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La Iglesia en los medios “Realmente es un dolor muy grande para la Iglesia y una vergüenza”

RELIGIÓN DIGITAL |

La Iglesia uruguaya pide perdón y ofrece “compromiso” a las víctimas de abusos sexuales
Los obispos prometen “tolerancia cero y procesar con el mayor rigor todas las denuncias”

Son actos de personas que prometieron servir a Dios y al prójimo y en cambio cometieron actos aberrantes
La Iglesia Católica de Uruguay pidió “perdón” y ofreció “compromiso” a los menores víctimas de abusos sexuales por parte de “sacerdotes y consagrados” de esa confesión religiosa, tras recibir dos denuncias de casos en la Archidiócesis de Montevideo, informaron hoy fuentes eclesiásticas.

“Hemos querido hacer un comunicado pidiendo perdón a las víctimas y manifestando nuestro deseo de poder colaborar, acompañar y recibir todas las denuncias que se quieran hacer para poder sanar esto”, dijo el obispo Milton Tróccoli, portavoz de la Conferencia Episcopal Uruguay (CEU).

“Realmente es un dolor muy grande para la Iglesia y una vergüenza que nos da que haya sucedido”, aseveró a continuación.

Así, en el comunicado al que hizo referencia el prelado, la Conferencia Espiscopal pide “perdón a las personas que han sufrido abusos por parte de algunos clérigos y religiosos” del país.

“Sentimos dolor y vergüenza, ya que son actos de personas que prometieron servir a Dios y al prójimo y en cambio cometieron actos aberrantes”, dice el escrito.

Hasta el momento, de las dos denuncias recibidas, una ya se encuentra procesada, mientras que se está investigando sobre la segunda, al tiempo que se habilitó un teléfono para que las víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos puedan recibir apoyo desde la iglesia.

“Habrá expertos que recibirán esas llamadas y combinarán un encuentro personal con las víctimas o les indicarán un referente para poder dialogar y canalizar sus denuncias”, dijo Tróccoli.

Asimismo, la Iglesia seguirá aplicando el protocolo de acción frente a denuncias de abuso sexual, realizado “con la ayuda de profesionales expertos” hace cuatro años.

Tras el establecimiento del protocolo, un equipo de la Iglesia Católica chilena integrado por “sacerdotes, psicólogos y abogados” asesoró a las autoridades eclesiásticas en la materia, y el centro de prevención de abusos sexuales en Roma ofrece algunos cursos en línea.

De este modo, la Iglesia pretende trabajar en la prevención “con educadores de colegios y catequistas” para crear “ambientes seguros donde los chicos puedan estar bien, tranquilos y se respete su dignidad”, dijo Tróccoli.

El portavoz de la CEU expresó que la postura de la Iglesia uruguaya será la misma del papa Francisco de “tolerancia cero y de procesar con el mayor rigor todas las denuncias”.

El comunicado también “reafirma el valor de la consagración a Dios mediante el celibato, que la Iglesia mantiene como un modo especial de seguimiento de los discípulos de Jesús” y apela “a la ayuda de Dios y al apoyo de los hermanos” para superar el “desgaste y las fragilidades” de estas conductas humanas. (RD/Agencias)

Comunicado íntegro de los obispos uruguayos

Los obispos desde hace cuatro años hemos venido prestando especial atención a este tema. Primero elaboramos, con la ayuda de profesionales expertos, el Protocolo de acción frente a denuncias de abuso sexual a menores por parte de clérigos. El año pasado recibimos a los miembros del equipo de prevención de abusos de la Iglesia de Chile, que está integrado por sacerdotes, psicólogos y abogados, y estamos abocados a la creación de una comisión para la prevención de abusos en nuestra Iglesia.

A su vez, cada congregación religiosa e instituto de vida consagrada ha elaborado su propio protocolo para atender denuncias contra sus miembros.

Pedimos perdón a las personas que han sufrido abusos por parte de algunos clérigos y religiosos en nuestro país. Sentimos dolor y vergüenza ya que son personas que habiendo prometido servir a Dios y al prójimo, cometieron actos aberrantes.

Todos saben que, desgraciadamente, hechos como estos, se denuncian de unos años a esta parte en diversos países, y en todos los estratos de la sociedad. Pero de ningún modo se puede justificar que ocurran en la Iglesia. Hacemos nuestras las palabras que Benedicto XVI dirigió a los autores de hechos similares: “traicionaron la confianza depositada en ustedes por padres que les confiaron a sus hijos. Deben responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos”.

Frente a las denuncias de casos de personas dañadas, reiteramos nuestra firme disposición a recibirlas, escucharlas y acompañarlas, investigando y procediendo con rigor de acuerdo al Protocolo antes mencionado. También manifestamos nuestra total disponibilidad para colaborar con la justicia.

Reconocemos al mismo tiempo la generosidad de la gran mayoría de sacerdotes y consagrados que a diario entregan su vida al servicio del prójimo. Reafirmamos el valor de la consagración a Dios mediante el celibato, que la Iglesia mantiene, como un modo especial de seguimiento de los discípulos de Jesús.

Nuestra diaria tarea nos pone en contacto con la fragilidad humana. Somos conscientes de las miserias propias y ajenas, y de la necesidad de la ayuda de Dios y el apoyo de los hermanos que nos sostengan. Así podremos superar desgaste y fragilidades. La fidelidad del cristiano, en cualquier opción de vida, es un don y también una responsabilidad.

Nos comprometemos a seguir examinando con cuidado las motivaciones y aptitudes de los futuros sacerdotes, y también en la adecuada formación para la prevención de quienes colaboran en las comunidades, instituciones u obras sociales eclesiales.

Los obispos de la Conferencia Episcopal del Uruguay