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Noticeu Sacerdotes uruguayos reciben premio en Milán y serán homenajeados en la Embajada uruguaya ante la Santa Sede

 

Martini

Los sacerdotes uruguayos Gonzalo Abadie Vicens (Montevideo, párroco de La Teja y director del Entre Todos) y Guillermo Buzzo Sarlo (Salto, formador del Seminario) recibirán el sábado 21 de mayo el “Carlo Maria Martini International Award 2016”, en una ceremonia presidida por el Card. Angelo Scola, arzobispo de Milán. Los presbíteros resultaron ganadores del premio  por un jurado de 10 miembros, integrado por teólogos, biblistas, filósofos, periodistas y artistas, sacerdotes y laicos, dos de ellos mujeres (una titulada en filosofía y teología, y la otra en ciencias políticas, ambas escritoras), un editor y exdirector del Corriere della Sera, y hasta uno de los rabinos más influyentes de Europa, amigo de Martini, así como también del secretario personal del fallecido cardenal, quien informó a los premiados antes de que la noticia fuera publicada.

Luego de recibir el premio en Milán, los sacerdotes serán homenajeados el martes 24 de mayo en la sede la de Embajada de Uruguay ante la Santa Sede.

Es un premio bianual instituido por los jesuitas de Italia a través de su Fondazione Carlo Maria Martini y del arzobispado de Milán, con el fin de honrar su legado y calibrar su influencia en todo el mundo. Martini fue una de las personalidades más sobresalientes de la Iglesia de las últimas décadas: un jesuita estudioso y erudito de las Sagradas Escrituras, fue rector de una de las universidades más importantes de Roma (la Gregoriana), escribió junto a Umberto Eco «¿En qué creen los que no creen?», cultivó el diálogo con la cultura y los no creyentes, y sus famosos retiros fueron divulgados en decenas de libros de una extraordinaria profundidad, algunos de ellos verdaderos best sellers. Fue arzobispo de Milán durante más de 20 años.

La convocatoria para participar del Premio Martini se amplió en esta oportunidad a cuatro idiomas (italiano, inglés, francés y español), y comprendió tres categorías: pensamiento y figura de Martini, relación entre Biblia y cultura en el mundo de hoy, y experiencias y proyectos pastorales basados en el estilo de Martini. Los sacerdotes uruguayos resultaron ganadores de esta última categoría con el ensayo titulado: «Discipulado catecumenal de Adultos (DcA). Un itinerario inspirado en el pensamiento y la obra del Card. Carlo María Martini». Es la plasmación de un tipo de catequesis, la preferida y exhortada por el magisterio de la Iglesia, conocida como «catecumenado» o «iniciación cristiana», destinada a los adultos (no a los niños) que fue de enorme prestigio y columna vertebral de la Iglesia de los primeros siglos, cuando era una minoría en medio del imperio romano. El magisterio actual, desde el Concilio Vaticano II, exhorta a reeditar esta experiencia, y a ponerla como centro operativo e inspirador de todas las otras formas de catequesis.

Se trata de un giro copernicano, de una novedad paradójica porque está cifrada en las prácticas antiguas. ¿Cómo fue aquella famosa institución del catecumenado en el seno de la Iglesia primitiva? Es una pregunta de candente actualidad y que sigue mereciendo el interés de los investigadores. Se sabe mucho, pero falta mucho más por conocer. No hubo uno, sino diversos catecumenados, de distinto alcance y duración. Se sabe, sí, lo que conseguía, la adhesión a Cristo y a la Iglesia, y que dejaba una marca, no solo litúrgica, sino catecumenal, inseparable la una de la otra, entretejida la una con la otra. La disyunción entre ambas, señala el clarividente Ratzinger, ha tenido «funestas consecuencias», «ha desembocado en la ritualización del sacramento y en el adoctrinamiento de la palabra». O sea: sacramentalismo por un lado, e instrucción seca por el otro.

Cualquiera que desee vérselas con la renovación de la catequesis ha de vérselas con esta disyunción. La Iglesia pide recobrar la unidad. Establece los criterios: el catecumenado tendría que ser así, y así, y así… Y los que lo hicieran deberían encontrar esto, esto y esto otro… Estas cosas están planteadas en el RICA (Ritual de iniciación cristiana de Adultos). Pero, ¿cómo se hace? «¡Pero lo que hoy preocupa es cómo hacer! ¿Qué metodologías, qué itinerarios seguir?», se preguntaba el P. Luiz Alves de Lima, el eminente catequeta latinoamericano en el último Congreso internacional del Catecumenado en julio de 2014. El Discipulado catecumenal es una respuesta concreta, que pudo salvar el abismo, la disyunción, las exigencias del RICA, gracias a un libro del Card. Martini, de pocas páginas pero muy osado, en que, explicando el evangelio de Marcos, descubre algunos entretelones del catecumenado antiguo, una mina de oro de la que el Discipulado se ha enriquecido hasta hoy.

Buzzo y Abadie.001

 Abadie y Buzzo hicieron cursos de catequética en el ITEPAL (CELAM), y fueron directores de catequesis de sus respectivas diócesis, donde la huella del Discipulado está en alguna medida presente. Ambos comparten la responsabilidad del Discipulado, que se practica entre todas las edades en distintos lugares del país. Los orígenes del Discipulado se encuentran en el “grupo madre”, un típico grupo de confirmación de la Parroquia Tierra Santa, laboratorio al que se sumaron luego varios e importantes colaboradores como el P. Leonel Cassarino primeramente, Miguel Pastorino y el P. Quinto Regazzoni. Hoy, colaboran muchos laicos y, principalmente,  el P. Antonio Roselli, en Mercedes. El Discipulado mereció un gran reconocimiento apenas nacido: fue seleccionado por el jurado del Congreso Internacional del Catecumenado en París, donde el P.  Abadie lo presentara el 8 de julio de 2010. El Cardenal Daniel Sturla dijo que «es una alegría para toda la Iglesia uruguaya».

En base a la crónica publicada en el Quincenario “Entre Todos”