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La Iglesia en los medios Tras cerrar un año con déficit, el Jubilar avizora un futuro “difícil”

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Al nuevo director del liceo en Casavalle le preocupa que los barrios queden aislados unos de otros, y pretende contribuir a “sanar el entretejido social de Montevideo, que está bastante roto”

Entrevista de Juan Pittaluga
Hasta hace pocos días, el presbítero Valentín Goldie estaba en Roma, a donde viajó hace más de tres años para realizar un doctorado en Teología Dogmática. Volvió a Uruguay tras completar su tesis y debido a un llamado del cardenal Daniel Sturla, quien le pidió ser el nuevo director general del liceo Jubilar Juan Pablo II.

El viernes 8, Goldie tomó el cargo con el deseo de dejar un Jubilar “aún más integrado a Montevideo”. La tarea no es sencilla debido a los desafíos sociales que atraviesa Casavalle —el barrio donde está ubicado el liceo— y por los propios inconvenientes económicos del Jubilar, un centro gratuito de gestión privada que ha recibido menos donaciones, al punto que el año pasado su balance tuvo pérdidas.

—¿Con qué objetivos asume como director del liceo?

—Asumo con el objetivo de hacerme cargo de algo que funciona bien desde hace 15 años, entonces la intención es que siga funcionando bien. También asumo con un ideal que busca que los muchachos del barrio Casavalle comiencen a interactuar cada vez más con chicos de otros barrios. Quiero que este liceo sea exteriormente una escuela de relaciones. Actualmente eso es una realidad pero hay que potenciarlo. Al final del día la pobreza es la incapacidad de relacionarse por fuera del ámbito en el que uno nació, y debemos colaborar en sanar el entretejido social de Montevideo, que está bastante roto.

—Ante la inseguridad, el gobierno ha hecho un análisis similar al suyo respecto al problema de aislar a Casavalle.

—Coincido en el análisis de que estamos quedando aislados: Casavalle y mucha gente que vive en su propia burbuja, al margen de lo que pasa en el resto de la ciudad. Estamos haciendo un camino donde todas las clases sociales vamos quedándonos aisladas respecto a la otra. Eso es muy preocupante y especialmente en Uruguay, un país formado con el ideal de ser una sociedad muy integrada. Eso está quedando en los libros de Historia. Nos creemos ese relato pero en la vida cotidiana es cada vez menos real.

—¿Ha hablado con autoridades del gobierno para intentar colaborar en esa idea de integrar a Casavalle?

—No, pero me imagino al Jubilar como un puente desde Casavalle para generar puentes en la sociedad. La educación, particularmente la educación católica, tiene un rol muy importante a jugar. Nosotros tenemos colegios en todas las clases sociales, entonces hay que potenciar más que los chicos interactúen, por ejemplo a través del deporte. Todo esto tiene que ser apoyado y nosotros desde este lado podemos jugar una baza muy importante para contribuir a eso.

—Según el anterior director del Jubilar, Ricardo Villalba, últimamente la inseguridad era complicada en las inmediaciones del liceo. ¿Cómo está hoy la situación?

—Yo, a diferencia de Villalba, al menos por ahora, no estoy viviendo dentro del barrio. He llegado hace poco y todavía no he interactuado mucho con el barrio, me entero por los curas de la zona y por los chicos del liceo. Por ahora no percibo una hostilidad especial. Capaz que me están dando el changüí porque recién llegué, pero no me animo a hacer un diagnóstico. Me consta sí que algunos docentes han tenido dificultades de inseguridad pero no distintas a las que hay en otros barrios de Montevideo. La situación es complicada como en todos lados.

—Desde el punto de vista financiero, ¿han mermado las donaciones de personas, empresas y fundaciones al liceo?

—Es así, el año pasado fue un poco complicado. El país está entrando en una fase de complicación y concretamente el año pasado tuvimos un déficit operativo. Lo cubrimos porque teníamos recursos ya acumulados de años anteriores. Obviamente, el Jubilar se mantiene sobre todo por donaciones de la gente. Hay gente que dona su tiempo y hay gente que dona dinero, bajo la ley de beneficios fiscales o de otra forma. Este colegio se financia por el aporte casi todo local, casi todo uruguayo, y si eso se empieza a resentir nos resentimos todos nosotros.

—¿En qué les ha afectado este problema financiero?

—El Jubilar ya no está teniendo grandes proyectos innovadores que se puedan ver y palpar, en el sentido por ejemplo de que estemos construyendo. Estamos en nuestro funcionamiento normal, volando crucero en muchas cosas, entonces eso genera que tengamos menos novedades, porque para hablar de proyectos hay que tocar más la realidad económica. Si lo primero que conozco cuando llego es que el año pasado tuvimos un déficit operativo, lo importante es intentar consolidarnos económicamente y después ir a más.

—¿Cuánto le preocupa el tema?

—Tuvimos el pasado un año malo, y donde tengamos cuatro, cinco años malos consecutivos ahí ya entramos en una situación difícil. Por ahora estamos empezando a ver las dificultades. Esperemos que en un par de años no estemos angustiados, pero para eso necesitamos que se siga confiando en nosotros. Para seguir existiendo, para seguir siendo novedad, para seguir aportando cosas nuevas, necesitamos una fuente de ingresos que sea confiable, permanente, que pueda asegurar que la gente joven pueda dedicar su vida laboral al Jubilar porque le da cierta estabilidad hacia el futuro.

—Sindicalistas, legisladores oficialistas e integrantes de la Administración Nacional de Educación Pública han criticado públicamente iniciativas como el Jubilar. ¿Eso los ha perjudicado?

—No sé si juega en contra. Tenemos jóvenes en un contexto crítico, se les da la posibilidad de salir de ese contexto y efectivamente los números avalan que eso se logra. Uno pensaría, ¿por qué entonces se discute esto?, ¿por qué es tan grave que el Estado lo apoye? A veces parece que en Uruguay hablamos más de quién hace determinados servicios y nos olvidamos de poner en el centro a los estudiantes. Si nosotros, que somos privados, hacemos algo que a ellos los ayuda, ¿cuál es el problema de que seamos privados? Confieso que es un debate que no entiendo. Debiera ser casi que obvio que si hay gente que hace algo bueno para el conjunto de la sociedad, el conjunto de la sociedad la apoye.