Iglesia al día

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La Iglesia en los medios “Salto me regaló el descubrir al Padre Pío”  [Entrevista a Monseñor Galimberti]

PABLO GALIMBERTI

DIARIO CAMBIO |

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En el mes de mayo presentó su renuncia al Papa Francisco, tal como se lo pide el Derecho Canónico, al cumplir 75 años de vida. Con una trayectoria de casi 10 años en la Diócesis de Salto se ha transformado en un referente, no solo para la región, sino para el país.
Considera que la vida sacerdotal exige sus responsabilidades, al igual que un matrimonio o el formar una familia y es consciente que ha mermado el interés por dedicarse a la Iglesia a tiempo completo, pero a la vez se siente plenamente acompañado y disfruta de su labor como obispo.

Mons. Pablo Galimberti Di Vietri, habló con CAMBIO y responde a preguntas sobre su vida espiritual y las normativas de una Iglesia Católica que apunta a generar cambios desde la asunción de Francisco.

-“El que no carga con mí cruz no puede ser mi discípulo”. ¿El que no la carga Dios lo deja de lado?
-Cargará otras cargas. De la vida cotidiana o cargas que las tiene que llevar solo o que las comparte con su compañera o cargas que de repente son más íntimas y que ni siquiera puede compartirlas con un ser querido, porque sería de alejamiento más que de acercamiento. De modo que hay muchas cargas en la vida. Vivir es cargar una responsabilidad, no solo navegar a la deriva en el océano de la vida. En otros momentos Jesús dice. “Mi carga es suave, mi yugo ligero”, de modo que a estas palabras hay que sumarlas a otras resonancias. Cuantos yugos se hacen muchas veces inaguantables, insoportables. Vivir a veces con enfermedades, con contradicciones, situaciones difíciles. Es bueno poder depositar estas cosas íntimas que muchas veces ni el mejor psicólogo puede entender.

-Cuando alguien sufre un padecimiento grave dice “¿Por qué Dios me castiga”?
Dijo el Padre Pío: “Tú debes quitar y transportar las piedras y arrancar las espinas. Jesús sembrará, plantará, cultivará y regará” ¿Es así?
-Toda apuesta de un vínculo de confianza, uno va construyendo y verificando que en el andar se van acomodando las cosas. Porque hacer de eso una prueba de antemano no suele funcionar.
En el amor los vínculos, el afecto, la estima, la libertad se juega y anticipan lo que yo quiero construir junto con el otro, pero sin tener todo el resultado, porque de lo contrario se traduce en una calculadora. En el ir andando uno piensa, como decía Antonio Machado: “Converso con ese hombre que siempre va conmigo, espero hablar con Dios un día”. Es decir uno va caminando y en el andar se va encontrando, pero al mismo tiempo uno debe ir alimentando el fuego.

-Últimamente han aparecido documentales y películas que cuentan una historia diferente a lo que se sabe por la Biblia; la creación y sobre la vida de Jesús. ¿Cuál es su visión respecto a esto?
-La Biblia no es un libro científico. Lo decía Galileo: “No es para saber cómo es el cielo, sino, como se va al cielo”. De modo que la Biblia no trae un relato científico, es un relato destinado a pueblos creyentes que se plantean en el siglo VII antes de Cristo, como sería el origen.
Decir que el hombre es barro, lo experimento todos los días. Tengo mis oscuridades, soy frágil, me enfermo, tengo que ir al médico, me quiebro, pero Dios sopló. Es decir un soplo que me dignifica, me hace libre, aún en mis condicionamientos, soy causa de mis actos. De modo que la Biblia nos contradice en muchos relatos que son fábulas, hipótesis o búsquedas. Ahora otra cosa es pretender que una de estas hipótesis o narraciones sustituyan la verdad fundamental.

-Según el Código Da Vinci, María Magdalena, aquella prostituta que nos enseñó la Biblia, era la esposa de Jesús. Es decir, se intenta cambiar la historia. Incluso se intenta mostrarla junto a Jesús en la última cena.
-Hay mucha fantasía. Hay muchas búsquedas en ese vínculo de tanta libertad de Jesús con la mujer.
Aquella escena donde está la mujer en el piso, tirada por los doctores de la ley que la quieren apedrear porque la encontraron adulterando y Jesús muy tranquilo se agacha, hace tiempo y les dice. “El que esté sin faltas que tire la primera piedra”. De a poco, comenzando por los viejos, se retiran. Magdalena fue una mujer con una vida turbulenta, pero que fue transformada.
Ahora los ojos que siempre buscan el lado oscuro afirman que hubo algo más.
Imaginar cómo era eso, personalmente, no le doy ninguna credibilidad. Hace pocas semanas el Papa Francisco declaró que la fiesta de María Magdalena fuera celebrada con mayor relevancia, porque fue la mujer que despertó a los apóstoles cuando vio a Jesús resucitado. De manera que tuvo un papel muy grande, porque se la jugó entero.

-¿Habla con frecuencia con el Papa Francisco?
-Con Francisco estuve mano a mano dos veces. Una fue en Río de Janeiro en Brasil, donde conversé de algunos asuntos y luego lo vi en la Plaza San Pedro, donde acudí a saludarlo y donde tuve la oportunidad de contarle lo del Liceo Francisco en Paysandú

-¿Cómo ha sido la experiencia del Liceo Francisco?
-Va marchando muy bien con una propuesta de tiempo completo. Por la mañana educación como cualquier liceo y por la tarde es acompañar al alumno con sus respectivas comidas, desayuno, almuerzo y merienda. Hay que buscar apoyos. Hay gente y empresas que apoyan gracias a las ventajas fiscales, pero es una propuesta que requiere esfuerzo constante. Hay un seguimiento directo a los alumnos que no es una tarea sencilla. Tenemos tres grupos, dos de primero y uno de segundo, son cerca de 120 estudiantes.

-La iniciativa de trasladar la experiencia en Salto ya está en marcha.
-Estamos trabajando en el Barrio Nuevo Uruguay iniciando la primera etapa y la idea es para 2018, poder comenzar con un primer año. Estamos actualmente trabajando en la ambientación, contacto con la zona, con el barrio, la escuela y vecinos.

-¿Y el apoyo del estado?
-Por el momento no se lo hemos pedido. En el caso del liceo Francisco le hemos pedido la exoneración de impuestos para que las empresas colaboren. Y pedirle además que habilite el centro para su funcionamiento.
-El Papa ha manifestado su deseo de llegar a Uruguay. ¿Hay información concreta sobre su visita?
-Los obispos del Uruguay vamos a ir a verlo en el mes de noviembre de 2017. Pero fecha concreta de su visita aún no hay. Creemos que su llegada a Uruguay está muy ligada a su visita a la Argentina. Pensamos que tendrá que venir, pero no sabemos cuándo.

-La Iglesia ha concluido la recepción de denuncias por abusos sexuales cometidos por sacerdotes.
-Sí, ya está pronto el informe y en estos días se dará a conocer la síntesis de lo que se ha elaborado.
En lo que respecta a la Diócesis de Salto, la que más me ha impactado ha sido el caso de una señora que vía telefónica me dijo que ella había sido abusada de niña por un sacerdote. Quedé en visitarla en su casa. Hubo casos resonantes como el de Colonia Lavalleja, en el que la persona (el Hermano Víctor) ha sido procesada, no era sacerdote, pero cometió abuso y se intervino.
Hubo otros casos de denuncias, pero que no fueron confirmadas.

-La cena que se entrega en forma solidaria en la Casa Diocesana. ¿Es una idea de la comunidad?
-Sí, ha sido un impulso de la comunidad, donde hay mucha gente que colabora con la elaboración de alimentos, en principio se comenzó a entregar a algunas personas en situación de calle y hoy se alimenta a más de 200 personas. Es un esfuerzo muy importante y no se cuenta con apoyo estatal.
-¿Cuál es la situación económica de la Iglesia?
-Hay menos fieles y por tanto ha habido déficit. Hay gastos de limpieza y mantenimiento (pintura). El normal presupuesto de la Iglesia no alcanza. Se ha vendido un terreno en la zona de Cervantes y Morquio y con eso la Catedral tendría algún ingreso para respirar.

-No hay dudas que existe una modernización en la iglesia, pero los sacerdotes no pueden tener una vida sexual plena como cualquier cristiano.
-Hay sacerdotes en algunos lugares del mundo, por ejemplo en la Iglesia cristiana ortodoxa, donde se pueden casar y tener hijos. No es que esté prohibido, pero si uno opta por la vida sacerdotal tiene que aceptar las condiciones. Es un sacrificio, entrega, signo de amor de aspirar a una mayor entrega a Cristo y a la Iglesia.
-Pero también es un signo de amor, amar a una mujer y formar una familia.
-Claro que sí, yo vengo de una familia cristiana y conozco a obispos anglicanos que se han casado y formado su familia. Pero de alguna manera hay una tradición y la Iglesia la exhibe y yo el día que opté por esta elección -que me costó mucho- descubrí que había algo y también sabía que había una privación. Trato de no vivirlo como un “no puedo”, “no debo”, “no me permiten”, si es así yo le aconsejo a un joven que esté en este camino que no siga, porque lo vivirá siempre como un peso.
Pero también sabemos que el matrimonio exige muchas responsabilidades y que una mujer e hijos demandan y requieren compañía, cuidados y tiempo.

– ¿Entonces el celibato no es un tema pendiente?
-Yo no niego que se pueda replantear, pero tampoco creo que allí esté la clave de la fuerza del testimonio. Uno elige mochilas, pero para llevarlas con libertad. Es una opción de vida que uno hace y que la Iglesia pide. De todas maneras hay sacerdotes que han formado su familia y están aquellos que hemos hecho una elección y que renunciamos a otras cosas para seguir a Cristo. Igualmente valoramos mucho la labor de la mujer en nuestras actividades, no con la intimidad de otras situaciones, pero están muy cerca del sacerdote y del trabajo diario.
-Es notorio que últimamente hay un desinterés en participar de la Iglesia. ¿Cuál es el motivo?
-Hoy los valores económicos, sociales, afectivos están priorizados. Los pastores de otras Iglesias como la Metodista o Anglicanos, están en una disminución del interés tanto de jóvenes que aspiran al sacerdocio como de la gente. Coincido que hoy ha bajado el interés de la gente por dedicarse a tiempo completo. Es una vida que  exige sus responsabilidades y los modelos que se presentan actualmente no atraen. Pero lo bueno es transformar la vida ayudando a los demás. En lo personal me pasa como la frase de Antonio Machado, converso con ese hombre que me acompaña.

-¿Cual es la relación de la Iglesia con los masones? Ellos dicen que no tienen problema con la Iglesia, sino que la Iglesia tiene problemas con ellos.
-Bueno, que ellos opinen lo que quieran. Yo le puedo decir que si se quiere ser ambas cosas van a ser un mal masón y un mal católico. No hay inconvenientes en coincidir en muchos aspectos de la vida. El valor de la honestidad, de la familia o de colaborar con la sociedad. Si el ser supremo en el que ellos creen es más bien como una idea, yo frente a una idea no me siento a dialogar por las mañanas. Por tanto la fe para mí es una amistad que va conmigo. Ahora un masón: ¿Con quién dialoga en su interior? La palabra de Cristo a mi me interpela todos los días, a veces es un consuelo, otras veces es un estímulo, otras un fuego, otras un reproche, un arriba un adelante o un no estás solo.

-A partir de su llegada a Salto el Padre Pío comenzó a tener una presencia más viva en la Iglesia. Incluso Ud. concurre con frecuencia a celebraciones a la Gruta de la Estancia La Aurora.
-Yo primero fui a hablar con las personas que allí viven, con Tulio y Elena Tonna y después con el tiempo entendí que Salto me regalaba el descubrimiento del Padre Pío, algo que llevaré hasta mi muerte y más allá. Traté de saber todo sobre él.
Cuando estuve en Italia fui hasta el lugar de su nacimiento, donde tuvo esas experiencias tan fuertes, fui al lugar donde estuvo su cuerpo. En febrero y de visita en El Vaticano estuve en la Basílica de San Pedro y fui donde su cuerpo descansa, fue una linda experiencia el tenerlo muy cerca.
Por otro lado conocer a la familia Tonna Rattín fue una alegría inmensa, porque preparan con mucha cordialidad y alegría el lugar y el Vía Crucis que se realiza en la gruta.

-El obispado de Salto tiene su historia con el Padre Pío, basta recordar lo vivido por Mons. Damiani (ver recuadro aparte)
-Mons. Fernando Damiani iba a encontrarse con él y que le pidió, según cuentan, que lo asistiera en el momento de su muerte. Aún conservo un telegrama (manuscrito) que Damiani le escribió al Padre Pío, donde le contaba que tenía un aprensión en el pecho que le impedía respirar. Luego se plasma la historia de que habría aparecido el Padre Pío en el Obispado y que se suma a la devoción de este hombre.

-¿Qué piensa de ISIS? ¿Cómo se puede frenar tanta violencia?
-Yo creo que ya desborda el ámbito religioso o es una religión ya deformada. Mahoma es un hombre que fue fundador de una de las principales religiones del mundo. Pero el ISIS es una deformación ideologizada que constituye un peligro de muerte y de asesinatos y ha perdido su credibilidad. Es un movimiento terrorista que se podría explicar desde ese lugar tan complejo de inestabilidad política que favorece su accionar. Es incomprensible como incorporan gente de Europa y pretenden llenar vacíos de vidas muy apagadas.

Más de Pablo Galimberti
Pablo Galimberti Di Vietri, nació en Montevideo el 8 de mayo de 1941.
Fue ordenado sacerdote desde el 29 de mayo de 1971 y se convirtió en obispo el 18 de mayo de1984. Residió en Uruguay, estuvo en Italia (4 años) en Estados Unidos (6 meses). Durante las vacaciones de verano, cuando estudiaba en Roma, trabajó un mes en Alemania y otros dos meses regresó para hacer cursos de alemán. Estuvo además un mes en Escocia y un mes en Francia.
Habla cuatro idiomas: italiano, francés, inglés y latín.
Sus estudios fueron en la dirección de Humanidades, Filosofía y Teología.
Admira como un personaje de significancia en la vida a Juan Pablo II.

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PADRE PIO EN SALTO

En Salto se cuenta el episodio de monseñor Fernando Damiani, vicario general de la Diócesis y una de las almas predilectas del Padre Pío.
Monseñor Damiani, en una de las numerosas visitas hecha al Padre Pío, obtuvo de él la seguridad que lo iba a asistir en el momento de su muerte. El religioso capuchino mantuvo su promesa.
En el año 1941 el arzobispo de Montevideo, monseñor Antonio Barbieri, fue invitado a presidir el Congreso Eucarístico de aquel año en Salto. Un día, poco después de medianoche, lo despertaron unos golpes dados en la puerta de su pieza. En la penumbra le pareció ver la figura de un capuchino y sintió una voz que le decía «Vaya a asistir a monseñor Damiani que está muriendo». El arzobispo corrió a la pieza de monseñor Damiani y alcanzó a hacerle dar al moribundo el viático y el óleo de los enfermos, por el sacerdote Francisco Navarro. Damiani murió media hora después, asistido por cuatro obispos y seis sacerdotes.
Sobre la mesa de luz se encontró un esbozo de telegrama, escrito con mano temblorosa, que decía: «Padre Pío -San Giovanni Rotondo- dolores continuos de corazón me anonadan -Damiani».
Después de algunos años, el 13 de abril de 1949, el arzobispo Barbieri fue al convento de San Giovanni Rotondo (donde vivía el fraile) y confirmó que el capuchino que había visto en la penumbra en el obispado de Salto, había sido propiamente el Padre Pío.