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La Iglesia en los medios Sin tabú: diversidad sexual y religiosa

LA REPÚBLICA |

ENCUENTRO EN MONTEVIDEO

En la Sala Delmira Agustini del Teatro Solís tuvo lugar una actividad poco usual: representantes de la diversidad religiosa y de la diversidad sexual,  académicos y personas interesadas en esos temas se juntaron para dialogar. Durante el encuentro, quedó claro que si bien son más visibles las posturas conservadoras y fundamentalistas sobre sexualidad y cuerpo, hay otras que trabajan para incluir ambas diversidades.

La convocatoria fue realizada por el Grupo de Estudios de Religión y Política (Genrip) y la Secretaría de la Diversidad de la Intendencia de Montevideo, bajo el lema ` Sin tabú: diversidad sexual y religiosa“.  Respondieron con su presencia y participación activistas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales), feministas, religiosos, representantes gubernamentales, entre otras personas interesadas.

En un contexto de polémica por la `´´Propuesta didáctica para el abordaje de la educación sexual en Educación Inicial y Primaria“, que incluyó una marcha de protesta por su contenido, pudo dudarse de la serenidad en el intercambio, pero este se desarrolló en un clima de crítica respetuosa y constructiva.

Superando la relación binaria y en conflicto

Hugo Córdova Quero fue uno de los expositores.  El especialista en estudios interdisciplinarios de religión, etnicidad, diversidad sexual, migración y en la temática queer, realizó una aproximación de esta última en el cristianismo judaísmo, islam, religiones afro y budismo.

Córdoba Quero enfatizó que los abordajes sobre la sexualidad y el cuerpo son diversos incluso dentro de las mismas religiones  y se abocó a demistificar el vínculo negativo entre sexualidad y religión, descentrando ambas áreas de la relación binaria y en conflicto. Para esto propuso repensar los textos sagrados en clave de diversidad y también mostró ejemplos de pastores, rabinas, sacerdotisas, obispas y líderes de cada religión pertenecientes a la diversidad sexual.

Hay teologías sexuales que valoran de manera positiva la sexualidad que han ha surgido desde la segunda mitad del siglo XX. En América Latina, corrientes de ese carácter, comenzaron a aparecer en la década del 8O, con las teologías feministas y luego desde las perspectivas de los grupos de la diversidad sexual.

El investigador hizo un fuerte llamado a bajar las barreras existentes entre organizaciones de la diversidad sexual y las religiones. Afirmó que es posible colaborar entre sectores religiosos progresistas, organizaciones feministas y de la diversidad a favor del avance de leyes y de una cultura de la diversidad. Remarcó, asimismo, que “Los medios salen y muestran las posiciones fundamentalistas, pero no visualizan a los religiosos que apoyan las marchas de la diversidad con sus símbolos religiosos”.

En cuanto al cristianismo,  afirmó de que no es una religión homófoba, aclarando que lo que sí hay son “personas e instituciones que son homófobas”. En  contraposición, “la teología queer piensa la relación de lo divino en medio de la sexualidad y la intimidad, sin negar el cuerpo y la sexualidad, buscando romper la hegemonía del heteropatriarcado y lo heteronormativa“.

Variedad de posturas

La Mae Sandra de Oxala explicó como la umbanda se difundió gracias a que muchos religiosos pertenecían a la diversidad sexual y al ambiente artístico. Así mismo afirmo que “la umbanda recibe a muchas personas discriminadas por su condición sexual en otras religiones, gente de fe, que busca al Dios de amor”.

Alexandra Lizbona, de la comunidad judía, sostuvo que la misma tiene una gran diversidad de posturas y no se puede generalizar. Puntualizó que “existe una ala reformista, que desde los años 70  comienza un movimiento donde se reconoce a las rabinas y a los rabinos pertenecientes a la diversidad, pero muchas veces queda solo una visión de la ultraortodoxia que discrimina.”

Sin enunciados universales

El Rev. Fernando Frontan presentó en primera persona su testimonio. De ser el primer pastor abiertamente gay, ya ha tenido la oportunidad de celebrar ceremonias religiosas entre parejas del mismo sexo- ´´Nosotros no casamos, pero si bendecimos –aclaró- Tuve el privilegio de bendecir las primeras parejas gays y lesbianas en Uruguay”.

Fontan afirmó que en este tiempo “he tenido un solo enemigo, que es el fundamentalismo que se instala donde quiere”. Así mismo destacó que el evento en el que participaba era impensable en los 90, y aunque tuvo muchos problemas cuando era seminarista católico, algo que lo mantuvo en la militancia fue la fe.

El sacerdote salesiano Juan Algorta evocó tres aprendizajes que tuvo durante su experiencia como sacerdote.  En Roma, un profesor le dijo que “Jesús fue infinitamente más benévolo con las experiencias sexuales que podía observar, que con el pecado social (…) Como pecado social entendemos todo lo que sea usar al ser humano en   beneficio propio”. El sacerdote también recordó el mensaje social del Papa Pablo VI, centrado en generar una mejor convivencia social y no en imponer enunciados universales. La tercera experiencia que citó estuvo referida al Papa Francisco. Cuando fue entrevistado por primera vez por un periodista y se le preguntó sobre la situación de la comunidad gay, él respondió: “Quien soy yo para juzgarlos”, “. Algorta afirma “que esta frase del Papa vale mucho más que una gran carta que se publique. Nadie puede juzgar al ser humano, que actúa convencido de lo que hace”. Finalmente,  afirmó que vivimos en un tiempo en el que “estamos pasando de una moral rígida y una prédica opresiva a una moral responsable”.

El aporte feminista

El aporte feminista vino de la mano de Lucy Garrido, integrante de Cotidiano Mujer.  Ella enfatizó de que “hay un problema de prensa, por el cual no se conocen las otras posturas como las que se conversaron hoy”. Por otro lado, planteó que “como feminista, ubica el problema principal con la jerarquía de la iglesia católica, con la cual el debate tiene que ver con el poder”. En medio de bromas y críticas,  Garrido afirmó que “la ideología de género patriarcal nació del dogma religioso, del cual abrevó el Estado y el poder. A las mujeres nos ha ido muy mal en todas las religiones; eso no es una casualidad: eso es ideología de género“. La referente de la organización no gubernamental dijo que existe un tema de desigualdad de poder entre la iglesia católica y las religiones inclusivas, que tampoco tienen la misma capacidad de comunicar. También apuntó que en Uruguay fue muy importante que hubiera varias iglesias a favor de la despenalización del aborto.