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La Iglesia en los medios Se comete una “injusticia” cuando se señala que “los cristianos son homofóbicos”, según especialista [Opinión]

LA DIARIA |

Ramiro Alonso

“Cuando hablamos de religión y sexualidad lo tenemos que hacer en plural, sobre todo de religiones, porque si no, queda como que la religión es algo homogéneo y que todo el mundo piensa igual, pero las religiones son diversas”, subrayó el argentino Hugo Córdova Quero, doctor en Estudios Interdisciplinarios en Migración, Etnicidad y Religión y magíster en Teología Sistemática y Teorías Críticas (Feminista, Poscolonial y Queer), ayer de tarde, al inicio de su exposición en la charla sobre diversidad sexual y religiosa en el teatro Solís.

“A los cinco años me di cuenta de que me gustaba el vecinito de al lado. Yo no sabía qué era el género, la sexualidad y el deseo, pero tenía un sentimiento por él. Al mismo tiempo, vengo de una cuarta generación de ministros en mi familia, muy religiosa, y el sentimiento religioso estaba muy presente en mí. Cuando llegué a la adolescencia tuve que empezar a partirme. Pero es un error pensar que uno tiene que priorizar la religión y dejar de lado el deseo o viceversa. Esto es una disyuntiva que en el siglo XXI ya no se puede tener”, señaló el especialista.

Córdova señaló que cuando se dice, por ejemplo, que “los cristianos son homófobos”, se está “cometiendo una injusticia”, ya que no todos los cristianos son así. “Un sexto de la población humana es cristiana. ¿Creen que todos piensan igual? ¿Que todos son homófobos y heterosexuales? Yo soy cristiano y no soy homófobo; de hecho, soy victima de la homofobia”, indicó. Luego mostró que en cuatro religiones –la cristiana, el islam, la judía y el budismo– hay distintas corrientes, y en todas hay sectores que permiten el casamiento entre personas de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), y que la diversidad sexual también está en varias jerarquías de esas religiones, pero “permanece invisible”, porque “los medios” sólo muestran “a los sectores fundamentalistas que salen a protestar en contra” de la diversidad sexual.

Córdova dijo que hay que reconocer que las teologías sexuales que conocemos siempre “han negado el cuerpo y la sexualidad”, y explicó que hasta el siglo XI, el término “sodomía” era utilizado para penar cualquier relación que no fuera con fines de procreación. Es decir “que una pareja heterosexual que tenía sexo oral también [cometía] sodomía”, y agregó que fue a partir de aquel siglo que la interpretación del término pasó a ser “el acto entre dos varones, ni siquiera entre dos mujeres”.

No obstante, el especialista subrayó que a partir de 1970 surgieron las teologías LGBT, que trataron de contar “la historia de las personas de la diversidad sexual dentro del cristianismo; entonces, comenzamos a recuperar santos, santas y personajes bíblicos que integran la diversidad sexual”. Ejemplificó con “una de las interpretaciones más conocidas”; “el modo en que se narra la relación de amistad entre David y Jonatán es homoerótico”. “Tenemos santos como Elredo de Rieval, en el siglo XI, que permitía que sus monjes durmieran juntos y se abrazaran. Y él invitaba a compartir la cama a todo peregrino que cayera en su abadía. Era un monje muy abierto con las personas de su mismo sexo, y esa historia permanece bastante oculta”, señaló Córdova, que por último dijo que en ningún texto sagrado dice que dos personas del mismo sexo que tienen una “relación adulta entre ellas están condenadas por la divinidad”. “Son las interpretaciones de algunas personas las que dicen eso”.

Rasguña las piedras

Al final del evento, varias personas hicieron una exposición como integrantes de diversas comunidades religiosas. Alexandra Lizbona se presentó como judía, feminista y estudiante de ciencia política. Señaló que en el judaísmo “hay una pluralidad enorme” y que cada una de las corrientes tiene distintas formas de mirar la sexualidad. Contó que vivió en Israel y que en algunos barrios le “tiraban piedras por estar de minifalda”, aunque “eran todos judíos y estaban en Israel”. “Eso también pasa en Uruguay, la comunidad ortodoxa me discrimina porque amo a hombres judíos y no judíos, y eso casi que es un pecado. Pero a mí no me hace sentir ni más ni menos judía, aunque me genera un choque con alguien que dice ser igual a mí”, señaló, y agregó que en Uruguay se ha avanzado en la agenda de derechos; sin embargo, “hay choques culturales entre las religiones”.

Por otro lado, dijo que “hay que aplaudir” al ala reformista del judaísmo, que desde la década del 70 plantea que haya rabinos hombres sin importar si son homosexuales, y también mujeres. Luego señaló que Israel ha “avanzado mucho en materia de derechos”, ya que “están reconocidas por ley las personas homosexuales” y “está explícita la no discriminación”. En ese instante se vivió un momento de tensión, ya que una mujer del público se paró y la increpó: “Por favor, te voy a pedir que no hagas propaganda de Israel”.