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La Iglesia en los medios Papa: capitalismo financiero “amenaza derecho a trabajar”

EL ESPECTADOR |

Benedicto XVI denunció este viernes en su mensaje para la “46 Jornada Mundial de la Paz” que el “capitalismo financiero no regulado” amenza el derecho al trabajo. El Papa advirtió del aumento de la tensión que provoca la desigualdad entre ricos y pobres y pidió políticas “valientes” para crear empleo. Respecto al matrimonio igualitario el Pontifice afirmó que daña y contribuye a la desestabilización de la familia tradicional.

En su mensaje para la jornada por la paz se celebrará el próximo uno de enero bajo el lema “Bienaventurados los que trabajan para la paz”, el Obismo de Roma afirmó que vivimos un tiempo caracterizado por la globalización, “con sus aspectos positivos y negativos”. “Causan alarma los focos de tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, debido al predominio de una mentalidad egoísta e individualista que se expresa también en un capitalismo financiero no regulado”, denunció.

El Pontífice consideró que uno de los derechos “más amenazados actualmente” es el de trabajar, “considerado una mera variable dependiente de los mecanismos económicos y financieros. “Ello se debe a que el trabajo y el justo reconocimiento del estatuto jurídico de los trabajadores no están adecuadamente valorados, porque el desarrollo económico se hace depender sobre todo de la absoluta libertad de los mercados”, afirmó.

El Papa pidió que el trabajo sea revalorizado y visto como un bien fundamental para la persona, la familia y la sociedad, y exigió a los gobernantes “nuevas y valientes políticas de trabajo para todos”. Benedicto XVI abogó por un nuevo modelo de desarrollo económico y una nueva visión de la economía para salir de la actual crisis financiera y económica, “que tiene como efecto un aumento de las desigualdades”. Para esto el papa entiende “es fundamental e imprescindible la estructuración ética de los mercados monetarios, financieros y comerciales. Estos han de ser estabilizados y mejor coordinados y controlados, de modo que no se cause daño a los más pobres.

Benedicto XVI añadió que quienes trabajan por la paz “aman y defienden la vida”, con lo que mostró su condena al aborto y la eutanasia. El Pontifice también rechazó el matrimonio igualitario, al que definió como “intento” de equiparar el matrimonio entre un hombre y una mujer con “formas radicalmente opuestas de unión, que en realidad dañan y contribuyen a su desestabilización”.

Benedicto XVI dijo entender que el deseo de paz es una aspiración esencial del hombre, pero que una condición para alcanzarla es “el desmantelamiento de la dictadura” del relativismo moral. “La paz no es un sueño, no es una utopía: la paz es posible”, subrayó el Papa, que pidió a los hombres desterrar el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas.