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La Iglesia en los medios Padre Cacho: el cura que quiso ser uno más entre los pobres será canonizado

SUBRAYADO |

A partir de una conversación con jóvenes del Marconi, Cacho se fue a vivir a un rancho en Las Acacias. Luchó por la dignidad de los pobres.

La noticia del avance del proceso hacia la canonización del Padre Cacho movilizó a muchos uruguayos, sobre todo aquellos que agradecen hasta el día de hoy la ayuda que Ruben Alonso les brindó insertándose en los barrios más pobres.

El Arzobispo de Montevideo anunció que el Padre Cacho se convertirá en santo, el máximo reconocimiento que otorga la Iglesia Católica a sus fieles.

El Padre Cacho decidió, como le decía a sus amigos, cruzar la frontera y vivir en los barrios más humildes a raíz de una conversación un joven del barrio Marconi.

Según relató uno de sus amigos de entonces, Cacho hablaba con un grupo de jóvenes cuando uno de ellos le dijo “sí Cacho, vos decís eso porque no vivís acá”. Y el respondió “consíganme dónde vivir y no hay problema”. Según relata su amigo el Padre Adolfo, “a la semana lo vinieron a buscar y lo mudaron con un carro”.

Cacho descubrió que el principal dolor de la pobreza es la frustración.

Es venerado en los barrios más humildes porque luchó por igualdad en materia de viviendas, educación y trabajo.

“Siento la imperiosa necesidad de ir a vivir en un barrio de pobres y hacer como hacen ellos. No como táctica de infiltración, de camuflaje o demagogia, ni siquiera como gesto profético de nada, sino para encontrar a Cristo en cada uno, porque sé que vive allí, que habla su idioma, que se sienta a su mesa, que participa de sus angustias y esperanzas”. Había escrito el Padre Cacho. El documento fue encontrado entre sus cosas después de su muerte.

El sacerdote salesiano murió en 1992. Miles de personas y más de 50 carritos de clasificadores acompañaron sus restos hasta el Cementerio del Norte.

La caravana de carritos tirados por caballos recorrió las comunidades que surgieron espontáneamente, como la zona del Marconi, Plácido Ellauri, Las Acacias y el Borro.

Son los mismos vecinos que hoy lo recuerdan con mucho amor, y que lo evocan como “un pedazo del cielo”, “él era… demasiado bueno era”, cuentan.

Un vecino cuenta que “tengo un techito gracias a él”,  porque Cacho lo ayudó a construir su casa.

Sus restos descansan hoy en la parroquia Sagrados Corazones de la calle Possolo (Las Acacias).

Fotos: http://icm.org.uy/cacho-sacerdote-se-pobre-servir-los-demas/