase y de que los alumnos puedan leerlo. Pero el objetivo principal es que los padres lo tomen prestado para usarlo en sus hogares.

“Esto es un material que se da a los centros educativos y que puede ser hablado dentro de la clase, pero también trasladado a las familias, porque muchas veces sucede que las familias no saben cómo abordar esta temática”, afirmó durante la presentación del libro Laura Motta, integrante del Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP.

En su introducción, el texto sostiene que a los padres que tienen hijos con discapacidad se les hace muy difícil “aceptar y dar lugar a las necesidades de sus hijos en el terreno de la sexualidad, los cambios físicos, las fantasías y la búsqueda de placer”, por lo que les recomienda comunicar esos contenidos y no esconderlos.

“Muchas veces el temor, la falta de experiencia y los propios estereotipos acerca de la discapacidad, hacen que no seamos tan buenos consejeros como desearíamos. Estos temores acerca de las cuestiones sexuales nos llevan a evitar o reducir al mínimo el relacionamiento con el tema y damos el mensaje equivocado: ‘de eso no se habla’. Démosles información. Dejemos que pregunten y respondamos siempre con la verdad”, dice el libro.

¿Sobre qué aspectos propone el texto hablar con los niños? Los tópicos dependen de la edad: de los dos a los nueve años sugiere hablar de las partes del cuerpo, la masturbación, cómo nacen los niños, y los lugares y conductas públicas y privadas; de los 10 a los 14, de la “orientación sexual”, las relaciones interpersonales, y los juegos presexuales y sexuales; y a partir de los 15, de las diferencias entre sexo y amor, y de la responsabilidad que implica una relación sexual.

Además otorga ejemplos concretos para transmitir a “los más chiquitos”, como la necesidad de que entiendan por qué y cómo nace un niño, de que consideren a “la masturbación y los juegos autoeróticos como una forma saludable de ejercer y explorar su sexualidad”, y de que sepan resguardar algunas partes de su cuerpo al ámbito privado. “No hay por qué reprimir la sexualidad, pero hay momentos y lugares para las cosas íntimas”, dice.

En el libro, los autores sostienen que un niño que descubre su cuerpo y explora sus genitales necesita que el adulto lo trate con cariño (al bañarlo o cambiarlo) y le estimule positivamente el placer (hablándole y cantándole), para evitar sobre todo que “su necesidad y curiosidad de procurarse afecto sea registrada como algo negativo o ‘sucio’”.

Agregan que el niño debe saber que la sexualidad, el deseo, la curiosidad y los sentimientos forman parte de sus padres, sus hermanos y las otras personas que conoce. “Se trata de cosas íntimas, pero no ‘sucias’ ni vergonzosas”, explican. Y que eso debe saberlo desde muy temprana edad. “Estos aprendizajes comienzan desde las primeras etapas de la vida. No debemos pensar que como ‘son chiquitos’ no entienden y esperar a que crezcan, llegue la adolescencia o surja algún problema para hablar con ellos de estos temas”.

Sobre ese punto, Motta señaló el martes que para los maestros y las familias es una temática que no siempre se aborda de manera tan frontal y directa. “Esto tiende a ir superando algunos temas culturales que es necesario discutirlos abiertamente”, agregó. “El enfoque del libro tiende a dar por tierra creencias, tabúes, mitos, que no favorecen”.