Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Un pesebre mecánico en Colón con luces, sonido y movimiento

EL PAÍS |

El nacimiento de Cristo representado por los “Heraldos del Evangelio”.

El pesebre se podrá ver en diciembre en la casa de los Heraldos, en Colón. Foto: F. Ponzetto

El pesebre se podrá ver en diciembre en la casa de los Heraldos, en Colón. Foto: F. Ponzetto

Los frailes de la congregación Heraldos del Evangelio se pasaron tres meses armando un pesebre para esperar la próxima Navidad.

En la barbacoa de una antigua y señorial residencia del barrio Colón, muy cerca del Castillo Idiarte Borda, montaron un escenario de seis metros y medio de ancho.

En la platea instalaron una docena de sillas para un público compuesto por un grupo de niños y madres. Un bebé llora hasta que surgen las primeras luces. Se escuchan las voces de Kevin y María José, dos niños del barrio.

La voz pausada de un adulto les hace saber que es San Francisco quien les contará la historia de la venida al mundo de Cristo. Se corre el telón y las luces invaden el teatro improvisado. El bebé ya no llora y toda la magia del nacimiento del hijo de Dios está en escena.

Las figuras toman movimiento. Los pastores se mueven, la estrella de Belén que guía a los magos de Oriente raya el horizonte y hasta una catarata iluminada toma color.

Con ritmo y naturalidad los niños narran la historia y la voz pausada y adulta sigue contando el principio del cristianismo. Suena un celular y una madre sale corriendo.

El relato continúa con pasajes de la vida de Jesús y llega hasta su resurrección, un acto que se visualiza con la elevación de un crufijo. Sobre el final aparece la imagen de la virgen María, la adoración vocacional de la casa, y se encienden nuevamente las luces.

Detrás de unas telas surge el hermano Raúl ataviado a la usanza de los Heraldos del Evangelio: escapulario marrón con capucha al tono y con la cruz de Santiago, una cadena cromada y un rosario negro a la cintura y botas de montar de color negro. Un ropaje muy parecido al que usaban los Caballeros Templarios.

El público aplaude y el fraile pide disculpas por los errores cometidos en la presentación. Junto a él se encuentra un joven electricista.

Consultado por los automatismos que permiten mover a las figuras, ambos hombres se miran y sonríen. Nada es automático, todo es manual y hecho de manera artesanal, aclaran. Para la realización del pesebre se consultaron diversas “escuelas”, afirmó el hermano Raúl.

Misterios.
Corren la cortina y exhiben los “misterios”. Dos consolas, una de audio y otra de luces, y una enorme cantidad de cuerdas conectadas con el escenario. En realidad, se trata de un complejo montaje que incluye todos los movimientos mediante un mecanismo de poleas y cuerdas que le dan vida a todas las piezas.

El hermano Raúl afirmó que dentro de la estructura hay figuras talladas de principios del siglo XX, prestada para la ocasión por una familia de feligreses amiga de la congregación.

La casa de los Heraldos del Evangelio, situada en Iturbe 1920, entre avenida Lezica y Lanús, se abrirá para los interesados en ver el pesebre todos los días de diciembre en el horario de 16:30 a 20:30 horas. Recomiendan reservar lugar por el teléfono 2320 0712.

Árbol y pesebre: tradiciones de la Iglesia.
La tradición occidental y cristiana indica que el 8 de diciembre se debe montar el árbol de Navidad y la escenificación del pesebre.

Sin embargo, para el dogma católico el árbol no tiene un valor importante más allá de ser una costumbre muy arraigada. La historia de la Iglesia Católica Apostólica señala que el primero en instituir y promover el pesebre fue San Francisco de Asís en el siglo XII.

Al parecer, para la instalación del árbol y el pesebre siempre se manejó la fecha del 8 de diciembre porque ese día se celebra la fiesta de la inmaculada concepción de María, una celebración catalogada como de “precepto” o de participación obligatoria en la misa.

“Yo sé del pesebre que es algo directo, uno ve que allí están San José, la virgen, el niño y los pastores, la escena que cuenta el evangelio. El árbol es más simbólico, hay que traducir un poco más lo que representa eso, uno se pregunta qué tiene que ver eso con la Navidad, es algo difícil de explicar”, afirmó ayer a El País el obispo de Melo, Heriberto Bodeant, vocero de la Conferencia Episcopal del Uruguay.