Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Un Papa que cambió la historia de la Iglesia

EL PAÍS |

La renuncia de Benedicto XVI. Deja el cargo y permite una renovación después de los escándalos que golpearon a la Santa Sede | “Esta decisión nos envía mensajes a todos”, dijo el vocero del Vaticano | Mostró claridad conceptual para exponer las enseñanzas de la Iglesia | Para muchos tradicionalistas, el Pontífice que se despedirá el 28 de febrero es considerado un héroe

ROMA | THE NEW YORK TIMES

Apenas unos días después de que Benedicto XVI regresara de un viaje en 2010 a Reino Unido donde se reunió con la reina, fiscales en Roma incautaron 30 millones de dólares del Banco Vaticano en una investigación vinculada con lavado de dinero.

En mayo, poco después de que el Papa emitiera un mensaje sobre el sacerdocio, reprendiendo a aquellos que buscaban extender las reglas de la Iglesia y pronunciándose por “obediencia radical”, gendarmes del Vaticano arrestaron al mayordomo de Benedicto XVI bajo cargos de hurto después de la aparición de un libro de divulgaciones, fundamentado en documentos confidenciales que fueron robados, los cuales detallaban profundos malos manejos y corrupción dentro del Vaticano.

El Santo Padre había esperado que su papado reavivara la fe católica en Europa y obligara a los católicos a forjar vínculos entre la fe y la razón, como le encantaba hacerlo a él. Pero, después de lo que al parecer fue una serie interminable de escándalos, el hombre de 85 años de edad que hizo valer tan diestramente la doctrina para su predecesor, Juan Pablo II, a todas luces llegó a entender que solo un nuevo Papa, uno con mucha mayor energía que él, podría guiar a una Iglesia global y hacer limpieza interna entre integrantes de la jerarquía. A final de cuentas, dijeron expertos del Vaticano, decidió que podría servir de la mejor forma renunciando, trascendental decisión con extensas implicaciones que aún no se comprenden cabalmente.

“No fue una sola cosa, sino toda una combinación de ellas” lo que ocasionó su renuncia, dijo Paolo Rodari, experto en el Vaticano por el diario italiano Il Foglio. Escándalos de abuso sexual por parte de clérigos golpearon al papado incansablemente, estallando en Estados Unidos, Irlanda y a lo largo de Europa, llegando incluso hasta Australia. Sin embargo, el más reciente, el escándalo que involucra al mayordomo, “fue una constante porfía sobre el Papa”, dijo. A final de cuentas, añadió, el mensaje fue: “No puedo cambiar las cosas, así que borraré todo”.

Si bien el Papa ha estado perdiendo claramente fuerza en años recientes, algunos expertos del Vaticano consideraron que la decisión de Benedicto XVI fue menos una señal de fragilidad y más una de fuerza que envió un claro mensaje -y desafío- a los prelados del Vaticano, con cuyas fechorías él había luchado por contener: nadie es irremplazable, ni siquiera el Papa.

Incluso el Vaticano reconoció esto. “El Papa es una persona de gran realismo”, dijo el portavoz, Federico Lombardi, este martes. “Y él sabe muy bien cuáles son los problemas y las dificultades”.

Lombardi agregó: “Esta decisión nos envía muchos mensajes a todos; de humildad, coraje, de sabiduría para evaluar la propia situación ante Dios”.

Su renuncia podría “abrir la puerta a una potencial ola de renuncias, incluso del interior del organismo administrativo conocido como la Curia”, escribió este martes Massimo Franco, columnista político en el diario Corriere della Sera y experto en relaciones entre Italia y el Vaticano.

Benedicto XVI, débil administrador debilitado por la edad – el Vaticano informó por primera vez, el martes, que el papa tenía un marcapasos-, al parecer ya no sentía que estaba a la altura de gobernar una institución que había carecido de un líder fuerte durante más de una década, desde que Juan Pablo II empezó un lento descenso al mal de Parkinson.

Cuando se convirtió en el Papa, Benedicto XVI sabía de lo que hablaba, pero enfrentaba dificultades para lograr que las poderosas ruedas de una burocracia de 1000 años giraran con suavidad.

Ya discuten quién puede ser sucesor

TRASPIÉS.

Los primeros yerros de Benedicto XVI fueron vistos como problemas de comunicación. Cuando citó en 2006 las palabras de un emperador bizantino que dijo que el islam había acarreado cosas “malignas e inhumanas”, comentarios que contribuyeron a provocar disturbios en los que murieron varias personas, el Vaticano dijo que sus palabras habían sido malinterpretadas. Claramente afligido, visitó Turquía como una forma de redimirse.

En 2009, cuando Benedicto XVI levantó la excomulgación de cuatro obispos cismáticos, uno de los cuales había negado la magnitud del Holocausto, el Vaticano -y el Papa- dijo que el gesto iba enfocado a subsanar una ruptura en la Iglesia, no a ofender. Los funcionarios también reconocieron que no habían usado Internet para investigar las opiniones del obispo.

Pero, más adelante en ese mismo año, cuando el Vaticano dejó en shock a muchos, incluido el arzobispo de Canterbury, al anunciar una nueva estructura para darles la bienvenida de nuevo a anglicanos tradicionalistas al catolicismo, quedó en claro que la crisis de comunicación de hecho pudiera ser una crisis de dirección.

El funcionario del Vaticano que estaba a cargo de las relaciones de la Iglesia con anglicanos en esa época, Cardenal Walter Kasper, dijo que no había sido informado de la nueva estructura, la cual había sido anunciada en una improvisada conferencia de prensa por una oficina diferente del Vaticano cuando él estaba fuera de la ciudad.

Como teólogo determinado a hacer ofrecimientos a los elementos más tradicionalistas de la Iglesia, y careciendo del carisma de Juan Pablo II, era seguro que Benedicto XVI causaría cierta irritación. Sin embargo, el defecto fatal de su pontificado, destacan expertos del Vaticano, y una de las principales causas de los escándalos y errores, es que él no eligió a los subalternos indicados para hacer que la institución funcionara bien.

“Las operaciones cotidianas de la institución están en un estado tal de desorden porque él no consulta con nadie”, dijo Robert Mickens, experto en el Vaticano por The Tablet, semanario católico con sede en Londres.

“El problema principal de este pontificado es su elección de Bertone como secretario de Estado, así como su insistencia en mantenerlo ahí”, agregó, refiriéndose al Cardenal Tarcisio Bertone. “Esto ha enfurecido y alineado a la gente. Él puso a alguien que no es diplomático en el puesto que lidia mayormente con gente que fue educada para ser diplomática, y él no es muy diplomático”.

Expertos del Vaticano especulan que el escándalo en torno a la filtración de información confidencial por parte del mayordomo formó parte de una compleja batalla por el poder dentro del Vaticano entre facciones que querían socavar a Bertone, abogado canónico y exarzobispo de Génova.

HÉROE.

El mayor desafío para Benedicto XVI fue fijar un rumbo para una Iglesia que sigue dividida con respecto al significado y legado del Segundo Concilio Vaticano en los 60, mismo que abrió la puerta a reformas modernas. Este dio como resultado cambios como darles poder a legos en la vida parroquial, la celebración de la misa en el idioma vernáculo de localidades en vez de en latín, y autorizó que las monjas expandan su misión más allá de trabajar en clases de catecismo y hospitales.

Para muchos tradicionalistas católicos, Benedicto XVI es un héroe que ha capturado los excesos del Vaticano II, mediante la promoción de “la reforma de la reforma”. Expandió el uso de la misa en latín empleada antes del Vaticano II. Además, impulsó a las iglesias católicas de habla inglesa a que adopten una traducción de la liturgia más fiel al latin original; cambio por el cual protestaron muchos sacerdotes diciendo que era incómodo y alienante.

En conformidad con su puesto anterior como jefe de la oficina de la doctrina de la Iglesia, el Papa ha usado su papado para disciplinar a quienes pusieron en duda las enseñanzas. Presidió investigaciones de monjas estadounidenses. Supervisó la censura de teólogos y la remoción del obispo William Morris en Australia, quien había escrito una carta pastoral haciendo que surgiera la posibilidad de mujeres y sacerdotes casados. En 2012, excomulgó al reverendo Roy Bourgeois, sacerdote estadounidense que bendijo a una mujer en lo que la Iglesia consideró una ceremonia de ordenación ilícita.

Monseñor Kevin W. Irwin, catedrático de liturgia y exdecano de la escuela de teología en la Universidad Católica de América, quien enseña actualmente en Roma, dijo: “Este es un teólogo que quiere ser claro con respecto a lo que enseña la Iglesia. Algunos considerarían que eso es estar menos abierto al cambio, y menos abierto a otras formas posibles de conocer la teología, pero este es un profesor altamente capacitado que llevó esa habilidad de claridad a todos sus escritos”.

ADELANTO.

Desde el pasado lunes, se abrió un periodo de incógnita sobre quién será el sucesor de Benedicto XVI. Los cardenales que se congregarán el próximo mes para elegir al nuevo líder de la Iglesia Católica han estado evaluando, en reserva, posibles candidatos durante años. Se reunirán el 1° de marzo, un día después de que Benedicto se retire y parta hacia Castelgandolfo, la residencia veraniega papal. Los cardenales se reunirán cada mañana para discutir el rumbo de la Iglesia y evaluarán el carácter de cada uno, así como el talento y la experiencia, sobre la base de las relaciones personales y lo que observan. Pero, sin duda, también considerarán aspectos geográficos, de enfoque doctrinario y de estilo. Cuando los 117 cardenales electores ingresen al cónclave para elegir al próximo Papa, deben estar prontos para votar.

De acuerdo con las normas de la Iglesia, el cónclave podría comenzar el 15 de marzo, pero el vocero del vaticano, Federico Lombardi, dijo ayer que el encuentro podría empezar antes de esa fecha, debido a que los cardenales, que están ansiosos por finalizar el proceso antes del Domingo de Ramos, el 24 de marzo, podrían reinterpretar el periodo obligatorio de espera de 15 días. Ese periodo tiene el propósito de dar tiempo a los cardenales a reunirse después de la muerte de un Papa, pero debido a que Benedicto anunció su renuncia, ya tienen la notificación por adelantado y en los hechos, muchos ya comenzaron las discusiones por teléfono o vía correo electrónico. “Las preguntas habitualmente son sobre las cualidades que se desea para un Papa. Es un hombre de oración, está profundamente enraizado en la fe apostólica, puede gobernar, está profundamente preocupado por los pobres?”, dijo el el cardenal Francis George, de Chicago. “Importa mucho menos dónde pueda estar residiendo o de dónde es oriundo”.

Las reuniones comenzarán cuando el cardenal Gianfranco Ravani, un italiano que preside el Consejo Pontificio de Cultura, encabece el retiro de Cuaresma, que dura una semana, al que asistirán Benedicto y muchos de los cardenales y obispos que se desempeñan en el Vaticano.

La cifra

117 Son los cardenales que elegirán al Papa: 50 fueron elevados a esa dignidad por Juan Pablo II y 67 por Benedicto XVI.

LOS “PAPABLES” MÁS NOMBRADOS Gianfranco Ravasi

CARDENAL ITALIANO

Preside el Consejo Pontificio para la Cultura y de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada. Fue profesor de Antiguo Testamento en la Facultad de Teología del Norte de Italia y prefecto de la Biblioteca Ambrosiana de Milán. Benedicto XVI lo proclamó cardenal.

Odilo Scherer

CARDENAL BRASILEÑO

Es el arzobispo de San Pablo. Fue elevado a cardenal en 2007. Es el candidato latinoamericano con más fuerza. Tras desempeñarse en la docencia, en 2008 fue nombrado por el papa Benedicto XVI como miembro de la Congregación para el Clero.

Peter Turkson

CARDENAL GHANÉS

Es presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, luego de ser colocado en el puesto en 2009 por Benedicto XVI. Antes se desempeñó como arzobispo de Cape Coast. Es el primer cardenal de Ghana y participó en la elección del papa Benedicto XVI.

Angelo Scola

CARDENAL ITALIANO

Fue patriarca de Venecia y luego arzobispo de Milán. Estudió Filosofía en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, luego Teología y se doctoró en la Universidad de Friburgo. También se desempeñó como docente de Teología Moral y Cristología.

Luis Antonio Tagle

CARDENAL FILIPINO

Es titular arcipreste de la iglesia de San Félix de Cantalicio en Centocelle y primado de facto de las Filipinas. Es profesor de Síntesis Dogmática en la Facultad de Teología del Seminario de San Carlos y adjunto de Teología Sistemática en la Facultad Loyola.

Óscar Rodríguez

CARDENAL HONDUREÑO

Es arzobispo de Tegucigalpa. Fue uno de los candidatos favoritos para suceder al papa Juan Pablo II cuando este falleció. Tiene un doctorado en Teología en la Universidad Pontificia Salesiana y estudió psicología clínica y psicoterapia en Innsbruck.

Péter Erdo

CARDENAL HÚNGARO

Es arzobispo de Esztergom-Budapest, primado de Hungría y presidente de la Conferencia Episcopal Húngara y del Concilio de Conferencias Episcopales de Europa. Participó en el cónclave de 2005, donde salió elegido el actual papa Benedicto XVI.

Timothy Dolan

CARDENAL ESTADOUNIDENSE

Se graduó en filosofía en el Seminario Kenrick-Glennon de Shrewsbury, pasando a cursar su postgrado en Roma. En 2009 Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Nueva York. En 2010 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.