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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Un cambio de actitud [opinión – menciona al Padre Cacho]

EL OBSERVADOR |
https://www.elobservador.com.uy/nota/un-cambio-de-actitud-2019721194243

Ha habido una fractura social tan dramática que el problema no se resuelve únicamente con políticas de subsidios ni con mejoras en la educación y en la atención en la salud.

Las reflexiones de Mercedes Clara en una entrevista en El Observador, acerca de la actitud que deberíamos tener para atacar el problema de la pobreza, han sido una bocanada de oxígeno ante los ataques de asfixia de una política crispada que contamina el ambiente electoral.

Aunque tiene una larga experiencia en el trabajo social, hay que reconocer que hoy estamos escuchando su voz porque fue el primer nombre que manejó el candidato de la presidencia del Frente Amplio, el exintendente de Montevideo Daniel Martínez, para completar la fórmula de la coalición de izquierda y que ella no aceptó.

Licenciada en comunicación social y con un título en psicología social, Clara se ha volcado al trabajo social en sectores excluidos, siguiendo la estela del sacerdote católico Cacho, un referente en el tema.

Desde esos saberes y sin levantar la voz, Clara hace una propuesta por lo alto, sin mirar ni hacia atrás ni hacia los costados, en la entrevista realizada por el periodista Leonardo Haberkorn y publicada en El Observador el pasado n de semana, Uruguay ha logrado bajar la pobreza después de una larga década de bonanza económica. Hoy se destaca por ser uno de los países de la región con el mayor PBI per cápita. Pero no podemos regodearnos en esos buenos indicadores que esconden el drama que enfrentan quienes siguen estando excluidos de la sociedad.

La experta se refiere a las brechas sociales cada vez más profundas y de una cultura marginal instalada que se desenvuelve hasta con otro lenguaje. “El otro es una amenaza, y cada vez hay menos posibilidades de encuentro. Es lo dramático del desgarramiento del tejido social”, describe.

Ha habido una fractura social tan dramática que el problema no se resuelve únicamente con políticas de subsidios ni con mejoras en la educación y en la atención en la salud. “Hay que asumir que hay un país nuevo (…), con otro idioma” que explica el fenómeno de familias “que llevan seis generaciones viviendo” en un ambiente de exclusión. Eso requiere de un nuevo enfoque en las políticas sociales que deberían realizarse desde el propio territorio; hay que “cruzar la frontera”, dice Clara.

Es un profundo cambio de mentalidad. No es posible combatir la pobreza desde la comodidad de los escritorios, sin moverse del sitio al que uno pertenece. Nos está diciendo que, sin un cambio en la concepción paternalista en las políticas sociales, no será posible integrar a quienes viven al margen de la sociedad.

Es un asunto tan de fondo que “no es cuestión de partidos políticos o de sectores sociales”, sino de una “batalla cultural contra el miedo, contra la indiferencia que solo se puede dar si estamos todos en el mismo barco”.

Ella todavía está muy sorprendida de la oferta política que recibió, siendo una simple votante. Ojalá que tenga razón y que el hecho en sí mismo signifique que algo empezó a cambiar en la política.

Lo que es seguro es que Clara nos sacudió a todos. Principalmente a los políticos que dividen el mundo entre buenos y malos, que usan categorías morales para denostar a un adversario al que tratan como a un enemigo.

Y también de que plantea una propuesta política y moral en la batalla contra la marginalidad social que, si resulta victoriosa, todos tendrán la oportunidad de viajar en el mismo barco. Es un esfuerzo que vale la pena.