Iglesia al día

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La Iglesia en los medios Sturla pidió a los fieles “estar atentos a la ideología de género que se quiere imponer”

EL OBSERVADOR |

Miles de personas se concentraron en la aduana de Oribe por séptimo año consecutivo en el Rosario de bendiciones de las familias

Muchos llegaban con sus sillas de plásticos o reposeras, otros con mate, bizcochos y toallas para sentarse en un pasto totalmente mojado por la intensa y corta lluvia que cayó sobre Montevideo en la tarde del sábado. Varias personas de distintas edades vestidos con pantalón azul, remera o blusa blanca y un pañuelo celeste atado al cuello, recibían a fieles y curiosos con con una tulipa de cartón, una vela y un instructivo para rezar el Rosario. Otros estaban parados en ambos lados de un largo sendero que llevaba la vista hacia el escenario. “Por acá va a pasar la virgen” comentó una de las chicas que formaba parte de ese cortejo.

Mientras esperaban la procesión, encabezada por una camioneta que llevaba en la parte trasera la imagen de la virgen, el sacerdote Fabián Barrera – uno de los creadores de este evento – junto a un grupo de músicos cantaban con el público, al tiempo que el cardenal Daniel Sturla, saludaba con su mano a quienes estaban lejos y atendía aquellos que se acercaban por una foto o una bendición.

En ese tiempo, en el lado izquierdo del escenario, una extensa fila de gente esperaba para la confesión. Había una zona delimitada por una cuerda en la que catorce sacerdotes esperaban a los fieles para confesarse.

Al grito de “arriba nuestros pañuelos”, Barrera arengó al público a medida que se acercaba la Virgen. Con rosarios en las manos y agarrados unos con otros, los fieles cantaron emocionados mientas un grupo de personas la trasladaban en andas hasta el escenario.

Previo a las palabras de Sturla, se lanzó al aire un rosario hecho de globos con helio que voló por el cielo durante varios minutos hasta perderse detrás de los edificios.
La palabra más esperada
El arzobispo Daniel Sturla, comenzó su discurso animando a los presentes a celebrar que luego de la lluvia, el cielo se abrió y el sol salió permitiendo que el Rosario de Bendiciones de las familias se pudiera desarrollar con total normalidad como estaba planificado.

Sturla dividió su discurso en tres partes. Empezó pidiendo a los fieles estar atentos “porque en este Uruguay querido, hay atentados a la familia”, explicó e hizo referencia a la ley de despenalización del aborto y a la guía de educación sexual propuesta por Primaria.

“Hay que estar atentos a la ideología de género que se nos quiere imponer. En la ideología de género no tiene nada que ver el ser varón o ser mujer con el sexo, sino que cada uno va construyendo lo que quiere ser y puede ir cambiando. No solamente hay dos géneros o tres, hay catorce para algunos, hay treinta y un géneros para otros. Eso es una locura que va contra el Dios creador”, señaló.

Continuó su discurso alentando a las parejas a rezar juntos “porque una familia que reza unida, se mantiene unida” y concluyó diciendo que no hay que ser “cristianos católicos acomplejados, sino cristianos católicos contentos de serlo”.
De todas partes vienen
Miles de personas se concentraron en la Aduana de Oribe. Algunos vinieron desde el interior del país y desde el exterior. Beatriz Segovia, llegó esta mañana desde el departamento de San José, y es la sexta vez que asiste al Rosario de Bendiciones. “A mí me cambió la vida y me ha ayudado a superar pérdidas”, aseguró. María Castro, que sostenía un cartel que identificaba que venía de Melo, llegó en un ómnibus junto con hermanas y amigas. Fue su primera vez en esta celebración y aseguró que tomó la decisión de venir porque “la virgen nos llamó”.
María Cristina del Almeida, se acercó a Sturla y sus primeras palabras fueron “vengo de Argentina”. En diálogo con El Observador dijo que solamente viene para el Rosario y que estar allí le genera una emoción muy grande.