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La Iglesia en los medios Un mensaje de fe para los perseguidos

EL PAÍS |

“He venido pensando en la paz y la reconciliación de la Península Coreana”, dijo el Papa Francisco ante la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, en una visita que muestra el creciente interés del Vaticano por Asia.

La Iglesia Católica es minoritaria en la mayoría de los países de Asia, pero crece con rapidez, reflejando un giro en la tradicional base geográfica. Mientras Europa y Norteamérica tenían tres cuartas partes de los católicos hace un siglo, el mismo porcentaje ahora vive en América Latina, África y Asia, de acuerdo con lo que indica monseñor Robert J. Wister, profesor de Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de la Universidad Seton Hall.

Casi 11% de la población de Corea del Sur se identificó como católica en 2005, la última vez que se hizo un Censo nacional de afiliación religiosa.

El viaje del Papa se produjo después de un periodo de dolor que ha vivido el pueblo coreano como consecuencia de la muerte de más de 300 personas, en su mayoría adolescentes, el 16 de abril, en el hundimiento del ferry Sewol, en la costa sureste del país.

La presidenta Park, al dar la bienvenida al Papa aludió a la contínua tensión con Corea del Norte, un país gobernado por una dictadura comunista. “Espero que su visita traiga cálido apoyo a nuestro pueblo y ayude a abrir una era de paz y reconciliación que reemplace la división y la confrontación en la Península Coreana”, afirmó.

Después, al recibir a Francisco en la residencia oficial del gobierno, Park habló del dolor que significa la división en la península y recordó que el Norte comunista había secuestrado y asesinado a pastores y sacerdotes cristianos, así como confiscó sus iglesias. Asimismo, dijo que espera que Corea del Norte abandone su desarrollo de armas nucleares.

La organización católica de Corea del Norte, que es dirigida por el Estado, y que junto con sus iglesias y templos oficiales es vista como un intento del gobierno de ocultar la persecución de los creyentes, declinó una invitación para enviar una delegación a la misa que celebró el Papa en Seúl.

Por otra parte, algunos chinos que intentaron viajar a Corea del Sur a ver a Francisco, fueron bloqueados por las autoridades, dijo Ren Dehai, quien encabeza la caridad católica en la provincia de Hebei. Puntualizó que no tenía las cifras exactas, pero los casos de los que tuvo conocimiento fueron en el norte de China. “Algunos obtuvieron permiso para ir y otros no”, dijo. “Creo que dependió de las actitudes de los gobiernos locales y no hubo una orden del gobierno central, en cuyo caso nadie hubiera podido viajar”.

Para Francisco, quien fue elegido como líder a los católicos del mundo, debido a su atractivo para los habitantes de Sudamérica, uno de los bastiones de la fe, Corea del Sur presenta una importante prueba de si su popularidad allá, en Estados Unidos y Europa, se transfiere a Asia.

“Desde el punto de vista ventajoso de la demografía del catolicismo romano, la presencia del Papa es un símbolo poderoso del reconocimiento del Vaticano de que es en Asia y en el África Subsahariana que la iglesia está registrando su crecimiento más prominente”, sostuvo Lionel Jensen, experto en religión en Asia, quien se desempeña en la Universidad de Notre Dame.
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Mensaje.

El Vaticano está interesado, en particular, en la populosa China, donde una iglesia clandestina que es leal al Papa a menudo es perseguida por el gobierno comunista y compite con una inglesia católica con reconocimiento oficial que está comprometida con el Partido Comunista. Sin embargo, China y el Vaticano no comparten un reconocimiento formal en términos diplomáticos, y el Vaticano no mencionó el acercamiento a ciudadanos chinos como una meta oficial.

Sin embargo, observadores del Vaticano señalan que el Papa abriga la esperanza de que al viajar por tierras cercanas, atraiga más atención entre los chinos que sientan curiosidad por el catolicismo. El reverendo Bernardo Cervellera, director editorial de AsiaNews -un servicio noticioso de misioneros que tiene estrechos vínculos con el Vaticano- consideró que mediante su viaje a Corea del Sur, Francisco tiene el propósito de demostrarle a China que “la iglesia es libre y puede contribuir al desarrollo de un país de tradición confuciana”. Cervellera agregó que “él quiere mostrarle a China que no hay necesidad de temer a la Iglesia Católica”.

En un quiebre de la tradición, China permitió que el avión que llevaba al Papa volara por su espacio aéreo en ruta a Corea del Sur. El Papa envió un mensaje al presidente de China y líder del Partido Comunista, Xi Jinping. “Al entrar en el espacio aéreo chino, extiendo mis mejores deseos a su excelencia y sus compatriotas e invoco las bendiciones divinas de paz y bienestar para su nación”, indicó Francisco en el mensaje.

El régimen de China respondió a través del vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, quien expresó: “Notamos las observaciones del Papa Francisco. China siempre estuvo sincera en su deseo de mejorar las relaciones con el Vaticano y ha hecho esfuerzos positivos para ello”.
Un paso.

El jueves, las organizaciones noticiosas estatales oficiales de China publicaron algunos artículos online sobre el viaje de Francisco. El sitio web del órgano de prensa oficial del Partido Comunista, Diario del Pueblo, difundió una breve información sobre el arribo del Papa a Seúl junto con fotos en el aeropuerto y de su encuentro con la presidenta Park.

El Diario del Pueblo también tuvo un artículo en su sitio web sobre el vuelo del Papa en el espacio aéreo chino y el mensaje que envió a Xi Jinping. El artículo se basó en informaciones de Reuters y la BBC y citó a Reuters al recordar que en octubre de 1989 China impidió que el avión que transportaba a Juan Pablo II sobrevolara territorio chino. El artículo señaló que el actual viaje de Francisco marca un paso adelante en las relaciones del Vaticano y China. Pero, al final de la tarde, el artículo fue eliminado del sitio web del Diario del Pueblo, aunque una versión oculta podía encontrarse online.

El Vaticano puso énfasis en su creciente enfoque en Asia, al anunciar que el Papa viajará a comienzos del próximo año a Filipinas y Sri Lanka.

Paolo Affatato, director de una agencia de noticias con una oficina en el Vaticano dedicada a propagar la fe, dijo que con su vasta población de jóvenes, “Asia es la frontera de la evangelización”.

El número de católicos en Corea del Sur creció de 1.86 millones en 1985 a 5.3 millones -casi 11% de la población total- y algunos expertos notaron que las dos visitas de Juan Pablo II, en 1984 y 1989, contribuyeron a impulsar el número de fieles.

El catolicismo comenzó a echar raíces en Corea hace más de dos siglos, cuando los coreanos estudiaron libros importados sobre la religión. La dinastía Joseon veía al cristianismo como una influencia subversiva, y se estima que fueron decapitados 10.000 cristianos, así como ahogados enterrados vivos o torturados hasta matarlos.
Desigualdad.

Más allá del alto número de protestantes que hay en Corea del Sur, el Papa pudo comprobar la adhesión que existe a la Iglesia Católica y el entusiasmo que despierta su figura. En su primer acto multitudinario en Asia, Francisco aprovechó la misa de la Asunción de la Virgen María, oficiada en el estadio de Daejeon, en el centro del país, donde se realizaron partidos de la Copa del Mundo de 2002, para lanzar un mensaje en contra de la idolatría de la riqueza y el crecimiento desmedido.

“Deseo que los jóvenes puedan combatir el encanto de un materialismo que ahoga los auténticos valores espirituales y culturales, así como el espíritu de la competencia desenfrenada, que genera egoísmo y lucha”, dijo el Papa durante su homilía ante 50.000 personas.

El Papa también tuvo otros contactos con los fieles. Se trasladó hasta Dangjin, en el oeste, para participar de la VI Jornada de la Juventud Asiática, donde 6.000 jóvenes de 23 países le recibieron. Durante el encuentro con los jóvenes católicos del continente más poblado del mundo, muchas de cuyas naciones crecen a un rtimo frenético, Su Santidad advirtió sobre el peligro de las injusticias sociales.

“Nos preocupa la creciente desigualdad en nuestras sociedades entre ricos y pobres. Vemos signos de idolatría de la riqueza, del poder y del placer, obtenidos a un precio altísimo para la vida de los hombres”, aseguró Francisco en inglés. Remarcó que “es como si un desierto espiritual se estuviera propagando por toda partes”, lo que consideró “afecta también a los jóvenes, robándoles la esperanza y, en tantos casos, incluso la vida misma”.

Francisco volvió a referirse a la tensión entre Corea del Norte y del Sur. Pidió un momento de silencio a los jóvenes para rezar por los vecinos de Corea del Norte, “para que Dios los ayude a ser una sola familia de nuevo, sin perdedores o ganadores”.

Sin embargo, Francisco no quiso contestar a un joven de Hong Kong que le preguntó sobre la represión a los católicos en China.

En su cuenta de Twitter se refirió a la violencia en Irak. “Se me parte el corazón cuando pienso en los niños de Irak. Que la Virgen María, nuestra Madre, los proteja”.
Llegan desde Mongolia donde solo son 900 fieles

Bajo un sol abrasador en el santuario de Solmoe de Dangjin, Corea del Sur, los jóvenes de todas las edades procedentes de 23 países recibieron con gritos, aplausos, lágrimas e instantáneas de smartphone al pontífice argentino, que realiza una visita de cinco días al país.

Entre el mosaico de banderas de la VI Jornada de la Juventud Asiática (JJA), que se realiza desde 1999, en el lugar de nacimiento del primer sacerdote coreano Andrew Kim Tae-gon, se encontraban jóvenes de países donde el catolicismo es una opción casi marginal, como es el caso de Mongolia. “El catolicismo llegó hace dos décadas y somos solo 900 fieles en todo el país”, asegura Battugs, de 25 años, que se convirtió a este credo hace ocho a pesar de la oposición de sus padres. “Al principio mis padres no me dejaban ir a la iglesia, pero al final me han aceptado como católica”, relata a Efe esta joven, que voló a Corea del Sur desde Ulán Bator junto a decenas de compañeros vestidos con camisetas azules y banderas de Mongolia “por una sola razón: ver a Francisco”.

A su vez, Kevin, de 29 años, oriundo de Malasia, no duda en calificar al Papa como “mi ídolo” ya que, asegura, “con su sencillez y humildad se ha ganado el corazón de millones de personas”.

Por su parte, el filipino Juno de 22 años lo describe como “un líder carismático que ama a la juventud y busca a la gente”, mientras su compatriota María, de 22, destaca su “sencillez”.