Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Parte de la religión

El OBSERVADOR

La nueva historia de Pablo Trapero se centra en dos curas y una villa en llamas

“No sientas culpa por estar vivo. Dios te quiere vivo” dice Julián, el personaje de Ricardo Darín, a Gerónimo, interpretado por Jérémie Renier. Gerónimo es rescatado del corazón de la selva por Julián después de que su amigo sobreviviera a una masacre. El personaje de Darín recluta a su amigo para liderara una misión religiosa en Elefante Blanco, una villa “que no está ni en los registros” y que está marcada por la violencia entre las pandillas de narcos que mandan en el lugar. Allí unirán esfuerzos con Luciana (Martina Gusman)para tratar de mejorar las vidas de las personas que viven en ese lugar. “Tenemos que ser algo más que sacerdotes”, dice Darín a sus jefes cuando discuten en qué consiste la lealtad y adhesión a un barrio. Los problemas surgen cuando Gerónimo comienza a discrepar con su amigo sobre la forma en que deben ayudar a los pobladores de la conflictiva la villa.

Desde Mundo grúa en 1999, Trapero ha encarado la marginalidad social encontrando historias y formas de narrar bien diferentes, siempre manteniendo un alcance masivo.

La diversidad de las circunstancias, la capacidad de equivocarse y de retomar el camino o de cambiarlo son parte de lo que activa la historia de esta nueva película suya, en la que Darín se destaca una vez más, cada vez más consolidado como el actor más destacado al otro lado del Río de la Plata.

Tras una muy buena recepción en el Festival de Cannes, el director de Carancho logra consolidarse dentro de la escena comercial más amplia del cine argentino. La crítica dice que argumentos no le faltan: la solidez de una historia, la densidad de sus personajes, la accesibilidad de la trama (que no por eso deja de ser demandante con el espectador) y una línea temática que es coherente con lo que ha abordado durante toda su filmografía.