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La Iglesia en los medios Rafael Luciani: El falso enfrentamiento entre el Papa y los Obispos por Venezuela (II) [menciona a Uruguay]

RELIGIÓN DIGITAL |
https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2019/02/19/religion-iglesia-oopinion-america-luciani-falso-enfrentamiento-papa-francisco-obispos-venezuela-ii-elecciones-ayuda-humanitaria-liberacion-presos-politicos-maduro-guaido.shtml

“Lo que el Papa desea: elecciones, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos”.

La tercera vía: «Neutralidad positiva»

El día 8 de febrero de 2019, el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, declaró a una televisora italiana que «la actitud de la Santa Sede es de neutralidad positiva, no es la actitud de quienes se sientan delante de la ventana y observan de manera casi indiferente. Es la actitud de estar sobre las partes para superar el conflicto». La frase causó grandes críticas, especialmente movidas por católicos conservadores con gran influencia en las redes sociales. ¿Qué significa este término en la Geopolítica Pastoral de Francisco?

En primer lugar, se expresa la toma de posición de la Santa Sede ante la crisis actual. A diferencia de las posturas de Mexico y Uruguay, que se habían declarado «neutrales» aludiendo al principio de no intervención, el Vaticano decide agregar el adjetivo «positiva» para aclarar que su posición no es la de la doctrina Estrada, seguida por la política exterior mexicana, como tampoco la de auspiciar un nuevo diálogo como proponía la cancillería uruguaya.

En segundo lugar, es un término que especifica la dinámica propia de la diplomacia vaticana como Soft Power que trabaja Backchannel. Es decir, que no se mueve en base a declaraciones públicas inmediatistas ni calificaciones políticas de los regímenes, sino que se orienta a procurar acciones positivas para solucionar conflictos y producir cambios políticos reales que eviten derramamientos de sangre o mayores muertes en crisis humanitarias.

Este tipo de acciones están en proceso de negociación actualmente con los actores internacionales que tienen una voz fundamental para decidir el destino del caso venezolano, a saber, Cuba, Estados Unidos, Rusia y China. Este modo de proceder del Papa -como lo ha hecho antes- busca una solución real y permanente ante la crisis, y no sólo de carácter inmediata que pueda reproducir a mediano plazo las mismas causas que la originaron.

Como hemos explicado reiteradamente, nada sale de Roma sin la aprobación del Papa, así como nada es hecho por una Conferencia Episcopal local sin la autorización de Roma. La Iglesia no es una democracia. Es un órgano colegial. Frases absurdas que se leen en las redes sociales, como «entre Bergolio y Sosa escojo a la Conferencia Episcopal» se pueden entender ante la desesperación humana que se vive en el país, más no responden a un conocimiento del modo de ser y operar de la Iglesia en su conjunto, y mucho menos a un uso responsable de las redes sociales, pues sólo logran crear mayor desolación entre quienes hoy confían en actores internacionales, como la Iglesia, para lograr una salida.

La salida no vendrá por las declaraciones del episcopado venezolano, sino por el conjunto de fuerzas internacionales que se han movilizado, y que desde hace 5 años tienen al Papa y a la diplomacia Vaticana actuando como uno de sus principales impulsores, y en continua coordinación de palabras y acciones con los obispos de Venezuela. Algo que la historia tendrá que reconocer cuando pase la tormenta.

El Papa y el no reconocimiento de un nuevo período

El 7 de Febrero de 2019, el Papa envió una carta a Maduro en la que ratifica lo que ha sido un trabajo de varios años para lograr un cambio pacífico y constitucional en favor del pueblo venezolano. El Papa, como cabeza de la Iglesia y Jefe del Estado Vaticano llama a Maduro «Señor», no reconociéndole como Presidente legítimo del segundo mandato que debía iniciar el 10 de enero de 2019.

A la vez, la carta reclama la manipulación a la que fue objeto el proceso del diálogo facilitado por la Santa Sede, pues un diálogo verdadero «siempre debe buscar el bien común y no el interés de una parte». Finalmente, exige de nuevo las 4 condiciones que el Vaticano había puesto al gobierno, con dos claros ejes de acción para lograr un cambio: (a) dos acciones para lograr una transición política constitucional y pacífica: reconocimiento del parlamento y elecciones libres; (b) y dos acciones en pro del respeto de los derechos humanos: apertura de un canal humanitario y liberación de los presos políticos.

El Vaticano decidió hacer pública la carta un día después de que Guaidó confirmara los pasos a seguir para que el día 23 de Febrero entrase la ayuda humanitaria en el país. Este gesto, de no poco valor, es un fuerte mensaje a la comunidad internacional, que aumentó, desde entonces, su decisión de enviar ayuda humanitaria y apoyar el proceso de transición democrático.

Unidad de criterio y relacionamiento entre el Vaticano, los obispos venezolanos y el Parlamento

El Cardenal Baltazar Porras -uno de sus más cercanos colaboradores- declaró el 6 de febrero de 2019 en una entrevista en Argentina que: «hay una unidad de criterio y de actuación plena y total, y un relacionamiento entre el Vaticano y los obispos venezolanos». Todas las acciones y posiciones de la Iglesia en todo este proceso sociopolítico han sido fruto de una acción colegiada y una comunicación constante entre el Papa, los obispos y los fieles católicos. Por ejemplo, así como los obispos han sido claros en no reconocer la legitimidad de Maduro, el Papa fue el primero en desconocer a la asamblea nacional constituyente impuesta por Maduro sin voto popular.

Lo que el Papa desea sigue siendo hoy el clamor de los nuevos líderes de la única y legítima Asamblea Nacional, elegida bajo el voto popular con una mayoría opositora abrumadora: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos». Es esta la hoja de ruta vaticana para un proceso de transición hacia la democracia en Venezuela. Es la voz que llevan hoy nuestros jóvenes diputados con un mensaje que ha devuelto la esperanza en un cambio político en Venezuela que mira al bien común y se aleja de los intereses partidistas e ideológicos tanto de la oposición política como del oficialismo castrista.

No nos dejemos robar la esperanza, no perdamos la fe en las personas e instituciones que están trabajando, nacional e internacionalmente, por un cambio en Venezuela. Recordemos las palabras de Francisco en Paraguay: «las ideologías terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación incompleta, enferma o mala con el pueblo porque no asumen al pueblo; siempre terminan en dictaduras» (Visita Apostólica al Paraguay, 2015). Aún más claro, fue lo que le dijo a Raúl Castro en la Plaza de la Revolución de la Habana: «el servicio nunca es ideológico; ya que no se sirve a ideas, sino a las personas» (Visita Apostólica a Cuba, 2015).