Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios “Testigos de la Fe”, una producción del Padre Guillermo Buzzo

RADIO VATICANA |

http://es.radiovaticana.va/news/2014/10/31/testigos_de_la_fe,_producci%C3%B3n_del_padre_guillermo_buzzo/1109842

Programas \ Espiritualidad

(RV).- Elizabet acaba de cumplir 55 años. De su vida, podemos imaginar que hay mucho para decir. Ha vivido muchas cosas difíciles a lo largo de su camino. Fue víctima de la que hoy llaman violencia doméstica, razón por la cual se vio obligada a dejar su casa, y cargar con sus tres hijos en busca de un lugar seguro. Carencias de todo tipo fueron siempre el entorno de su vida. Tuvo que trabajar para ganar el pan, criar sola a los hijos, y hacer frente al miedo, a los prejuicios, y a la soledad.

Siempre tuve fe -nos cuenta, mientras hace memoria agradecida- aunque mi fe en realidad era algo como una nebulosa. Sabía que Dios existía, y pedía y pedía, y nada más. Ni siquiera puedo decir que sabía rezar.
Un día, una amiga, esas que valen oro, con la que tantas veces pude compartir mi cruz, me invitó a acercarme a la comunidad cristiana. Yo tenía miedo porque pensaba que no era digna de estar ahí. Mi vida había sido muy desprolija, y no sabía nada. De chiquita me habían bautizado, pero después no recordaba haber hecho catequesis, ni la primera comunión, ni nada.
Pero me insistió y fui. Ese primer día sentí una gran alegría. Escuché la palabra de Dios, me enteré que podía recorrer ahora el camino de la catequesis, y así fue. Durante dos años mi encuentro con el Señor fue creciendo semana a semana. El día más feliz de mi vida, fue cuando me confirmaron. Hoy sé que Jesús está conmigo. Le hablo. Le agradezco. Me entrego cada día en sus manos, y a pesar de las heridas que siempre me acompañan soy feliz porque después de tanto tiempo me siento verdaderamente amada. Mi sueldo sigue siendo poco, mis problemas muchos, pero todo lo que antes me quitaba la paz, hoy lo miro con otros ojos. No tengo miedo. Trabajo, me esfuerzo, y sé que él hace el resto. He podido perdonar a los que me han hecho daño, y he sentido la alegría del perdón.
Elizabet, alguien como yo, alguien como tú. Alguien que se animó a decirle sí a Jesús.