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La Iglesia en los medios Tradicional foro de ACDE ambientó un “debate” con el equipo de Astori [de interés]

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Escribe Ismael Grau

No es el mejor momento en la relación entre los empresarios y el gobierno del Frente Amplio, y no solo por el movimiento surgido este verano por medio mensajes de WhatsApp entre ruralistas enojados. Esta semana fue la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), usualmente con posturas moderadas, la que cuestionó aspectos de las políticas oficiales, disparando un sutil contrapunto en el tradicional foro anual con el equipo económico.

Eso ayudó a despabilar a los empresarios y jerarcas gubernamentales que a primera hora de la mañana de este martes 27 desayunaron café y medialunas escuchando al ministro Danilo Astori y otros dos jerarcas, en una conferencia de unas tres horas que —como es costumbre con los gobiernos frentistas— no tuvo anuncios ni nuevas proyecciones macro. Se habló de economía, pero fue un foro de tono político.

El presidente de la ACDE, Fernando Rachetti, pegó primero al abrir la charla, efectuada en el complejo Punta Cala, en el Parque Roosevelt. “Si nos encandilamos con las cifras del PBI y del desempleo, nos estaremos haciendo trampa a nosotros mismos”, dijo, y habló de “diferentes lecturas de la realidad”, entre empresarios, sindicatos y el gobierno, que conducen al “enfrentamiento, el corporativismo, la mediocridad”. También criticó, aludiendo a la finlandesa UPM y el proyecto de instalar una nueva fábrica de pasta de celulosa en el país, el “traje a medida” que la administración de Tabaré Vázquez “le hizo a “extranjeros para atraer su inversión”, dándole lo mismo que piden los empresarios locales. “Y no tengamos miedo de hablar de competitividad y rentabilidad, porque son indispensables para asegurar la inversión y desarrollar fuentes de trabajo dignas y perdurables”, desafió.

Algunos comentarios de ese abogado causaron malestar en las mesas que, frente al estrado, ocupaban el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, y otros miembros del gobierno, confió un asistente a Búsqueda.

Astori se calzó los guantes. Dijo que el discurso de Rachetti estuvo “cargado de conceptos; diría que inició una suerte de debate. No tememos discutir los temas que señaló como relevantes: cultura de trabajo, productividad, competitividad. Es más, ocurre todo lo contrario, son nuestros temas preferidos”.

Luego de ratificar el “rumbo estratégico” de la política económica, el ministro se refirió a su “lámina preferida, emblemática”, una gráfica proyectada en PowerPoint que mostró con una línea el crecimiento económico sostenido en los últimos 14 años y otra ilustrando el descenso “muy importante” de la desigualdad en los ingresos de la población. “Esto es pensar en el prójimo más vulnerable; estoy usando las palabras del presidente de ACDE”, señaló, direccionando el puñetazo.

“Vamos a discutir todo lo que sea necesario sobre competitividad, pero sepamos que estamos en un país cuyas exportaciones están avanzando a un ritmo muy elevado”, dijo más adelante. “No tenemos miedo de hablar del tema”, insistió cuando mencionó el Gabinete de Transformación Productiva y Competitividad creado recientemente.

Después de decir que el consumo sigue dinámico aunque no la inversión, Astori tiró otro golpe. Sostuvo que quienes hacen “planteos relativamente dramáticos, muchas veces ignoran olímpicamente” cómo se ve a Uruguay en el mundo. Agregó: “Quiero que ustedes sepan que según instituciones muy prestigiosas, Uruguay está ocupando el segundo lugar en clima de inversión (en América Latina). No podemos tener una discusión sobre el clima, que tenemos que mejorar, sin tener en cuenta cómo está el país hoy”.

“¿Qué es un clima de inversiones?”, preguntó, y se respondió señalando cómo se logra: “modernizando las instituciones”, con “orden macroeconómico” y con “estímulos económicos que ayuden a asegurar la rentabilidad de la inversión, sea pública, privada, nacional o del exterior”. Otra réplica al discurso crítico del presidente de la institución anfitriona.

Por último, cuestionó genéricamente a analistas que vislumbran poco impacto en la prórroga y modificación del régimen de estímulos fiscales a las megainversiones inmobiliarias anunciado por su ministerio el viernes 23, junto con otras medidas (ver página 21). Para Astori, los 57 proyectos que se han presentado hasta ahora, con una inversión asociada de US$ 1.600 millones, indican que “ya se está moviendo la aguja, y en una medida importante”.

El presidente del Banco Central, Mario Bergara, se refirió como contexto a un “mundo de una creciente incertidumbre y volatilidad”. Sobre la evolución del dólar, aseguró que en Uruguay está acompañando los movimientos internacionales, después de que el país “aprendió con sangre, sudor y lágrimas que no puede sostener el tipo de cambio en el lugar que quiere”. Admitió que existen “presiones al desalineamiento cambiario”, con una divisa tendiendo a bajar de precio por la entrada de capitales y el ajuste de portafolio de agentes como las AFAP.

Luego boxeó un poco, cuando aludió a cuestionamientos surgidos desde el agro, principalmente. “Tenemos una preocupación por el tema de la competitividad, (pero) no nos paramos en el lugar del dramatismo”, dijo el jerarca. “A nosotros nos preocupan las presiones al atraso cambiario, por supuesto que sí. Si no nos hubieran preocupado no habríamos comprado US$ 4.000 millones (en el mercado cambiario). Lo hacemos por responsabilidad, preocupados por el sector real de la economía (…); si no lo hiciéramos, el costo sería muchísimo más alto”.

Tiró otro golpe al comentar el desequilibrio en las cuentas públicas, un aspecto de preocupación para el empresariado, que entiende que allí está el origen de los altos niveles de presión fiscal. No hay una situación dramática, insistió Bergara, y dijo que Uruguay “tampoco desentona” en sus números fiscales en la comparación con la región.

Segundo round.
Sobre las 11, sonó la campana para un corte en el foro y algunas mesas se fueron vaciando. El segundo round fue con preguntas del público, en su mayoría empresarios y ejecutivos de firmas.

La primera aludió a las “resistencias internas dentro del propio partido de gobierno” a negociar tratados de libre comercio. “Vuelvo a reiterar: una línea estratégica es la apertura al mundo”, contestó Astori. “Hay opiniones encontradas al respecto, no voy a negarlas o a ignorarlas. Quienes estamos convencidos de este camino, vamos a seguir por el mismo”, aclaró. Lo que los empresarios querían escuchar.

Otra pregunta cuestionó la “burocracia” y “lentitud” sobre la institucionalidad vinculada con la mejora de la competitividad. Álvaro García, director de Planeamiento y Presupuesto, se puso en guardia y defendió los esfuerzos para hacer trabajar con más eficiencia las distintas agencias gubernamentales: “Estamos abiertos a todas las mejoras que se puedan hacer en el sector público”.

A Bergara le preguntaron sobre el déficit fiscal y el manejo cambiario. “Si el Estado no gasta también se pierden posibilidades competitivas (…). Quizás podamos tener un déficit más bajo (…) pero si no se cobran impuestos no se pueden hacer cosas para la competitividad”, como mejorar la infraestructura física, alegó. Astori volvió al ring para acotar que el país “no tiene atraso cambiario, que es una de las afirmaciones que se han venido haciendo frecuentemente (…). Yo sé que Uruguay está caro en dólares, pero eso no es atraso cambiario”. Y acotó que “competitividad no es rentabilidad”.

Al ministro le señalaron que el clima sindical como parte del entorno para hacer negocios no había sido mencionado en ningún momento durante la charla. Esquivó la pregunta, aludiendo a la próxima ronda salarial y el camino de la negociación para lograr consensos.

Al final, este tradicional foro anual resultó un escarceo muy medido —como pasa con algunas veladas boxísticas con mucho marketing— que se clausuró con un corto y también medido aplauso de los asistentes.