Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Rezo por vos

SEMANARIO BÚSQUEDA |

https://www.busqueda.com.uy/nota/rezo-por-vos/ls-1970-23a38d2011cc1b263ff4

Eduardo Alvariza
Yerry Mina, el zaguero colombiano de 1,95 m, se transformó en el goleador de su equipo en este Mundial con tres goles. Defensa y extraordinario cabeceador, Mina debió hacer el trabajo que no hicieron los delanteros y los volantes, algunos en un estado de languidez muy alejado de la intensidad que se necesita para jugar este tipo de partidos. En su última anotación, que le dio a la selección cafetera el empate agónico contra Inglaterra y posibilitó el tiempo de prórroga, Mina corrió hacia la tribuna para festejar y se abrazó con los hinchas. No era para menos: fue un tremendo cabezazo que dio un pique antes de meterse en el arco y vencer la desesperada resistencia de un defensa y el golero, que inmediatamente desahogó su frustración dando un tortazo al vertical derecho. En su emocionado festejo y con un gesto que incluía ademanes y miradas hacia el cielo, Mina dejaba en claro que no era a él a quien debían agradecer los desaforados espectadores, sino a Dios.

En Valis, una maravillosa novela de Philip K. Dick, el personaje protagónico es un escritor de ciencia ficción que ha abusado de las drogas y sufre una profunda depresión. Se encuentra al borde del suicidio y también tiene el convencimiento de que el universo es un cúmulo de información tan vasta y desbordante que resulta imposible desentrañarla afuera y procesarla dentro. De lo que sí está seguro su cerebro es de haber experimentado un fino rayo verde, parecido a un láser, que proviene de Dios. También sabe que la locura está muy cerca de toda posibilidad de contacto con la divinidad.

Fue un duro golpe para los jugadores ingleses el gol colombiano de Mina en los descuentos. Tenían el partido prácticamente ganado. En los primeros minutos del alargue, los dirigidos por Gareth Southgate se replegaron y movieron el balón con cautela por aquello del colocón anímico que genera en los adversarios un empate en la hora. Más calculadores y ordenados tácticamente, los ingleses no pudieron marcar diferencia en los 30 minutos agregados y se resignaron a dirimir la batalla desde los once pasos, donde a veces un extraño rayo verde que nadie sabe de dónde viene intenta menguar las chances del arquero.

Los ingleses supieron patear mejor los penales y eliminaron a los colombianos. No sabemos si Mina agradeció o culpó a Dios por la eliminación de su equipo.