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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Un diálogo entre el peronismo, el populismo y el catolicismo

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Con la teóloga argentina Emilce Cuda

Emilce Cuda, discípula del filósofo Ernesto Laclau y teóloga católica argentina, muy cercana al papa Francisco, visitó Montevideo para dar una serie de charlas sobre sus investigaciones y presentar un libro que recoge diversas miradas sobre el filósofo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré. La influencia del pensamiento de Methol y una manera de comprender el rol de la Iglesia Católica y el papa argentino en la política de la región son pistas para entender cambios políticos que se están gestando también en nuestro país.

—¿Cuál es la teología política del papa?

—El papa no habla de pecado, sino de misericordia. La misericordia es clave para entender la comprensión política del papa. La tentación es lo humano: como no somos dioses, todo el tiempo somos tentados. Hoy la tentación son los medios hegemónicos, que ponen ciertas ideas de consumo que la gente compra y van en contra de sus intereses. Misericordia, porque todos los seres humanos estamos atrapados en un sistema que nos tienta a rendirles culto a falsos dioses. Para Latinoamérica, el pecado es estructural, un sistema de relaciones egoístas, que crea relaciones injustas, que crea un sujeto despersonalizado, porque no venera a un Dios verdadero, sino a un ídolo que nos deshumaniza. Según mi punto de vista, el papa no está viendo personas que cometen actos malos, sino un sistema que genera este pecado estructural.

—¿Cuál es la diferencia entre la teología del pueblo y la teología de la liberación?

—Para hablar de Dios preciso una mediación. El período medieval utilizó como mediación a la filosofía, especialmente con categorías platónicas y aristotélicas. En el siglo XX, gracias a Latinoamérica, la teología va a hablar de Dios a partir del clamor de los pobres y a tomar como mediación la sociología. Ese es el método de la teología de la liberación. En la teología del pueblo, se utiliza el símbolo, el lenguaje simbólico de la cultura popular, el arte, el lugar de trabajo, la comunidad. La diferencia principal es la mediación metodológica. En la teología argentina y uruguaya expresada en Methol Ferré, se va a utilizar, para hacer teología, la mediación de la cultura popular, que no usa el lenguaje de la palabra, sino el del arte y la estética, que se expresa en otras liturgias. Esto se terminó llamando teología de la cultura o teología del pueblo. Esta es una gran diferencia: desde dónde se hace la teología y con qué mediaciones.

—¿El papa es peronista?

—El peronismo es una práctica política local, argentina, que comienza con y lleva el nombre del general [Juan Domingo] Perón y va teniendo las adaptaciones propias en diferentes contextos. El papa es argentino y fue parte de ese movimiento cultural y político. Obviamente, cuando habla, uno dice: “Eso es peronismo”. El papa es argentino y cuando hace interpretaciones de la política, tiene el vocabulario propio del peronismo, pero no diría que el papa es peronista.

—¿Cuáles son los puntos de encuentro entre el peronismo y la teología del pueblo?

—El peronismo es parte de la cultura argentina, el modo de hacer política de la Argentina, no un partido político. El papa comparte la línea de los teólogos del pueblo, como los sacerdotes Lucio Gera y Rafael Tello, que estaban en contacto con las organizaciones de los trabajadores, con las villas, con los militantes sociales, con los católicos preocupados por lo político y los problemas sociales. Si están del lado del pueblo, obviamente el partido que los representa es el justicialismo, lo que se conoce como peronismo. Entonces no es ser peronista, sino que cualquiera que se pone del lado del pueblo termina usando un discurso peronista, un discurso popular.

—Una de las lecturas geopolíticas posibles de la elección de un papa latinoamericano es que fue una apuesta política y religiosa para disminuir la sangría de la feligresía católica y la fuga de esta a las iglesias pentecostales y neopentecostales en este continente, que conserva el mayor porcentaje de fieles, para, de esta forma, fortalecer la presencia del catolicismo en él. ¿Te parece que se ha fortalecido el espacio católico?

—No estoy segura de que se haya elegido un papa latinoamericano por la amenaza pentecostal. El papa ha sido y es tapa de todos los diarios en Latinoamérica; el papa ha puesto en jaque estructuras sociales en Latinoamérica. Antes del papa Francisco, el catolicismo estaba adentro de las iglesias y las elites. Ahora el catolicismo está afuera de las iglesias, en boca de gente que no es católica, en eventos académicos. Yo creo que ganó terreno.

—El papa eligió visitar países y presidentes de izquierda y generar intercambios simbólicos. ¿Cómo lees el intercambio de Francisco con la izquierda latinoamericana en el poder?

—Yo no creo que Francisco los mire como izquierda, sino como representantes del pueblo. Hace poco falleció Juan Carlos Scannone, un sacerdote que fue profesor del papa. El papa lo felicita por ponerse del lado del pueblo y dice que quienes finalmente triunfan en el sentido evangélico son quienes se ponen del lado del pueblo. El papa no se ha puesto del lado de presidentes de izquierda, sino del lado de presidentes que hayan estado del lado del pueblo, independientemente de si fueran de una izquierda marxista o una izquierda popular.

—¿Cómo ves el papel del papa en la política argentina?

—Influye en el imaginario popular: es un papa y es argentino. No es cualquier cosa tener un papa. Históricamente, los papas han sido italianos. Cuando Polonia tuvo un papa, cayó la Unión Soviética. Cualquier cosa que dice el papa es interpretada políticamente y en términos peronistas. Si sos argentino y te ponés del lado del pueblo y los trabajadores, sos peronista. Son los términos en los que se expresa el pueblo argentino.

—¿El peronismo tuvo y tiene una vertiente católica en la teología del pueblo?

—Absolutamente. En muchos casos se identifican las “Veinte verdades del peronismo” con la doctrina social de la Iglesia.1 De la misma manera que el catolicismo era la identidad del movimiento populista estadounidense, conocido como americanismo, con los irlandeses católicos en el siglo XIX. El único presidente católico en Estados Unidos de origen irlandés fue Kennedy. No todo peronista es católico: hay judíos, evangélicos, agnósticos, pero estas excepciones no niegan el fuerte vínculo entre peronismo y catolicismo. Ejemplo de esto es que el nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández, dijo que va a jerarquizar el tema ambiental creando un ministerio para atenderlo, tomando como marco ético de su orientación el desafío planteado por el papa en la encíclica Laudato si’.

—En Argentina, durante la dictadura, existieron dos iglesias católicas. ¿Podemos hablar de una Iglesia cómplice y otra de la resistencia? ¿La diferencia subsiste?

—Si entendemos la Iglesia como todos los bautizados, en un país mayoritariamente católico, el 40 por ciento votó en contra del actual gobierno, Fernández‑Fernández, y esas personas están en su mayoría en contra del papa, porque lo consideran peronista. Esto es un secreto a voces; hay fieles, sacerdotes y obispos que en los medios de comunicación argentinos publican en contra del papa. Uno de los mayores voceros de ese sector es Loris Zanatta, que publica en varios medios argentinos, entre ellos, uno muy representativo de esta tendencia, llamado Criterio. Esta gente católica es la continuidad del catolicismo a favor de la dictadura.

—¿Qué diferencias y continuidades existen entre el personaje y actor político Jorge Bergoglio y el papa Francisco?

—Las continuidades están en la cultura argentina y su modo de mirar el campo político, ponerse del lado de los trabajadores y priorizar la política por encima de la economía. Ya no es más Bergoglio, ahora es Francisco; ahora su tablero es el mundo. Hoy en su cabeza está Corea, lo que está pasando con los migrantes en las costas de Italia y los cristianos perseguidos en África, el tema de China…

—Pero, cuando era el arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio tuvo sus desencuentros con parte del movimiento de derechos humanos y en especial con las feministas.

—No recuerdo que haya tenido confrontaciones con los movimientos de derechos humanos. Él recibió a las madres y abuelas [de detenidos desaparecidos]. Sí aparece planteada una diferencia en el debate sobre el matrimonio igualitario. Si uno analiza las notas de los periódicos, Bergoglio no habla. Quienes salen a hablar en nombre de la iglesia contra el matrimonio igualitario y el gobierno de Kirchner son Héctor Aguer y Antonio Marino, el obispo de La Plata. Bergoglio siempre se mantuvo en silencio. Incluso estuvo de acuerdo con el reconocimiento de la unión civil, pero en desacuerdo con usar la palabra matrimonio. Al ex presidente Néstor Kirchner le servía ese debate, porque de esa manera armaba el campo de lo político y ganaba legitimidad, con la Iglesia como enemigo. Los temas de género vinieron después.

—En cuanto al aborto, ¿ahora hay un pueblo de pañuelos celestes y otro de pañuelos verdes?

—En Argentina se llegó a un punto de polarización. El aborto es un tema del cual no opino, porque yo soy especialista en moral social, no en bioética. Pero, desde el punto de vista político, el tema del aborto en Argentina el año pasado se usó políticamente. Es decir, estaba el clamor de un sector de la sociedad, pero ese mismo sector estaba a punto de articular un campo político contra el gobierno de Macri. Entonces la demanda del aborto sirvió para dividir a la oposición. Mientras que parte de la oposición estuvo en la plaza durante tres meses haciendo vigilias para que se votara la legalización del aborto, el gobierno firmaba con el Fmi el peor endeudamiento de la historia de la Argentina. Independientemente de la moralidad o no de lo propuesto y de la necesidad de tratar el tema, también es necesario ver cómo jugó ese tema en el sentido populista. La derecha te frena con temas morales. La derecha lleva la discusión a una disputa entre buenos y malos, no entre lo justo y lo injusto.

—En la presentación del libro tú planteaste que el aporte de Methol está presente en el pensamiento político del papa…

—Methol, Scannone y Laclau están siendo leídos en el mundo. El papa Francisco habló con términos y conceptos forjados en América Latina. El papa no quiso acomodarse al discurso europeo. En Europa no entienden si la crítica que el papa le hace al sistema viene de la derecha o de la izquierda, si es peronista o esto es fascismo. No entienden al académico inserto en los movimientos sociales, metido en una villa miseria y estando en la calle. De lo que se trata es de la conciliación de los opuestos. Eso es el catolicismo, eso es lo universal, para todos, eso es la misma definición del catolicismo. Esta cosa del catolicismo está muy mezclada en las políticas populares latinoamericanas. El pueblo aparece como unidad, gente de izquierda, de derecha y de diferentes sectores sociales. La política es la búsqueda permanente y momentánea de un pacto a través de un diálogo social. Conciliar los opuestos. No es, como en el marxismo, la toma de los medios de producción, sino el logro de un acuerdo con la patronal. Methol lo trabajó desde lo católico, con el símbolo nicenoconstantinopolitano. ¿Cómo lograr en términos políticos que este imperio en que se ha convertido Roma sea una unidad que dé lugar a las diferencias?, era la pregunta del Concilio de Nicea.2 Constantino les dijo a los populistas de su época que se pusieran de acuerdo y no salieran, que permanecieran en el cónclave hasta que hubiera un símbolo, un acuerdo de unidad que uniera lo diferente. Lo contrario de lo simbólico es lo diabólico. Cuando yo quiero impedir la política, tengo que multiplicar las diferencias, los descontentos, las demandas. Allí desaparece la política y devienen los totalitarismos.

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A partir de las reflexiones de Emilce Cuda sobre el pensamiento político del papa y del aporte de Methol Ferré tanto en lo religioso como en lo político desde la teología del pueblo, quedan planteadas varias interrogantes sobre cómo comprender con más profundidad el vínculo que tienen y tuvieron tanto la izquierda como la derecha uruguayas con estas expresiones populistas y nacionalistas que dialogan desde una liturgia simbólica con el catolicismo.

Quizás, hasta que se anunciaron los resultados de la primera vuelta de las elecciones uruguayas, en este país había pasado desapercibido el poder de unidad y movilización, en el sentido que plantea Emilce Cuda, de formas de hacer política que apelan a lo popular y a lo católico desde la simbología de un general.

  1. Preceptos formulados por Perón el 17 de octubre de 1950 como síntesis de la doctrina de su movimiento. La octava “verdad”, por ejemplo, afirma que “en la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la patria, después el movimiento y luego los hombres”.
  2. Fue en 325, cuando el cristianismo no se había convertido todavía en la religión oficial del imperio romano y sometido a autoridades únicas y dogmas universales, por lo que ofrecía una enorme variedad de expresiones regionales.