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La Iglesia en los medios Profesores acusan a colegios de poner cámaras para controlarlos [Se cita a Audec y UCU]

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escribe Juan Pittaluga

El panóptico es una estructura arquitectónica ideada por el filósofo inglés Jeremy Bentham a fines del siglo XVIII con el objetivo de que el gobierno británico la utilizara para crear una prisión: es un anillo dividido en pequeñas celdas en medio del cual hay un patio con una torre en el centro, ocupada por un vigilante que mira y controla todo lo que realizan quienes están dentro de las celdas, que no pueden observar al vigilante ni saben si son efectivamente observados por él en todo momento. En el siglo XX el filósofo francés Michel Foucault extendió el concepto de panóptico desde un modelo de prisión a una técnica utilizada por todo tipo de instituciones que refleja el carácter controlador de la sociedad.

Maestros y profesores de colegios y liceos privados uruguayos aseguran que están viviendo una suerte de panoptismo, debido a la instalación de cámaras dentro de los salones de clase. “Es la venta de un servicio basado en la sospecha y la instalación de un dispositivo foucaultiano de control panóptico”, dijo a Búsqueda Sergio Sommaruga, integrante del Secretariado Ejecutivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep).

El martes el Sintep realizó un paro nacional de 24 horas con asamblea y movilización en reclamo de estabilidad laboral y aumento salarial y contra despidos arbitrarios, abuso patronal y persecución antisindical. Sin embargo, de acuerdo a Sommaruga “hay otras cosas que están complicadas” en la enseñanza privada. Integrantes del gremio han denunciado en asambleas que las instituciones donde trabajan colocan cámaras dentro de los salones de clase como un nuevo servicio para los padres de los estudiantes.

“La enseñanza privada es una relación mercantil y se hace una transacción comercial, de compra y venta, en este caso de un servicio. Y en este caso el servicio es nada más y nada menos que un derecho, que es la educación. Sobre la base del derecho mercantilizado se van agregando capas y ahora para vender el servicio más y mejor te venden cámaras de filmación adentro del salón, para que vos veas a tu gurí en clase”, indicó Sommaruga, para quien ese servicio no solo tiene como objetivo que los padres puedan observar lo que hacen sus hijos, sino también que la institución controle el trabajo de los docentes, “porque la sospecha es contra la maestra, contra el maestro, contra el profesor”.

“Eso genera una cultura de la sospecha generalizada que es tremenda, que está instalada. Es como que tu jefe te ponga una cámara. Y además atenta indiscutiblemente contra la tradición pedagógica nacional, en el sentido de la libertad de cátedra”, sostuvo.
Aunque todavía la mayoría de las instituciones privadas no ofrece ni utiliza ese servicio, según el dirigente se trata de una “tendencia progresiva” en el sector. “Acá los trabajadores vienen y te dicen que están poniendo cámaras. Cada vez lo escuchamos más”.

Muchos colegios y liceos tienen sistemas de vigilancia en sus perímetros y puertas de entrada y salida por cuestiones de seguridad. También algunos tienen cámaras en los pasillos. Pero para Sommaruga “es degradante” que se instalen dentro de los salones. “A mí me parece que hace mucho daño, porque uno tiene que vivir en confianza. Hay un mínimo de confianza que estructura las relaciones sociales, si se dinamita eso quedamos en una circunstancia de mucho salvajismo. Si no te gusta mi trabajo porque lo estoy haciendo mal, lo conversamos”.
Mocos. El paro y la movilización que realizó el Sintep tuvo como uno de los principales reclamos la acumulación de despidos arbitrarios en colegios, universidades, centros CAIF, clubes de niños y centros comunitarios de educación infantil, algunos de estos apoyados por la Intendencia de Montevideo.
Según el sindicato, ese tipo de despidos se ha intensificado en el último año y las instituciones aprovechan la zafra del período lectivo para llevarlos a cabo.

“Hubo gente despedida de forma violenta. A una gurisa que es psicomotricista de la Universidad Católica le dijeron en un CAIF ‘vos no podés estar acá, vos sos egresada de la Universidad Católica, te da asco limpiar mocos de gurises’”, ejemplificó Sommaruga.
El paro también tuvo como bandera el “uso absolutamente descontrolado de los contratos a término”, una herramienta jurídica que permite a los colegios y liceos contratar a funcionarios y docentes a prueba por doce meses. “El uso que hacen actualmente del instrumento viene a precarizar las condiciones de trabajo. Vos terminás de trabajar en diciembre, no tenés indemnización, cobrás el sueldo y durante enero y febrero no cobrás. Al año siguiente te contratan de vuelta, supuestamente porque estás probado y la función es necesaria”, criticó el dirigente, para quien esta segunda contratación a término “no tiene validez” conceptual ni jurídica.

“Si te contratan de vuelta es porque trabajaste bien. ¿Entonces por qué lo hacen de vuelta a término? Ante eso el sindicato tiene que actuar, no estamos haciendo un paro porque queremos un jacuzzi”, sostuvo.
El martes, tras la asamblea en la Casa del Maestro de la calle Maldonado, maestros y profesores marcharon hacia los colegios Seminario y Elbio Fernández, y a la sede del plan CAIF, debido a la cercanía y porque cada uno de ellos representaba los distintos tipos de centros que integran la enseñanza privada.
Sostienen que todavía no han recibido respuesta a sus reclamos en una “negociación variopinta”, pues incluye dialogar con los propios centros educativos pero también y especialmente a través de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec) y la Asociaciónde Institutos de Educación Privada (Aidep), que reúnen a gran parte de los colegios del país.

Mientras esperan una respuesta de las asociaciones, la asamblea desarrollada el martes facultó al Secretariado Ejecutivo a tomar en el futuro las medidas que considere necesarias, como un paro de 24 horas con asamblea y movilización, y otras que puedan decidirse según “cómo se vaya llevando” el proceso de negociación.