Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Primera encíclica de Francisco: matrimonio “indisoluble” será “unión estable”

LA RED 21 |

Lumen Fidei, La luz de la Fe, se llama la primera encíclica del papa Francisco, que fuera redactada en parte por su predecesor, y donde se reclaman la vigencia de la fe por encima de la “verdad tecnológica”, además de referirse por primera vez en la historia a la “unión estable” en lugar de al matrimonio “indisoluble”.

Al contrario de lo habitual la Santa Sede no distribuyó en esta oportunidad una fotografía del papa firmando la encíclica, lo que se atribuye a que Francisco dijo haber hecho el texto acorde a lo que había dejado escrito Benedicto XVI.

“Se lo agradezco de corazón y en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo”, se limitó a decir Francisco, durante la presentación donde el cardenal Ouellet definió la encíclica como “una catequesis a cuatro manos”.

Cuatro capítulos y menos de cien páginas

La encíclica, por demás breve ya que no alcanza al centenar de carillas, está dividida en cuatro capítulos y focalizada por Francisco a “recuperar la conexión de la fe con la verdad, que es hoy aún más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos. En la cultura contemporánea se tiende a menudo a aceptar como verdad solo la verdad tecnológica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su ciencia; es verdad porque funciona y así hace más cómoda y fácil la vida (pero) La verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto, es vista con sospecha”, afirma.

Acerca de lo ilusorio que pudiera parecer la Fe, el papa afirma que “en la época moderna se ha pensado que esa luz podía bastar para las sociedades antiguas, pero que ya no sirve para los tiempos nuevos, para el hombre adulto, ufano de su razón, ávido de explorar el futuro de una nueva forma (…) poco a poco, sin embargo, se ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar suficientemente el futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el miedo a lo desconocido”, remarcó.